A finales de 2022 la Intendencia de Montevideo (IM) colocó cartelería en parte de la rambla capitalina prohibiendo la circulación en bicicleta, como forma de proteger a los peatones en las zonas donde no hay bicisenda. La medida generó debate y la comuna fue autorizada esta semana por la Comisión de Patrimonio a una solución “transitoria”, que consiste en instalar bicisendas en esas partes de la rambla. A su vez, ayer tuvo lugar la segunda instancia entre jerarcas y colectivos de ciclistas en busca de una solución de fondo.

Según señalaron autoridades departamentales, se trabajará en los próximos meses recolectando información y propuestas para luego tomar “una decisión basada en evidencia”, que ponga el foco en “la movilidad activa” y se encuadre en el plan de la IM “Montevideo más verde”.

Arthley Marley Chacón, integrante de la organización Bicivilizados, informó a la diaria que al encuentro acudieron 11 representantes de seis colectivos distintos de usuarios de bicicletas. “Fue una reunión positiva, hubo apertura a escuchar nuestras propuestas. Por ejemplo, la ciclovía en la rambla, algo que se viene hablando desde 2019 y le pedimos que lo estudien. Quedamos en volver a juntarnos a finales de febrero o marzo para que nos den una respuesta sobre esa y otras propuestas que dejamos”, detalló.

En la web de la IM se define a las ciclovías como “parte de la calzada” que conforma “un carril dedicado exclusivamente a la circulación de bicicletas”. En cambio, la bicisenda es un espacio “en la acera, cantero central o zona parquizada, fuera de la calzada, dedicado a la circulación exclusiva de bicicletas”.

Consultado sobre el pedido de la ciclovía para la rambla, Ignacio Lorenzo, director de Limpieza y vocero de la IM tras el encuentro con los ciclistas, dijo en una rueda de prensa que se buscarán “las mejores soluciones para cada barrio”. Agregó que más allá de que se promuevan “bicisendas, ciclovías u otro tipo de movilidad”, lo relevante es atender “la velocidad” de circulación y el uso de los espacios por parte de peatones y ciclistas.

Lorenzo sí ratificó la solución “transitoria”, por un plazo máximo de seis meses, que habrá para el tramo de la rambla entre la Ciudad Vieja y la playa Ramírez: “se colocará una bicisenda pintada [de blanco] en una parte de la acera”, que tendrá un ancho de 3,20 metros.

Para dar este paso, la IM tuvo que pedir autorización a la Comisión de Patrimonio, que esta semana dio el aval. Es que se trata de un área patrimonial y si bien la bicisenda podría continuar en esa zona, la autorización fue por seis meses y luego se reevaluará. “Esto nos permite ordenar, es una solución transitoria mientras conversamos y reflexionamos”, dijo Lorenzo.

Marley, de Bicivilizados, dijo que otro punto conversado con la IM es la necesidad “de una campaña de comunicación para el respeto al peatón”, tanto por parte de ciclistas como de conductores de vehículos. En ese sentido, señaló que hoy en la rambla existe “un congestionamiento” en las veredas –en especial los fines de semana–, entonces “se deben generar más espacios, no dividir el mismo espacio que ya hay”. Esto en referencia a la bicisenda que se proyecta y su diferencia con una ciclovía, que podría instalarse en el espacio que hoy se destina para estacionar autos.

Acerca del grupo de trabajo instalado con ciclistas, Lorenzo explicó: “Los colectivos nos acercaron distintas propuestas, no sólo para la rambla y las zonas costeras, sino también para otros barrios de la ciudad. Sabemos que es necesario atender el tema con una visión integral”. Agregó que la intendenta, Carolina Cosse, pidió a su gabinete no analizar de forma “estanca” este asunto, sino “de manera transversal”. Por eso, sostuvo, a la reunión con los grupos de usuarios de bicicletas acudieron distintos jerarcas departamentales.

También se había referido al tema el director de Desarrollo Ambiental de la IM, Guillermo Moncecchi, quien señaló en Twitter que “Montevideo necesita más infraestructura para la movilidad activa”, porque donde se ha instalado “ha funcionado”. Al respecto, añadió: “Como hicimos con la limpieza, vamos a recoger evidencia disponible y generar nueva, para entender primero y actuar después. De este proceso surgirán proyectos de infraestructura o de otro tipo para la rambla y otras zonas, que den un nuevo rol a la movilidad activa y a las bicis en la ciudad”.

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