La Semana Criolla del Prado es, dentro de la lista de espectáculos y eventos nacionales históricos, un icono de carácter popular. Desde el 29 de marzo y hasta el 5 de abril, se celebra la 99ª edición de un evento que año tras año crece en la oferta de propuestas, que cada vez son más diversas y que tienen a la Intendencia de Montevideo como principal responsable de la planificación y organización.

De la rica historia que tiene la Semana Criolla, la diaria dialogó con Xosé de Enríquez, escritor, periodista, ensayista e investigador cultural. Actualmente es coordinador del Castillo del Parque Rodó. Sobre los orígenes de la Criolla aclaró que son 99 ediciones y no 101, ya que se suspendió en 1955, debido a una pandemia por poliomielitis, y en los años 2020–2021 por la pandemia de covid-19.

Contó que el 5 de abril de 1925, en el predio de la Rural del Prado, se abrieron por primera vez las “imaginarias tranqueras” de la Semana Criolla, que nació a impulsos del gobierno departamental batllista, “que no escatimaba recursos a la hora de promover y apoyar manifestaciones culturales de neto corte popular”. El escritor relata que las notas de prensa de la época no dejaban dudas: “Será una fiesta típica nacional”, publicaban los medios, y agregaban que se presentaba “un concurso de doma y de payadores, de los que participarán habitantes de toda la campaña”.

La idea de celebrar un espectáculo como la Criolla contaba con pleno respaldo de las autoridades, cuenta De Enríquez, y resalta que “la Comisión Municipal de Fiestas dependiente del Gobierno departamental designó una comisión encargada de su organización”. Recalcó que habían pasado dos décadas desde el último enfrentamiento armado entre orientales –Guerra Civil de 1904– y que la Semana Criolla del Prado era recibida y vivida como “hija de la paz”, y de alguna forma significaba que el surgimiento de la “fiesta del campo en la ciudad” estaba ligado a la desaparición de las corridas de toros.

Xosé de Enríquez, el 25 de marzo, en la Intendencia de Montevideo.

Xosé de Enríquez, el 25 de marzo, en la Intendencia de Montevideo.

Foto: Gianni Schiaffarino

Pero antes de esa primera edición en 1925, De Enríquez destacó que hubo un “antes”, y explicó que se realizaban jineteadas y peñas con payadores en el mismo Prado, pero en un ruedo emplazado donde hoy se encuentra el estadio de Wanderers, el Parque Alfredo Víctor Viera, donde años atrás se realizaban corridas de toros.

Cuenta que, durante décadas, para las faenas del ruedo se utilizaban potros crudos y cerriles, de los cuales no se sabía cuál podría ser la respuesta en el momento de la jineteada. Ya varios años más tarde, a mediados de la década del 60, se comenzó a recurrir a potros “reservados”, criados específicamente para este tipo de actividades. Desde hace unas décadas, los potros provienen de las tropillas que participan de un concurso. Hay concurso de jinetes, en diferentes modalidades, y concurso de tropilleros.

“La Criolla siempre contó con los mejores jinetes de todo el país, y tempranamente recibió a jinetes de Argentina, Brasil, Chile y Paraguay. Los argentinos destacaban en la modalidad basto argentino, mientras que los brasileños eran buenos en la modalidad en pelo. A lo largo de los años hay hitos que fueron cimentando la historia y que han quedado prendidos en el recuerdo de esta fiesta. En 1959, el campeón fue Pablo Techera Cardozo, un jinete riverense que era sordomudo. Cada vez que salía al ruedo, el público vitoreaba de pie, revoleaba los ponchos y lo saludaba con los sombreros”, relata De Enríquez.

Otra característica de la Semana Criolla es la continuidad de una de las funciones más determinantes y decisivas para el éxito del evento: el capataz de campo. Comenzó Ramón Freire, lo relevó su hijo Ramoncito Freire, siguió el ayudante de Ramoncito, Rómulo López. Luego, años después continuó Yeye Delgado y en la actualidad está su hijo, Dalton Delgado.

Entre tantas ediciones, De Enríquez cuenta que en 1967 los diarios titulaban “La caída de un ídolo”, y tenía que ver con un paisano de los pagos de Río Negro, el Gaucho Elbio Recoba, alambrador de profesión, que vencía al mítico potro Paleta Quemada y pasaba a la historia. Años después fue preso político de la dictadura. Liberado antes de la apertura democrática, Recoba decidió ir en 1983 a la Criolla del Prado a saludar a viejos compañeros, pero le prohibieron la entrada al predio. En 2004, Elbio Recoba entró por la puerta grande de la Criolla, siendo homenajeado por las autoridades y ovacionado por el público, recibiendo así un reconocimiento.

Archivo, marzo de 2024.

Archivo, marzo de 2024.

