“Lo que se hará es reclutar fumadores y exfumadores que hayan dejado de fumar en los últimos 15 años y que además tengan entre 55 y 70 años”, detalló a la diaria Pablo Palacios, uno de los investigadores del proyecto UY-Lungs. El adjunto de la Cátedra de Cirugía Torácica de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar) explicó que, en principio, se necesitarán alrededor de 3.000 voluntarios, aunque finalmente los estudios se le realizarán a 1.000 personas seleccionadas, a quienes “se les va a aplicar un score de riesgo”, es decir, se medirá el riesgo cardiovascular con una técnica recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Mediante este procedimiento se podrá detectar si los usuarios seleccionados “tienen un riesgo teórico de tener cáncer broncopulmonar”, y posteriormente “se les hará una intervención para que dejen de fumar y las enfermedades que se detecten serán tratadas por la Cátedra de Neumología”, ubicada en el Hospital Maciel. Asimismo, una vez por año, durante cinco años, se les realizará una tomografía especial denominada de baja dosis.

El proyecto fue desarrollado por varias instituciones públicas vinculadas a la salud: el Programa Nacional de Control del Cáncer del Ministerio de Salud Pública, el Instituto del Tórax de la Facultad de Medicina de la Udelar -integrada por la Cátedra de Cirugía Torácica y la Cátedra de Neumología-, y es la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) el prestador de salud que va a desarrollar el proyecto. El Instituto Nacional del Cáncer también será un centro asociado. A su vez, cuenta con el apoyo de la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Panamericana de la Salud.

“Lo que se espera encontrar con los estudios son entre seis y diez lesiones, que probablemente se deban a un cáncer de pulmón en estado precoz y que requiera tratamiento quirúrgico”, dijo Palacios. El paciente tendrá entrevistas antes de ingresar al plan, “porque deben contar con una buena reserva funcional, es decir, deben ser potencialmente tratables”, detalló. Según el investigador, aplicar el proyecto “corona los esfuerzos institucionales” que se han implementado hasta ahora en la lucha contra el tabaquismo en Uruguay.

Se trata de “una técnica recomendada por la OMS” para que “cada país determine para sí mismo el costo-beneficio” de los tratamientos que aplica, y si en un futuro podría servir o no establecer este modelo de detección en vez de “los tratamientos tradicionales para el cáncer de pulmón”, resumió Palacios. Además de la capacidad que tiene la muestra, también es relevante porque “en Uruguay hay 1.500 casos [de cáncer de pulmón] nuevos por año, con una mortalidad de 1.300”, indicó.

Por otra parte, Palacios observó que Uruguay tiene “la incidencia de un país moderno y una mortalidad de un país del tercer o cuarto mundo”, porque “90% de los casos de cáncer de pulmón se detecta en estadíos avanzados, tres y cuatro, y eso es lo que se quiere revertir”, subrayó. En este sentido, si el proyecto demuestra ser efectivo se pretende instalar un programa nacional de detección precoz del cáncer de pulmón, “como hay para el cáncer de mama o el de cuello uterino”, ejemplificó.

Según Palacios, la idea se comenzó a trabajar hace dos años, pero el proceso se pausó a causa de la pandemia. Estimó que la reclutación de voluntarios comenzará en los próximos meses y resaltó que “seguramente también se detectarán enfermedades asociadas y debe haber un lugar para darle una respuesta asistencial a esos usuarios”, para lo cual se están adaptando policlínicas asociadas.

Por su parte, Aníbal Dutra, director del Hospital Maciel, celebró la iniciativa y acotó que también es relevante porque “el cáncer de pulmón es el que más se desarrolla en hombres”. “El Maciel es un efector [del proyecto] en el sentido de que tiene técnicos clínicos e imagenólogos y prestará toda su estructura de imagenología para los estudios que se van a hacer a los usuarios”, comentó en diálogo con la diaria.

También detalló que algunos de ellos irán “desde lo más simple, como una radiografía, hasta tomografías y resonancias magnéticas”. Agregó que además de los usuarios del Maciel también podrán participar quienes se atienden “en la Red Metropolitana y en instituciones [que trabajan] contra el tabaquismo, que reciben a personas vulnerables a desarrollar este tipo de cáncer”.

Dutra valoró que “la detección precoz evita internaciones, estudios más invasivos y logra mejorar la calidad de vida de las personas”. Como fecha tentativa, anticipó que se podría comenzar en octubre. Quienes cumplan con las características mencionadas podrán ofrecerse como voluntarios comunicándose al 092 338 273 o a través de [email protected]