El 85,6% de los 417 pacientes positivos de covid-19 que participaron en un estudio multicéntrico europeo tuvo alteración del olfato y 88% tuvo alteración del gusto; 12% de esos 417 casos no tuvo obstrucción nasal ni rinorrea, pero 79,7% tuvo pérdida del olfato. “El 20% de los pacientes de la muestra [del estudio multicéntrico] había tenido la pérdida del gusto y del olfato como síntomas de inicio y 20% de esa muestra era el único síntoma que había tenido”, explicó en diálogo con la diaria Martín Fraschini, presidente de la Sociedad de Otorrinolaringología del Uruguay (Sorlu). Esa investigación multicéntrica (publicada a comienzos de abril), a cargo del otorrino Jerome R Lechien, en la que participaron 12 países europeos, es uno de los trabajos en los que se apoyó la Sorlu para conformar un comité nacional para estudiar el tema y proponerle al Ministerio de Salud Pública (MSP) que incluya la pérdida de olfato y del gusto en forma brusca como uno de los síntomas de presentación de la enfermedad covid-19, en el cuestionario que aplican los médicos para intentar determinar la afección.

Fraschini informó que el martes se reunieron con el ministro de Salud, Daniel Salinas, y con el director general de la Salud, Miguel Asqueta; además de proponerle la inclusión de este síntoma en el protocolo para indicar los test, le propusieron hacer un estudio longitudinal, lo que implica consultar a los pacientes que ya tienen covid-19 y que continúan en seguimiento si tuvieron estas alteraciones, y hacer la consulta de aquí en más en los nuevos diagnósticos. “Es una línea de investigación que queremos que el MSP tome como propia para adecuar nuevos protocolos o nuevas pautas para la enfermedad”, explicó Fraschini.

La Sorlu ya tiene en su sitio web un formulario que indaga si una persona con covid-19 (o la presunción de tenerla) tuvo alteración del olfato y/o del gusto, si fue algo brusco, si tuvo otros síntomas, en qué momento los sintió, en cuántos días recuperó esas funciones, si tiene otras enfermedades, si fuma, y consulta también el sexo y la edad. De esta forma se busca saber si este es también un síntoma prevalente en la población uruguaya.

Además del estudio multicéntrico europeo, la Sorlu toma como referencia un estudio a cargo de Hendrik Streck, director del Instituto de Virología de la Universidad de Bonn (Alemania), en el que dos tercios de los pacientes tratados por covid-19 tenían pérdida del olfato y del gusto, cita el comunicado que publicó el domingo esta sociedad científica, que menciona también el estudio de trabajos de China, Italia, Corea del Sur, Reino Unido e Irán.

La pérdida de estos sentidos no fue registrada de la misma forma en la ciudad en donde se originó el virus: el comunicado cita que en las series de pacientes de Wuhan la incidencia del trastorno del olfato fue de 6%. Consultado sobre esto, Fraschini respondió que “hay varias hipótesis: puede ser por el clima, puede ser la variación étnica, o las mutaciones que puede sufrir el virus”, y dijo que se apoyan en el estudio europeo porque la población es parecida a la uruguaya, pero también por las mutaciones del virus. Los estudios europeos han mostrado que esta afectación es más frecuente en mujeres y en personas menores de 35 años; Fraschini sostuvo que es un dato importante porque muchas veces las personas jóvenes son asintomáticas, y este puede ser un indicador de covid-19. Según las respuestas que han recibido de los formularios completados hasta ahora, este síntoma que aparece con frecuencia, incluso en personas jóvenes.

Fraschini dijo que las autoridades del MSP se mostraron receptivas y respondieron que analizarían el planteo. Agregó que, de hecho, muchos médicos ya están haciendo esta pregunta, y que, de generalizarse, “le va a dar una base más amplia al MSP para poder hacer test diagnóstico en forma dirigida”. El planteo de la Sorlu es que si la persona tiene pérdida brusca del gusto y del olfato y no hay razón aparente que la explique, se la considerará un caso sospechoso de covid-19 y se le indicará el test diagnóstico.

Consultado respecto de si la pérdida de estos sentidos también ocurre con otras enfermedades respiratorias, Fraschini respondió que “con el cambio de estación uno puede tener un proceso inflamatorio por un cuadro alérgico de base, tener una obstrucción nasal y una mínima pérdida de olfato”, pero que en los casos de covid-19 se ha visto una “pérdida brusca” de estas funciones: “un día tenés cuadro normal y al otro día no tenés más olfato, o tenés la mitad del olfato o no percibís una sustancia, sin mediar que tengas obstrucción”, explicó. No obstante, acotó que este síntoma “se va a solapar” porque “otros virus de las vías respiratorias altas también pueden causar pérdida del gusto y del olfato. Puede haber otras causas también, pero hay que seguir considerándolos positivos”, dijo. La anosmia es la pérdida total del olfato; en el comunicado la Sorlu reproduce una frase del presidente del Consejo Nacional Profesional de Otorrinolaringología de París, Jean-Michel Klein: “No todos los positivos para covid-19 son anósmicos, pero todos los anósmicos aislados sin causa local, sin inflamación, son positivos para covid-19”. Los especialistas uruguayos van por esa pista.