El tercer día de trabajo de la comisión especial del Senado que tiene a estudio el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, suscrito por los dos bloques regionales el pasado 17 de enero y actualmente en proceso de ratificación parlamentaria, comenzó con objeciones de uno de los sectores que podrían verse perjudicados con la puesta en marcha del tratado: la industria láctea. Por separado, este jueves comparecieron ante los legisladores dirigentes de Conaprole y autoridades de la Cámara de la Industria Láctea.

El martes, en el inicio del tratamiento legislativo del acuerdo, la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, reconoció que existe preocupación por el impacto que tendrá el tratado en varias ramas de actividad; entre otros, mencionó al sector lácteo. La vicecanciller apuntó que el gobierno está a la espera de un informe del Banco Interamericano de Desarrollo “para determinar cuáles son los impactos reales, dónde están las pérdidas de competitividad con Brasil y qué capacidad tiene Europa, realmente, de entrar más y sacarnos de cierto espacio” en el mercado brasileño.

El tema de Brasil es central en la inquietud que manifiesta el sector lácteo. Así lo remarcó en una rueda de prensa el vicepresidente de Conaprole, Alejandro Pérez Viazzi: “Hoy nosotros vemos más riesgos de que vengan productos europeos al Mercosur, en particular, al país que es demandante de productos lácteos, que es Brasil”.

Según informó la cancillería, las cuotas fijadas en el acuerdo para los productos lácteos son recíprocas y prevén la comercialización de hasta 30.000 toneladas de quesos, 10.000 toneladas de leche en polvo y 5.000 toneladas de fórmula infantil.

Pérez Viazzi dijo que, por la magnitud del país, “seguramente todas las empresas [europeas] estén mirando a Brasil”. “Hay muchos productos europeos que ya están ingresando pagando sus aranceles al Mercosur; o sea que este acuerdo, que tiene una desgravación de diez años y que podría estar operativo ahora para algunos productos, quizás ya tiene un camino empezado”, apuntó.

En particular, la eventual pérdida de peso en el mercado brasileño genera preocupación en los productores uruguayos de queso. De acuerdo a un informe elaborado por el Instituto Nacional de la Leche, Brasil fue en 2025 el principal destino de exportación de los quesos uruguayos, representando el 27% del total de las ventas.

En términos generales, Brasil se posicionó el año pasado como el segundo comprador de productos lácteos uruguayos, acumulando el 26% de la facturación, unos 256 millones de dólares. Sólo fue superado por Argelia, que en 2025 -año en el que se registró un “máximo histórico” para el sector- acaparó el 36% de la facturación; al país africano se le vendió unos 343 millones de dólares.

Por otra parte, Pérez Viazzi señaló que todavía no está definido dentro del Mercosur “cómo se van a distribuir las cuotas” de exportación hacia la Unión Europea. “Uruguay produce en el entorno de 2.000 millones de litros; Argentina, 10.000; y Brasil, 30.000. Pero cuando vamos a la exportación Uruguay y Argentina están en iguales condiciones. Nosotros somos el exportador más grande de América Latina, pero muy parecido a lo que es Argentina, y con un mercado interno muy chico –el 20% de nuestra producción va al mercado uruguayo y el 80% lo debemos exportar–, eso nos preocupa bastante”, mencionó.

“En este acuerdo nosotros no vemos que podamos tener muchas oportunidades, salvo en la cuota de leche en polvo entera, pero creo que en los demás aspectos somos perdedores”, sintetizó Pérez Viazzi, quien de todos modos puntualizó que Conaprole tiene una postura “aperturista” con respecto al comercio exterior.

Consultado sobre posibles medidas para mitigar los efectos negativos del tratado sobre el sector lácteo, Pérez Viazzi dijo que “hay salvaguardas” que “están en estudio”.