Foto: Ernesto Ryan

De una competencia de jineteadas y un entarimado para payadores, a lo largo de los años, para De Enríquez, “la Criolla se posicionó como una auténtica fiesta popular y tradicional, con diversos escenarios en los cuales se presentan innumerables artistas populares, grupos de danzas folclóricas, otros espectáculos y la clásica Enramada, que fue durante años el espacio de las payadas de contrapunto, que desde hace más de dos décadas se llevan a cabo en el escenario Carlos Molina”. Posteriormente, se sumaron las ferias de artesanos y espacios en los cuales la Intendencia de Montevideo promueve y difunde actualmente distintos servicios.

Por su parte, en materia de curiosidades, una que para el historiador es un hecho constatable año a año es “la cantidad incontable de paisanos que dentro y fuera del ruedo portan facones, y sin presentarse incidentes”. Por otra parte, señala también que, según su registro, hubo años en los cuales durante esa semana llovió muchísimo, al punto que hubo jornadas en las que se suspendieron las jineteadas, juntando luego etapas para poder completar los puntajes.

Otra “curiosidad” es la presencia de una mujer jineta en el ruedo, en el año 1959. “Un centauro femenino dio emoción a la doma”, tituló un cronista del diario La Mañana. La jineta Élida Gloria Martínez provenía de Costas del arroyo Pando, tenía 22 años y fue sensación en el Prado.

Con referencia a la concurrencia del público, históricamente la Criolla del Prado ha sido imbatible. Antes de 1973, hubo cuatro criollas simultáneas:: la del Prado, la de Bella Vista, la del Parque Central y la Criolla de Liverpool. La concurrencia a la Criolla del Prado siempre fue masiva.

En cuanto a cómo ha sido la evolución de las jineteadas con el paso de los años, De Enríquez comentó que “ha mejorado y avanzado en varios aspectos. Con respecto a los potros, se han eliminado hace tiempo las espuelas de puntas y la propia organización les provee a los jinetes espuelas redondeadas, los palenques están acolchonados y cada potro es revisado y supervisado por profesionales”.

En ese sentido, recalcó que es evidente que “existen cuidados y precauciones que muchísimos años atrás ni se imaginaban. Los potros reservados de todas y cada una de las tropillas están cuidados y atendidos. Los jinetes también cuentan hoy con otra seguridad y respaldo impensables en épocas pasadas; los premios incluso son notoriamente mejores que los de décadas atrás”.

Por esos argumentos, señala que actualmente “no es fácil clasificar para la Criolla del Prado”, y que, en definitiva, “sumado a una mayor ‘profesionalización’ de los jinetes, como consecuencia directa de haber sido declaradas las jineteadas como deporte nacional, ha redundado en la evolución y franca mejora del espectáculo como tal”.

99ª edición de la Semana Criolla, el 30 de marzo, en la Rural del Prado.

99ª edición de la Semana Criolla, el 30 de marzo, en la Rural del Prado.

Foto: Gianni Schiaffarino

Ante la consulta de si la Criolla con el paso de los últimos años ha acrecentado la cantidad de emprendimientos y propuestas con un carácter comercial, De Enríquez respondió que es así, “pero se evitó convertirla en una feria de variedades”, y explicó que “lo que se hizo fue ampliar la oferta gastronómica, pero a través de los fogones que se abren cada año, administrados y organizados por sociedades criollas, donde se encuentran el tradicional asado con cuero, chorizo casero de rueda y empanadas, entre otras opciones”. De lo que es la variedad y cantidad de espectáculos artísticos, señaló que “se ha mantenido una línea también, y esto es importante. En mi opinión, la Criolla se renueva y evoluciona sin perder la esencia”.

De Enriquez es escritor del libro 80 años de Criolla, publicado en marzo de 2005 por iniciativa de la Intendencia de Montevideo, a instancias del Departamento de Cultura y de la División Turismo y Recreación. Dijo que el objetivo era, además de conmemorar el 80° aniversario de la Criolla, tener por primera vez en una edición impresa la historia de esta fiesta popular, desde sus orígenes hasta la edición 2004. En sus páginas explica, entre otras cosas, en qué consiste una jineteada, las diferencias entre doma y jineteada, el “idioma” de los relatores y de dónde provienen la mayoría de los jinetes que participan en las competencias.

Una edición “especial”

Para este año, la Semana Criolla está marcada por una amplia variedad de propuestas y espectáculos, con una grilla de temas presentada por la Intendencia de Montevideo en una conferencia de prensa. De la misma participaron el intendente de Montevideo, Mario Bergara, la directora del Departamento de Cultura, Débora Quiring, y el gerente de Festejos y Espectáculos, Eduardo Rabelino.

