Las posiciones enfrentadas entre la dirigencia de la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) y la directiva de la Cámara de la Industria Láctea del Uruguay (CILU) no tienen un punto intermedio que permita hasta el momento el avance en las negociaciones por la undécima ronda de los Consejos de Salarios. El diálogo se instaló en noviembre y no registra avances puntuales ni generales, a falta de dos días para comenzar febrero.

El dirigente de la FTIL Robert Labruna dijo a la diaria este viernes que actualmente no hay citación para continuar las negociaciones entre las partes, y que el convenio colectivo en el sector está vencido hace más de seis meses. Además, con respecto a la posición de la CILU, el dirigente sostuvo que es “infantil e inmadura”.

Consultado sobre qué postura tiene la CILU, respondió que “no sentarse a negociar con la FTIL porque hay conflictos en diferentes plantas de la industria láctea es algo casi irrisorio porque en el mundo de las relaciones laborales, desde que existe el movimiento sindical, siempre hay un conflicto en tal o cual lugar, sea el sindicato o el sector que sea. Si esto no fuera así, no existiría un sindicato”.

Dijo que actualmente, por la postura de la CILU, “está todo trancado”, y que “lo único que se llegó a discutir y analizar es la plataforma de la FTIL para los Consejos de Salarios, y en una segunda reunión se presentó una plataforma de ellos, y nada más”. Agregó que se ha convocado a instancias en el Ministerio de Trabajo, “donde la FTIL y la CILU se presentan, pero que la gremial empresarial pide un cuarto intermedio, y dice que con la federación no se reúnen, y luego se van. No hay reuniones reales”, afirmó.

“Es muy complejo y difícil. Es porque lo que pasó en Coleme, lo que pasó en Lactalis y lo que pasó en Calcar no fueron decisiones de los dirigentes ni de los trabajadores. Fueron decisiones empresariales, en la mayoría de los casos, malos administradores o malas decisiones de empresarios que terminaron llevando las empresas a la quiebra, y lo más fácil es despedir al trabajador, y si es afiliado, mejor”, expresó Labruna.

Dijo que la situación “preocupa mucho”, y que el dato del Instituto Nacional de la Leche (Inale), de que 2025 fue récord histórico en la lechería y en la remisión de leche a planta, “pone en una situación compleja” al sector, “porque se sabe que la industria láctea viene en crecimiento y cada vez son menos los tambos chicos, menos trabajadores y cada vez más hay ingreso de maquinaria y tecnología, que pretende desplazar la mano de obra. Entonces, la rentabilidad y productividad de estas empresas es cada vez más, pero con menos trabajadores”.

Labruna afirmó que, de este contexto en el sector, la “frutilla de la torta” es que los empresarios, en el marco de los Consejos de Salarios, “no van a negociar nada porque no garantizan ningún tipo de incremento ni beneficio social para los trabajadores. Es difícil estar en esa situación”.

La CILU no negocia si hay conflictos

Por su parte, Ariel Londinsky, secretario ejecutivo de la CILU, dijo a la diaria este viernes que hace poco tiempo se instalaron las negociaciones, y es porque la gremial “tiene una posición por la cual, mientras haya medidas tomadas por los trabajadores, no participamos en el Consejo de Salarios. El segundo semestre del año pasado ha sido muy conflictivo, con dificultades en varias empresas en ese sentido. Por eso la instalación de las negociaciones se demoró”.

El directivo reconoció que “no se ha avanzado mucho porque hay todavía posiciones bastante divergentes entre lo que plantean los trabajadores y las empresas”, y que para las empresas y para la CILU “es muy importante tener mayores garantías en una cláusula de paz y mecanismos de prevención de conflicto. Queremos avanzar en mayores garantías en esa cláusula de paz. Ese es un tema donde no hay acuerdo”.

Explicó que, para la cámara, el segundo tema importante es la incorporación de tecnología, “si bien en el convenio anterior había una cláusula que decía que, cuando se incorpora tecnología y no hay una afectación sustancial de la forma de realizar la tarea, no se podía reclamar una mejora salarial por la incorporación de esa tecnología”.

Comentó que durante el período anterior “se ha recibido una cantidad grande y muy intensa de reclamos por mejoras salariales, por incorporación de tecnología cuando no había ninguna afectación en la forma de realizar la tarea, y no había una disminución de nómina ni nada parecido. En general, hasta se mejoraban las condiciones laborales”.

En ese sentido, dijo que “hay reclamos fuertes hasta el día de hoy, los cuales han afectado incluso exportaciones en algunas empresas”, y afirmó que “esos dos elementos son clave para la cámara”. Agregó que los trabajadores “han presentado reclamos de mejora salarial, y una cantidad de días libres, horas pagas sindicales y demás. En todo eso todavía estamos lejos de llegar a un acuerdo”.

Londisky dijo que las pautas propuestas por el Poder Ejecutivo tienen en cuenta una mejora salarial. “Esas pautas las aceptamos, pero no se está dispuesto a una mejora adicional, porque la industria láctea está pasando por una situación compleja”, afirmó.

“Hay una situación de competitividad muy importante y de costos también, que está exacerbada en los últimos meses por la baja del dólar. La industria láctea exporta el 75% de lo que produce. La leche que llega a las industrias es vendida en el exterior en dólares, y ese dinero se utiliza aquí en pesos”, agregó.

Argumentó, además, que la situación de atraso cambiario, las importaciones de países vecinos, “nos ha llevado a tener unos costos considerablemente mayores, que no permiten una mejora salarial, más allá de las pautas que propuso el gobierno, que ya incluyen una mejora salarial. Esos son los puntos en los que estamos trancados”.

Acerca de los cuestionamientos de la federación de trabajadores hacia la CILU, justamente, por la postura que tiene de no establecer negociaciones si hay conflictos en empresas del sector, comentó que “la posición del sindicato tiene mucho tiempo, y la crítica que hacen los trabajadores también. Pero es muy claro; para nosotros es crítico trabajar en paz”.

En ese sentido, dijo que “el sector lácteo ofrece excelentes condiciones laborales, niveles de remuneración que son muy buenos”. “Entonces, por lo menos, aspiramos a que durante la negociación no haya medidas de fuerza para negociar y trabajar en paz. Ese es el ánimo de la CILU. Entonces, cuando está instalado el Consejo de Salarios, se solicita que se detengan las medidas. No los reclamos, pero sí las medidas. Que se pausen para que pueda haber una negociación. Suena bastante lógico”, sostuvo.

Además, dijo que la situación de conflictividad “ha llevado a un desgaste de las empresas con esto de tener medidas permanentes. Incluso, en algunos casos, menospreciando el honor de determinadas personas. Hasta hay carteles en el ingreso de algunas empresas. La realidad es que es un sector muy conflictivo”.