Evolución Médica, una de las agrupaciones que integran el Colegio Médico del Uruguay, elaboró la ley de protección del ejercicio profesional médico frente a la dependencia laboral, un proyecto para regular la profesión, puntualmente la relación laboral independiente, que ya fue presentado a Robert Silva, del Partido Colorado, y a Carlos Camy, del Partido Nacional. Está previsto que a la brevedad también se reúnan con los colorados Felipe Schipani y Pedro Bordaberry.

El proyecto, al que accedió la diaria, se compone de siete artículos. Tiene como objetivo “proteger a los médicos que prestan servicios personales profesionales facturando frente a situaciones de dependencia laboral encubierta, garantizando condiciones de trabajo dignas y el pleno goce de los derechos laborales y de la seguridad social”, y será aplicable, según indica el artículo 2, “a los médicos y médicas que presten servicios personales profesionales habituales y remunerados, facturando como trabajadores independientes, para instituciones, empresas u organizaciones públicas o privadas que brinden, financien, gestionen, intermedien o contraten servicios de salud o asistencia médica, cualquiera sea su denominación, forma jurídica o modalidad de contratación”.

El proyecto establece que, si un profesional factura como independiente pero en la práctica trabaja como empleado, cumpliendo horarios, recibiendo órdenes, usando la organización del lugar y con continuidad en el tiempo, la ley lo va a considerar un trabajador en relación de dependencia, aunque el contrato diga que es “independiente”.

Para detectar una dependencia laboral encubierta, se valorará que se cumplan por lo menos tres de los siguientes objetivos: cuando la institución o prestador de salud es quien decide los horarios, turnos o guardias del médico, sin que este pueda definirlos libremente, ya sea porque son fijos o están previamente establecidos; casos en los que el médico está integrado a la organización del prestador, formando parte estable de equipos de trabajo, servicios, programas o dispositivos asistenciales que funcionan de manera permanente; situaciones en las que el médico tiene restricciones claras para organizar su trabajo, como no poder rechazar turnos, no poder elegir un reemplazo, no poder modificar su agenda o no poder trabajar para otros contratantes en condiciones similares; cuando el profesional mantiene prácticamente las mismas condiciones de trabajo (horarios, turnos, funciones o modalidad) durante un período de tres meses o más, sin cambios relevantes; cuando está sujeto a órdenes, controles o evaluaciones por parte de la institución que van más allá del simple cumplimiento de guías clínicas, normas técnicas generales o estándares de calidad asistencial, o cuando el médico utiliza principalmente la infraestructura, los sistemas, los insumos, el personal de apoyo o los recursos tecnológicos que le provee la institución que lo contrata.

En tanto, cuando se constate la existencia de dependencia laboral encubierta, la institución que contrata “deberá reconocer y regularizar el vínculo como relación de trabajo en régimen de dependencia, otorgando al médico todos los derechos laborales y de la seguridad social que correspondan”, conforme al régimen aplicable en el sector público o privado, según el caso. Por último, está previsto que el control del cumplimiento de la presente ley estará a cargo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, sin perjuicio de las competencias del Banco de Previsión Social.

En diálogo con la diaria, Blauco Rodríguez, representante de Evolución Médica y recientemente electo consejero del Colegio Médico, dijo que este es el primer proyecto que busca regular el trabajo médico en relación de independencia.

Agregó que es una realidad de por lo menos el 30%, aunque muchos están en relación mixta, y que varía según la edad: la mayoría de quienes se encuentran trabajando como independientes son jóvenes recién recibidos que ingresan al mercado laboral y pasan “por lo menos diez años en esta situación”, sostuvo.

Consideró que una de las cosas más preocupantes de este vínculo laboral, adquirido como regla en gran parte de las instituciones médicas y totalmente “normalizado”, es que ante un eventual problema de salud el profesional no cuenta con ningún tipo de respaldo garantizado y, además, si no trabaja, no cobra, por lo que el tiempo en que no esté en actividad permanece sin sustento económico.

Rodríguez dijo que por el momento la propuesta fue bien recibida por los legisladores y que pretenden llegar a todos los partidos políticos, a los que ya enviaron solicitud. “A veces se politizan las cosas, pero esto es transversal; han pasado todos los gobiernos y tenemos que contar con todos para regular algo básico. No pedimos presupuesto, ni siquiera mejorar las condiciones laborales; pedimos los aportes correspondientes”, explicó.

La agrupación también está juntando firmas en el colectivo médico; hasta ahora llevan más de 600 y pretenden alcanzar por lo menos 1.000, que serán presentadas con el proyecto a la Comisión de Salud del Senado.