El Plenario Extraordinario de la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL), reunido en la presente semana, analizó la situación que atraviesa el sector del transporte lechero y, en particular, el conflicto existente entre el Sindicato de Trabajadores del Transporte de Leche (STTL) y los empresarios.
En ese sentido, por “la sucesiva negativa del sector empresarial a generar condiciones de solución al conflicto, habiendo rechazado en la última instancia realizada en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) la propuesta de mediación presentada por dicha cartera”, la FTIL resolvió declararse en alerta.
La FTIL expresa que hay “una profunda preocupación por la estabilidad laboral, por los hechos vinculados a la desconvocatoria de trabajadores que afectan el ejercicio de la libertad sindical, y por la situación de aquellos compañeros que, habiéndose levantado medidas gremiales, no fueron convocados a trabajar, con el consiguiente impacto en sus ingresos”.
Asimismo, la organización sindical advierte que “estas prácticas generan distorsiones en la organización del trabajo, pudiendo derivar en una sobrecarga de tareas en otros trabajadores, con extensiones de jornada y afectaciones a los descansos previstos”, lo que puede impactar en las condiciones de trabajo y en la seguridad de la operativa.
Otro tema que aborda la FTIL, es que “persisten además preocupaciones en relación con la falta de claridad en la organización del trabajo en la empresa Víctor Regina e Hijos, aspectos que dieron origen al conflicto y que al día de hoy permanecen sin resolución”. La federación aclaró que se mantendrá atenta a la evolución del conflicto, “y a las medidas que se adopten en defensa del trabajo, la estabilidad laboral y la libertad sindical”.
El conflicto por organización del trabajo
En tanto, Santiago Ponce, dirigente del STTL, dijo a la diaria que “el principio de este diferendo con los empresarios, está asociado, en primer lugar, a la organización del trabajo en la empresa Regina e Hijos. Tienen una organización de trabajo precaria con empresarios precarios en el sentido de no reconocer el derecho laboral”.
En ese sentido, agregó que en una primera audiencia que tuvieron en el MTSS, el sindicato “había denunciado falencias en la organización del trabajo, ante el empresario responsable de Regina e Hijos”. “Se solicitó dicha instancia para establecer una comunicación diferente, y así hablar de la organización de las tareas, ya que venían los periodos de licencia. Esto hace unos meses”, añadió Ponce.
A modo de ejemplo, explicó que una de las dificultades que existían en materia de organización del trabajo, tenía relación con los horarios, y señaló que si un trabajador era convocado para presentarse a las 19.00, se lo llamaba a las 16.30 para que se presentara a cumplir tareas a las 17.00. “Al trabajador que decía que sí podía ir, ese sí quedaba trabajando luego. Y eso es parte de la precariedad empresarial también que denuncia el sindicato”.
El dirigente agregó que los trabajadores de la base se organizaron para rechazar estas posturas empresariales, y mientras tanto se sucedían las convocatorias del MTSS, a las que asistió la empresa Regina con representantes de la Sociedad Transporte de Leche (Trale). “Nunca presentaron lo que el sindicato solicitaba, que era información para saber cuántas horas extras hacían los trabajadores, que con base en eso se entendía que cabía la oportunidad de contratar a otros trabajadores, o de generar un seguro de paro rotativo hasta que se volviera al alto de la zafra, como será este año”, contó Ponce.
“No hubo ni información ni voluntad. Por tal motivo, el sindicato resolvió tomar medidas, y afectó la trazabilidad electrónica de Conaprole, y ahí aconteció que Conaprole le exige a Trale que los choferes que fueran a tomar una medida no salían a trabajar. Desde ahí las empresas desconvocaron a todos los trabajadores afiliados al sindicato, y recargaron con un doble turno a los trabajadores no afiliados. De hecho, también se suspendieron licencias y días libres”, denunció.
Ponce informó que el tema fue planteado a la Inspección General del Trabajo y la Seguridad Social, y esa oficina, si bien hizo un análisis de si existían recarga horaria, al no haber un control electrónico fehaciente para hacer eso, algo que el sindicato reclama desde hace años, no lograron detectar que existiera recarga horaria.