Autoridades del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOT) y de la Intendencia de Salto adjudicaron este miércoles 88 viviendas a familias de los barrios La Amarilla y La Esperanza. En el acto se puso el foco en la articulación entre el gobierno nacional y el departamental para concretar una solución habitacional largamente esperada.
Estaba previsto que en la ceremonia estuviera presente el presidente de la República, Yamandú Orsi, quien finalmente no pudo viajar a Salto debido a las inclemencias del tiempo.
En su lugar, los discursos estuvieron a cargo del intendente, Carlos Albisu, y de la ministra de Vivienda y Ordenamiento Territorial, Tamara Paseyro.
Durante su intervención, Albisu sostuvo que cuando existe voluntad de trabajar en conjunto “las soluciones llegan”. Destacó que las 88 familias beneficiarias “comienzan una nueva etapa y eso debe ser celebrado”.
El intendente señaló que una vivienda “no son solo paredes, un techo o una llave, sino tranquilidad, seguridad para los hijos y la posibilidad de proyectar un futuro”. Agregó que constituye “el lugar donde una familia construye su historia” y recordó que detrás de cada adjudicación “hay alguien que espera, incertidumbre y también esperanza”, por lo que consideró que el acto tuvo “un enorme valor humano y social”.
Albisu destacó además que el resultado alcanzado “no pertenece a una sola institución”, sino que es fruto del trabajo coordinado entre el gobierno departamental y el gobierno nacional. “Cada uno desde su responsabilidad, pero con un objetivo común: mejorar la calidad de vida de los salteños”, expresó.
En ese marco, hizo un reconocimiento especial a los equipos técnicos y a los funcionarios de la Intendencia de Salto y del MVOT, a quienes atribuyó un papel central en el proceso previo a la adjudicación.
Explicó que durante meses llevaron adelante relevamientos, evaluaciones, reuniones, estudios sociales y tareas administrativas y técnicas que permitieron concretar la entrega de las viviendas. “Su profesionalismo, compromiso y vocación de servicio fueron fundamentales para que las 88 familias pudieran recibir esta noticia que seguramente cambiará sus vidas”, afirmó.
El jefe comunal aseguró que la intendencia continuará acompañando el proceso, ya que, según sostuvo, construir comunidad también implica generar mejores barrios, servicios y oportunidades para quienes los habitan.
“Estamos convencidos de que el camino es este: trabajar juntos, dialogar, coordinar esfuerzos y poner siempre por delante a las personas. Las diferencias pueden existir, pero cuando el objetivo es mejorar la vida de los ciudadanos tienen que quedar en un segundo plano. Lo que nos une es mucho más importante, y lo que hoy nos une es la alegría de ver a 88 familias dar un paso enorme hacia una vida mejor”, concluyó.
Construir justicia social
Por su parte, Paseyro señaló que la adjudicación de las viviendas marca “la culminación de una etapa” del proyecto para los barrios La Amarilla y La Esperanza, una iniciativa que implicó una inversión superior a los diez millones de dólares.
La jerarca recordó que las políticas de vivienda constituyen una política de Estado y, en ese sentido, destacó la importancia de respetar los acuerdos alcanzados y de sostener el trabajo conjunto entre los distintos niveles de gobierno. No obstante, señaló que “cada gobierno asume sus propias prioridades y compromisos”.
Paseyro recordó que durante el primer Consejo de Ministros el presidente Orsi definió 63 prioridades para la actual administración y que una de ellas fue duplicar el presupuesto destinado al MVOT en la ley de presupuesto.
Explicó que, en el marco del Plan Nacional de Vivienda y Hábitat y respetando la continuidad de esa política de Estado, el ministerio asumió el compromiso de incrementar los recursos para impulsar este tipo de proyectos. “Entendemos que este es el camino y que esta debe ser una prioridad”, afirmó.
La ministra indicó que el plan quinquenal de vivienda concentra sus esfuerzos en tres grandes grupos de población. En primer lugar, las familias en situación de mayor vulnerabilidad y emergencia habitacional; en segundo término, las personas que viven en asentamientos irregulares, mediante programas de mejoramiento del hábitat tanto en áreas urbanas como rurales; finalmente, los hogares de ingresos medios y bajos, para los que se desarrollan diferentes programas en coordinación con los gobiernos departamentales.
Paseyro reafirmó el compromiso del ministerio con las familias de Salto y del resto del país que aún esperan una solución habitacional. Sostuvo que ese desafío requiere el trabajo articulado entre el gobierno nacional y los gobiernos departamentales y aseguró que la definición de prioridades “debe reflejarse en hechos concretos”.
“Ahora nos toca trabajar día a día para que más uruguayos y uruguayas accedan a una vivienda, porque ese es también un camino para construir justicia social”, concluyó.
