Un informe publicado este miércoles por el medio The Conversation y replicado este jueves por el Washington Post indica que cascos azules de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (Minustah) en Haití embarazaron a mujeres y niñas en Haití y luego fueron repatriados por sus países cuando se sabía que iban a ser padres.

La investigación, realizada por Sabina Lee, profesora de la Universidad de Birmingham, y Susan Bartels, científica de la Universidad de Queen en Ontario, encuestó a 2.500 haitianos sobre las experiencias de mujeres y niñas en las localidades donde se estableció la Minustah. De ese grupo, consigna The Washington Post, se registraron unas 265 historias acerca de niños concebidos por los cascos azules de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en una “mezcla preocupante de coerción y abuso que dejó a niñas de tan sólo 11 años para criar a sus hijos en condiciones de pobreza extrema”.

Si bien algunos de los encuestados señalaron casos de violación o violencia sexual, lo que ocurría con más frecuencia era la prostitución o el abuso sexual: el “patrón común” es que las mujeres recibían pequeñas cantidades de dinero o alimentos a cambio de sexo.

En el artículo de The Washington Post se sostiene que durante la investigación no se preguntó directamente sobre las relaciones sexuales con las fuerzas de paz o acerca de los niños nacidos producto de esas relaciones, sino que el tema salió espontáneamente. Entre ellas, una mujer describe que una serie de niñas de entre 12 y 13 años fueron embarazadas por personal de la Minustah, dejándolas “en la miseria y con los bebés en sus manos”.

Según el informe, en 28,3% de las 265 historias de embarazos producidas por cascos azules hubo personal uruguayo involucrado, y en 21,9% personal brasileño. “Si bien eran las dos tropas más numerosas, como la tropa de Brasil era más grande, se podría pensar que la proporción era al revés”, sostiene la investigación, que agrega que los soldados fueron enviados nuevamente a su país de origen cuando se conoció que habían provocado un embarazo, dejando a las madres sin asistencia.

El Departamento de Operaciones de Mantenimiento de Paz de la ONU respondió este informe mediante un comunicado y dijo que tomaba en serio las denuncias. “Lamentablemente, hemos visto casos relacionados con el personal de mantenimiento de la paz de la Minustah en los últimos años, aunque las acusaciones generalmente han disminuido desde 2013”, respondió, según consignó The Washington Post. Según este medio, la ONU ha recibido 116 denuncias de explotación y abuso sexual desde 2007, todas referentes al personal de la Minustah.

Consultado por la diaria, el ministro de Defensa Nacional, José Bayardi, dijo que no tenía la información exacta de la investigación, pero sostuvo que en algunas misiones de paz habían ocurrido embarazos producidos por cascos azules uruguayos. “En muchos de los casos tengo entendido que se hicieron responsables”, acotó.

El diputado frenteamplista Gerardo Núñez opinó que la publicación genera “vergüenza e indignación”, y dijo que enviará una carta a la oficina de la ONU responsable del área para solicitar información sobre las denuncias y “eventualmente evaluar si amerita algún tipo de acción legislativa o ejecutiva, o corresponde una investigación”. El legislador agregó además de que estaba al tanto de denuncias que llegaron al Ministerio de Defensa por el desempeño de cascos azules en la Minustah, que derivaron en “sanciones e incluso bajas”.

Antecedentes

En 2011 se viralizó un video de dos efectivos uruguayos que retenían a un joven haitiano con sus pantalones bajos mientras un tercero se arrodillaba a sus espaldas, riéndose. En setiembre de 2012, el juez penal de 20º turno, Alejandro Guido, terminó procesando sin prisión por el delito de violencia privada a esos tres efectivos, que eran de la Armada Nacional, y al que filmaba.

Uruguay proporcionó efectivos para la Minustah entre 2004 y 2017, pero la misión siempre fue un tema polémico y cargado de polémica cada vez que debió ser votada la extensión de la permanencia de las tropas uruguayas en Haití. Incluso, el debate provocó la renuncia del diputado socialista Guillermo Chifflet en 2005 y del ex emepepista Esteban Pérez en 2013.