Se recordó, por parte de Quiring, que la propuesta “es un encuentro que se trata también de un desafío, un lugar para encontrarnos, para juntarnos los vecinos de Montevideo, pero sobre todo los vecinos del interior de cada pueblo, de cada pago del país, y por qué no, los turistas que vayan a visitar la Rural”.

En la amplia lista de opciones, la comuna ofrece diferentes áreas para el público en general, destacando las propuestas en música, danza, cocina, artesanía, deporte y un sector dedicado a los niños. En materia de artesanías, hay 170 puestos que surgen de la convocatoria realizada a artesanas y artesanos. La propuesta es a diario, de 10.00 a 22.00, y busca promover el desarrollo de emprendedores, a través de la exposición y comercialización de su trabajo.

En lo concerniente a deporte y recreación, funciona un espacio dedicado a la Maratón de Montevideo y hay una fotogalería sobre el Velódromo. Funciona de 11.00 a 19.00, y el domingo 5 de abril, de 11.00 a 17.00. Para niñas, niños y adolescentes hay un rincón de juegos que tiene inflables, canchas de fútbol, voleibol, básquetbol y juegos propuestos por un equipo de recreadores.

99ª edición de la Semana Criolla, el 30 de marzo, en la Rural del Prado.

99ª edición de la Semana Criolla, el 30 de marzo, en la Rural del Prado.

Foto: Gianni Schiaffarino

En recreación para adultos, está disponible La Esquina del Juego. Localizada frente al galpón esquinero, el escenario tiene funciones de cine presentadas por Montevideo Audiovisual, espectáculos de circo y exposiciones, entre otras opciones, hasta el sábado 4 de abril. En esa línea se propone también el área titulada Milongas Esquineras, un espacio abierto para bailar tango y milonga con un tallerista, o para observar a quienes bailan. Funcionará hasta el sábado 4 de abril, de 17.30 a 19.30, en el Espacio Proa.

En la categoría de espectáculos artísticos, durante toda la semana habrá espectáculos en seis escenarios –Carlos Molina (payadas), Amalia de la Vega, Alfredo Zitarrosa, Proa, Galpón Esquinero y Calle–. Ballet folclórico, compañías de danza popular, cuerpos de baile tradicionales y danzas campesinas son algunas opciones. El público podrá visitar cuatro fogones en espacios que ofrecerán danza tradicional y que, a la vez, promueven la interacción con otras expresiones artísticas. Las propuestas artísticas son acompañadas por un servicio gastronómico.

Cocina Uruguay es otra de las iniciativas que la comuna propone. Hay dos talleres y cada encuentro contará con invitados de distintos ámbitos donde prepararán recetas que los asistentes podrán degustar. Además, se llevarán un kit y podrán participar de sorteos. Dicha opción estará todos los días, a las 15.30 y 18.30, respectivamente. La excepción será el domingo 5, cuando habrá una única instancia, desde las 15.00.

Por otra parte, esta edición cuenta con ferias de desarrollo económico, con propuestas donde convergen emprendimientos vinculados a programas de los Centros de Desarrollo Local (Cedel) y la Unidad Mypes de la intendencia. Hay proyectos gastronómicos y otros rubros. En tanto, la División de Desarrollo Rural cuenta con la participación de 10 emprendimientos de los sectores de ruralidad, hidroponía y agroecología, además de una presentación específica sobre forrajes. La propuesta se desarrolla en conjunto con el Parque Tecnológico Industrial (PTI) del Cerro, que realiza una muestra de robótica y educación.

La División Turismo trabajará en conjunto con la Asociación Turística de Montevideo, y se instalará un bar de bodega. Estará presente el espacio del Bus Turístico, donde se podrá adquirir tickets para paseos. Hay también una grilla de actividades que incluye masterclass, charlas y trivias con premios.

Dentro de lo concerniente a Desarrollo social, en uno de los galpones habrá emprendimientos vinculados a la Economía Social y Solidaria, donde varios colectivos serán representados. La propuesta contiene tres proyectos: Montevideo Integra (que se encarga de la recuperación de residuos voluminosos por intermedio de una cooperativa de clasificadores), Solytex (proyecto de recuperación textil integrado por mujeres que revaloriza materiales recibidos en ecocentros) y Macamba (emprendimientos de mujeres afro, indígenas y migrantes).

Punto Violeta, un stand de atención, intercambio y asesoramiento ante situaciones de violencia de género, es otra de las iniciativas de la comuna. Funciona de domingo a sábado de 13.00 a 20.00, mientras que el domingo 5 abrirá de 13.00 a 16.00. Allí se brindará información sobre acciones de la intendencia frente a la violencia de género y generaciones. Además, se podrá visitar un sector dedicado a la Seguridad Vial, que contará con actividades informativas y lúdicas, así como una mesa de informes para agendar trámites del Servicio de Conductores y Contralor de Vehículos. Funciona de 10.00 a 19.00.