“Va a haber una competencia con los quesos nacionales y un desplazamiento”

En la misma línea, el secretario ejecutivo de la Cámara de la Industria Láctea, Ariel Londinsky, afirmó en una rueda de prensa que “seguramente sea necesario buscar medidas para disminuir el efecto negativo que va a tener este acuerdo” sobre el sector.

A modo de ejemplo, Londinsky mencionó “la necesidad de mejorar el acceso a otros mercados”. Señaló que actualmente “Uruguay exporta más del 70% de la leche que produce”, por lo que el acceso al mercado internacional “es realmente clave”, sobre todo, mediante “un mejor acceso a otros mercados –más allá de Europa– que demanden lácteos, como pueden ser China, el sudeste asiático, los países africanos y otros”.

Con respecto a la quesería, Londinsky extendió la preocupación al mercado nacional. Estimó que a partir de la implementación del tratado “va a haber una competencia con los quesos nacionales y un desplazamiento”, debido al ingreso de los quesos europeos, que “tienen un prestigio muy particular” y “ahora van a ingresar con mejores condiciones”.

Asimismo, Londinsky señaló que no se vislumbra “con mucha claridad que haya una demanda por parte de Europa de lácteos del Mercosur”. “No vemos muy claro cómo podemos beneficiarnos de este acuerdo”, subrayó; y agregó: “Ojalá haya un beneficio para el país, eso nos parece muy bien en términos generales, pero el sector lácteo se puede ver perjudicado por este acuerdo”.

Desde el oficialismo y la oposición se plantea implementar “esquemas de protección” y alguna “asimetría”

En la sesión del martes, Csukasi señaló que en el último año el gobierno ha mantenido “algo así como 90 reuniones con empresas, productores, agremiaciones, cámaras y con el sector trabajador para tratar de explicar nuevamente que esta vez [la aprobación del acuerdo] es en serio”. La vicecanciller apuntó que el tratado “tiene consecuencias diferentes sobre distintos sectores productivos”, las cuales “hay que explicarlas”.

“Un quesero artesanal del interior del país tiene que entender hasta dónde va a ir el límite de la indicación geográfica, que no va a poder seguir utilizando para sus quesos, de la misma forma que va a tener que entender dónde va a estar la futura competencia por el mercado europeo, por el mercado brasileño o por el mercado uruguayo”, señaló Csukasi.

Según consta en la versión taquigráfica, el senador del Frente Amplio Nicolás Viera propuso en la comisión “pensar en cuál es el esquema de protección para aquellos sectores de la producción nacional que puedan ser potencialmente afectados” por el tratado. Viera advirtió que la entrada de productos europeos, “tanto en Brasil como en Argentina, naturalmente va a llevar a resentir nuestra colocación de productos allí”. En ese sentido, sostuvo que “los esquemas de protección” que pueda adoptar el gobierno uruguayo resultan “sumamente importantes”.

El senador del Partido Colorado Pedro Bordaberry, por su parte, consideró que “Uruguay debería pararse firme” y solicitar “una asimetría” para la industria láctea, porque, de lo contrario, “vamos a sufrir”. “No por ingresar nosotros a la Unión Europea o porque la Unión Europea ingrese a Uruguay. Vamos a sufrir porque [la Unión Europea] va a ingresar a Brasil y el ingreso de los lácteos de la Unión Europea en ese país lo va a sentir el sector lácteo uruguayo”, expresó.

En vista de que el acuerdo no puede ser modificado por el Parlamento uruguayo –que sólo puede aprobar o rechazar el tratado–, Bordaberry consultó a las autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores cuál sería el mecanismo para introducir una salvaguardia. “Lo digo porque la Unión Europea lo hace en el Parlamento. Sin embargo, en el Mercosur nuestro Parlamento no tiene las competencias ni las capacidades que tiene el de la Unión Europea”, añadió. La cancillería se comprometió a responder las preguntas formuladas por los legisladores el próximo lunes, cuando vuelva a comparecer ante la comisión, esta vez junto al Ministerio de Economía y Finanzas.