El domingo 4 de octubre hubo elecciones en Brasil, en las que el derechista Flávio Bolsonaro y el actual presidente, que se postula a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, pasaron a la segunda vuelta electoral, con 47,03% y 45,16% de los votos, respectivamente. En ese marco, Rodolfo Nin Novoa, embajador uruguayo en Brasilia, señaló que el margen de votos entre ambos –de apenas 2,2 millones– configura la elección en la que “hay menos diferencia” entre candidatos.
En diálogo con la diaria Radio, Nin Novoa se detuvo en la “dimensión continental” del país y dijo que sus “150 millones de habilitados para votar, ocho millones de kilómetros cuadrados” y una “multiplicidad de opciones políticas” hacen que sus elecciones sean diferentes y más complejas respecto de otros procesos sudamericanos. Además, apuntó hacia las “características peculiares” de su sistema electoral, donde el voto es obligatorio “a partir de los 18 años y hasta los 70”, al tiempo que los jóvenes entre 16 y 17 años tienen “voto facultativo”, de carácter opcional. Además, el sufragio es electrónico y permite “la posibilidad de votar diversos lemas y partidos políticos”.
A la luz de los resultados, más allá de la diferencia entre Lula y Bolsonaro, Nin Novoa llamó a pensar en los brasileños que votaron a los candidatos que no pasaron a la segunda vuelta: el escritor Augusto Cury, Renan Santos, de Misión, el exgobernador del estado de Goiás, Ronaldo Caiado, y el exgobernador de Minas Gerais, Romeu Zema. Esos cuatro candidatos “sacaron en total ocho millones de votos”, lo que configura el “núcleo” de ciudadanos “a los cuales se les puede ir a convencer de que voten a otro candidato”, por lo que “la batalla está ahí”.
El vínculo con Uruguay y el futuro del Mercosur
En el plano local, algunas voces de la oposición son críticas por la relación de cercanía entre el gobierno y Lula, al plantear que una eventual victoria de Flávio Bolsonaro podría tensar las relaciones entre Uruguay y Brasil. Al respecto, Nin Novoa dijo que se trata de una “falacia” y señaló que cuando se firmó el tratado de comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, el 27 de junio de 2019, estaban “[Jair] Bolsonaro en Brasil, [Mauricio] Macri en la Argentina y [Mario] Abdo Benítez en Paraguay”, y nadie tuvo “ningún problema” en “poner los intereses nacionales por encima de los intereses ideológicos”.
A finales de setiembre, Lula y el presidente uruguayo Yamandú Orsi se reunieron en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Nin Novoa subrayó que reunirse con el presidente de Brasil representa encontrarse con el “segundo socio comercial” más importante de Uruguay y un país con el que se tiene un “estrechamiento cultural”, por lo que al margen de que un presidente “pueda tener mayor afinidad” con ciertos líderes que con otros, esto “no va a impedir que las cosas sigan sucediendo”, porque los negocios se realizan entre privados y el rol del Estado es “facilitar”.
Si gana Bolsonaro, Uruguay pasaría a ser el único gobierno progresista en Sudamérica. Sobre esta posibilidad, Nin Novoa dijo que, más allá de “la ideología radical de algunos gobiernos”, hay cosas “que están por encima de ese radicalismo”. “Hay acuerdos firmados por todos lados. No es tan fácil hacer las cosas que uno quiere en el mundo de hoy. Hay reglas –que es verdad que se violan, que se saltean, sobre todo por la hegemonía de Estados Unidos–, pero aquí en Sudamérica nosotros tenemos un espacio de diálogo, de intermediación, que, por mínimo que sea, es absolutamente necesario”, apuntó.
Por otro lado está el Mercosur. Al respecto, afirmó que si tanto Flávio Bolsonaro como el presidente argentino, Javier Milei, se posicionan en contra “puede haber algún movimiento”, lo que tendrá consecuencias tanto en los acuerdos que ya están firmados como en los que se hagan en el futuro. No obstante, dijo que “todo el mundo lo critica” pero “nadie se va concretamente” del bloque, y agregó que, “en general, los países que salen de estos mecanismos después terminan arrepintiéndose”.
Sobre una posible salida de Brasil, dijo que el sector empresarial promovió fuertemente el Mercosur y “no es fácil soportar el pedido y la presión de los empresarios”. Además, reivindicó que el bloque tiene “más de 30 años de funcionamiento” y “es el único proyecto integracionista” sobre la mesa, por lo que ve “difícil” una eventual salida de Brasil, aunque no descarta intentos de buscar una mayor flexibilización.
“Si no comprendemos que la salida a estos problemas que tiene la humanidad en su conjunto –no solo comercial– es la cooperación entre los países, no estamos mirando bien la realidad mundial. No es peleándonos entre nosotros y disputando palmo a palmo un pedacito de mercado para ver si nos beneficiamos más que el vecino”, reflexionó Nin Novoa.
Las cuotas para vender carne a China
El 21 de setiembre, Lula agradeció a Orsi por la “autorización concedida a Brasil para el uso del excedente de la cuota uruguaya de exportación de carne bovina a China” tras su reunión en la ONU, pero el canciller Mario Lubetkin dijo que la decisión “corresponde a las autoridades chinas”.
Nin Novoa señaló que no estuvo en esa gestión, sino que “surgió del propio encuentro” y quizás “Uruguay lo llevaba ya pensado” desde la cancillería, Presidencia o el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. “Eso lo tiene que ver China. El problema va a estar en si China, el año que viene, diga ‘como Uruguay no precisó toda [la cuota], le vamos a dar lo que usó’”, advirtió, en el sentido de que Uruguay “puede correr” el riesgo de perder parte de su cuota, aunque remarcó que no está en las negociaciones ni tiene información adicional a la que se conoció públicamente.
