El directorio de OSE se cambió de la mañana para la tarde con motivo de la reunión que tendrán las autoridades del ente con el presidente de la República, Luis Lacalle Pou, para evaluar el estado de las obras en el río San José que buscan paliar los efectos de la crisis hídrica y solucionar los problemas de abastecimiento para Montevideo y el área metropolitana.

Así lo confirmó el mandatario desde Iguazú, donde participó en un encuentro de presidentes del Mercosur; según declaraciones recogidas por El País, los insumos para las obras -que incluyen una serie de caños que servirán para llevar el agua- “vienen llegando a buen ritmo; estamos en contacto diario con la OSE”, en tanto, confirmó que este miércoles habrá “una reunión en la Torre Ejecutiva al respecto”.

“Lo vamos a avisar con tiempo”, respondió al ser consultado respecto a en qué momento el agua dejará de ser “bebible”. Asimismo, adelantó que el embajador uruguayo en Brasil, Guillermo Valdés, está haciendo un seguimiento de los materiales. Desde Brasil, justamente, están llegando -en tandas- 13,5 kilómetros de ductos de hierro; mientras que otros 6 kilómetros de tubos de plástico llegarán desde Argentina.

El 19 de junio, al momento de declarar la crisis hídrica, Lacalle Pou estimó que las obras estarían listas en un lapso de 30 días. Sin embargo, la propuesta de la Cámara de la Construcción, según informó El Observador y confirmó la diaria con base en fuentes, es que las obras se realicen en dos meses.

Esta estimación está condicionada a la velocidad en que lleguen los caños, sobre todo los que vienen desde Brasil. La cámara, según supo la diaria, juntó a todas las empresas que han trabajado con el ente y tiene disponibles tanto la maquinaria como la mano de obra y el diseño, pero la falta de materiales es crucial. En tanto, se están buscando otras empresas en Brasil, además de la ya contratada Saint Gobain Canalizaçao, que ya tengan caños en stock y tratar de acelerar la llegada.

En tanto, según los últimos datos publicados por el gobierno, de las tres líneas de bombeo que abastecen a Montevideo y la zona metropolitana, en dos se superaron los niveles de sodio, y en las tres, los niveles de cloruro permitidos excepcionalmente por el Ministerio de Salud Pública; de 440 miligramos por litro (mg/l) en el primer caso, y de 720 mg/l en el segundo.

En el caso del sodio, la línea de bombeo 4 presentó un promedio de 468 mg/l; la línea de bombeo 5, 433 mg/l y la línea de bombeo 6, 461 mg/l.

Mientras, en el caso de los cloruros, la línea de bombeo 4 tuvo un promedio de 785 mg/l; la 5, 721 mg/l y la número 6, 773 mg/l.

“OSE estaba fuera de su capacidad real de afrontar una crisis como esta”

“Las obras están bien, pero son tardías”, entendió, en diálogo con la diaria, el presidente de la Federación de Funcionarios de OSE (Ffose), Federico Kreimerman. “Al final se quisieron ahorrar una plata que se la van a gastar toda en una obra que no es como se dijo”, y por la que se gastarán “37 millones de dólares”.

“Se hace sin licitación y sin estudios ambientales; en enero era el momento de empezar a tomar estas decisiones, y la que sufre la consecuencias de estas demoras es la gente”, agregó, y adelantó que desde el sindicato estiman que a la reserva de Paso Severino le quedan “48 horas” con agua “por el consumo diario de la ciudad de Montevideo, que es entre 500.000 y 600.000 metros cúbicos” -este martes fue de 512.000 metros cúbicos- que si bien hoy “es más agua salada que dulce, 200.000 o 250.000 metros cúbicos diarios vienen de Paso Severino”, a la que le quedan 1.121.711 metros cúbicos de agua, según los últimos datos del gobierno.

“No se va a llegar a cero porque el caño de la válvula no está en el piso, cuando termine de bajar por el nivel de la cota del caño va a dejar de pasar agua, habrá 500.000 o 600.000 metros cúbicos que quedan ahí, que además es puro barro”, explicó.

De todas formas, según Kreimerman, “hay una parte importante que explica la crisis y es que la OSE estaba fuera de su capacidad real de afrontar una crisis como esta por la falta de inversión”, y adelantó que desde Ffose están en discusión junto al ente y a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) respecto a lo que será el presupuesto futuro de OSE.

“Hoy [martes] lo planteamos en la OPP: aspiramos a que en OSE tengan la excepción y no sigamos perdiendo puestos de trabajo y que se abran vacantes”, puesto que en el presupuesto 2023 se estableció la eliminación de “dos tercios de las vacantes que se generan”, según Kreimerman. “Como no entra nadie, desde 2018 perdimos 1.100 trabajadores” que se traducirían no sólo en cuadrillas para el arreglo de caños, sino en “operarios para las obras nuevas que se están haciendo y choferes para los camiones”.