En redes sociales, el grupo Montevideo Más Linda se presenta como un colectivo de vecinos que, sin “banderas partidarias”, trabaja para mejorar la principal ciudad del país en distintos aspectos.

Este jueves, la diaria Radio recibió al comunicador, gestor cultural e integrante de la organización Sebastián Angiolini, quien se vinculó con el grupo a través de internet al toparse con un video en el que otro activista, Imanol de los Reyes, expresó su preocupación por el estado de la capital y “llamaba a la acción”.

Destacó que, a pesar de que el colectivo tiene dos meses de vida, “ha cobrado una relevancia enorme” en términos de impacto mediático local e internacional y acotó que nuclea a miles de personas.

El grupo tiene más de 24.000 seguidores en Instagram. Sin embargo, Angiolini explicó que “el otro paso” para sus integrantes es unirse a los canales de difusión de Whatsapp: “Son varios subgrupos porque permiten solamente 1.500 personas y llevamos cuatro”, acotó. El funcionamiento consiste en enviar encuestas a los participantes y recabar datos para someter lugares y horarios a votación, lo que eventualmente se materializó en las acciones que desarrollaron: “El primero más votado fue la plaza Independencia, el segundo fue la peatonal Sarandí, el tercero fue el callejón de la Universidad de la República (Udelar), y se transformó en una cuarta acción porque tuvimos que volver”, listó.

Dijo que la acción que se realizó en la Facultad de Derecho fue “la que trajo más participantes” ya que “unos 200 voluntarios” acudieron a las citas. Para preparar el trabajo en el pasaje Emilio Frugoni tuvieron una instancia previa con técnicos que los asesoraron en “preparación de pintura” y “código de color”, dado que se utilizó el original. Así, en la primera jornada y con el apoyo de una empresa privada, lo que hicieron fue “preparar la pared”. En la segunda, al margen de los muros, “se pintaron juegos infantiles que también estaban vandalizados”, reacondicionaron los canteros y se propusieron “darle vida a ese callejón”, que algunos vecinos ya “no se atrevían a atravesarlo”.

Prevén nuevas acciones y el Centro sigue siendo el barrio en el que “seguramente” van a seguir operando. A priori, mencionó la plaza Cagancha como el posible lugar de una nueva intervención y dijo que algunos vecinos “hacen referencia a plantar”, un elemento que les “seduce”. “Nosotros entendemos que Montevideo es la mejor ciudad del mundo y nos rehusamos a verla en abandono”, acotó.

El concepto que está detrás de la pintura

Angiolini explicó que, más allá de conceptos estéticos, “más linda” se refiere a “más accesible, más disfrutable, donde hay participación ciudadana y donde hay consensos”, porque “no se trata de una ciudad pulcra, de limpiar ni de expulsar a nadie”. “Es importante destacar, cuando hablamos de arte urbano, qué es lo que abunda, en este caso en Montevideo: hablamos del taggeo, hablamos de grafiti y del muralismo”, listó.

Explicó que el primero “suele ser la firma de quienes hacen el grafiti”, funciona “por saturación”, es “monocromático” y “territorial”. El segundo concepto refiere a “tipografías que simulan tener volumen, tienen más de un color y están desplegadas por todas partes”, aunque tiene una “carga más histórica” y “la ilegalidad como premisa”. Por último, el muralismo “suele ser mediante un consenso en el que se busca un artista para pintar o intervenir una temática sobre algún muro cedido”.

Recordó que el edificio de la Facultad de Derecho reviste la calidad de monumento histórico nacional y calificó las acciones como “recuperar” y “no borrar”. Extendió el razonamiento a otros edificios de la capital y opinó que, aunque “las ciudades deben hablar y los muros deben expresarse”, tiene que ocurrir “mediante una normativa y espacios de consenso”: “No cualquier muro puede estar sometido a esta manifestación artística porque ahí sí hay una carga que se llama vandalismo. Cuando este tipo de arte no es mediante un consenso y se afecta la propiedad privada, tiene una carga y hay una Ley de Faltas que lo penaliza”, acotó.

Críticas y contacto con jerarcas

Uno de los referentes del colectivo se reunió este jueves con el decano de la Facultad de Derecho, y Angiolini remarcó que hubo una autorización previa a la intervención, además de que es necesario consensuar mecanismos de preservación, ya que el colectivo no es “una patrulla que va a estar 24/7 custodiando”. También tuvieron contacto con la alcaldesa del Municipio B y señaló que no pretenden ocupar el rol de la Intendencia de Montevideo (IM), sino que apuestan por “el vínculo que desarrollamos las personas con un lugar mediante vivencias, experiencias y sentido de pertenencia”.

El grupo recibió críticas: “Nos tildaron de fascistas, xenofóbicos, racistas y cargas que no tienen nada que ver con Montevideo Más Linda”, enumeró. Dijo que el grupo contiene urbanistas, arquitectos y muchos licenciados en artes, pero advirtió que “no van por la ciudad de Montevideo para decir esto es arte y esto no”. “No tiene que ver con borrar gente, borrar memoria ni con excluir, cuando hablamos de mugre y de arte; la mugre es residuos que vemos en las calles, no hacemos énfasis con ‘mugre’ a un muro”, sostuvo en referencia a una columna de opinión que publicó este medio. El propio Angiolini también redactó una postura que se tituló “El muro no es el problema; el odio, sí”.

Angiolini dijo que una mejor ciudad “requiere participación” y, en ese marco, el debate sobre el espacio público es “muy válido”. Cuestionó que la IM “tiene una crisis de comunicación institucional enorme” y “la gran mayoría de las personas no saben a qué municipio pertenecen, mucho menos conocen la figura de su alcalde o alcaldesa, mucho menos el buzón ciudadano o los presupuestos participativos”. “Me encantaría ver un candidato o candidata de cualquier partido político cuyo plan A sea llegar a la IM”, cerró.