Archivo, abril de 2019.

Archivo, abril de 2019.

Foto: Mariana Greif

Aquellos que asistan a la Rural podrán observar una exposición de carruajes. Se trata de una propuesta del Museo Fernando García, con la exposición de carros y carruajes fabricados en distintas partes del mundo que fueron restaurados y forman parte del museo. El acceso es por la calle Lucas Obes.

En Artes y Ciencias, se puede visitar un stand y acceder a información de bibliotecas, museos y parques de Montevideo. Hay una ludoteca infantil y recreadores que realizan actividades lúdicas de 14.00 a 18.00. El espacio está activo de 11.00 a 19.00.

Con referencia al espacio de lactancia, funciona diariamente de 10.00 a 19.00, mientras que el espacio de salud contará a diario con un área de controles y prevención de 12.00 a 19.0. Se harán controles de presión arterial, test rápido de VIH y sífilis, vacunación (gripe, sarampión, antineumocócica y antitetánica) y derivación a servicios de salud en caso de ser necesario. Un área lúdico-educativa sobre alimentación segura y saludable, juegos y asesoramiento también es parte del sector Salud.

La temática Desarrollo Ambiental, en tanto, se presenta en un stand denominado Montevideo en acción por una ciudad sustentable. Se trata de un espacio de divulgación, educación ambiental y participación ciudadana sobre las principales políticas ambientales que impulsa la intendencia. Habrá una trivia interactiva y paneles sobre temas como el Programa hogares sustentables, el Plan Montevideo para el cuidado del agua y el Plan departamental de limpieza y gestión de residuos, entre muchos otros.

Observatorio y alianza por los jinetes y los animales

Quiring, durante el lanzamiento de la Semana Criolla, se refirió también a una serie de medidas que apuntan al bienestar y la seguridad animal, y explicó que “lo que hace la intendencia este año, liderada por la Unidad de Bienestar Animal de la comuna, y en el marco de un observatorio, es convocar a un diálogo al Instituto Nacional de Bienestar Animal, al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, a la Facultad de Veterinaria y a las asociaciones animalistas, para visibilizar y exteriorizar las medidas tomadas, y así apuntar de forma comprometida a reducir al máximo los riesgos que implican estas actividades, tanto para animales como para jinetes”.

En ese sentido, agregó que la intendencia tiene “una alianza virtuosa” con la Facultad de Veterinaria, y detalló que, por un lado, “se va a dictar por primera vez un taller sobre el bienestar animal, a cargo de la facultad, para todo el personal de campo implicado en la crisis. En paralelo, hay una lista con unos 40 estudiantes que acompañan todo este proceso de bienestar animal y sanidad a lo largo de los días de la Criolla, acompañando el ruedo. También la intención es poner chalecos a disposición para los jinetes.

Archivo, abril de 2025.

Archivo, abril de 2025.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

“Los palenques en el ruedo están acolchonados, pero también los corrales y las mangas están diseñados de un material especial de manera de reducir al máximo las posibilidades de heridas, y así mejorar y aportar al bienestar animal. Las espuelas no tienen puntas, las facilita la intendencia, y se cumplen con los requisitos planteados por un reglamento de Inba que posteriormente fue retirado, que se propuso en febrero de 2025”, dijo la directora de Cultura.

Eduardo Rabelino: “La Semana Criolla es todo un desafío”

El gerente de Festejos y Espectáculos de la intendencia comentó a la diaria que desde diciembre se trabaja en los preparativos, entre ellos, la puesta a punto del predio, para instalar y organizar la infraestructura, considerando también el espacio ocupado por las gradas. Además, dijo que es valioso el trabajo de los funcionarios municipales que durante varios meses cumplieron tareas para la celebración de este espectáculo.

Consultado acerca de cuál es el mayor desafío para la Intendencia de Montevideo, respondió que la organización “debe estar atenta a los detalles, y que lo que se planifica salga como debe salir. Si algo no se ejecuta según lo planificado, hay que tener la respuesta rápida para corregir, y con el objetivo de que la gente disfrute. Que sea un paseo familiar, que la gente se encuentre y pueda pasear, ver artesanías, almorzar, asistir a las jineteadas o presenciar un espectáculo”.

“Esperamos que asista mucha gente por ser una fiesta importante para Montevideo y para el país. Es de esas fiestas que marcan año a año. Sabemos que es un lugar de encuentro, y en la sociedad de hoy es importante encontrarnos. Para disfrutar de las tradiciones, de lo que es patrimonio, de lo que nos pertenece a todos sin divisiones. Es importante pensar en una fiesta para disfrutar en paz y armonía. Si se puede disfrutar entre todos, con eso ganamos”, concluyó.