En el auge de la inmediatez que brindan la comunicación digital y las redes sociales, el fenómeno de la desinformación toma un protagonismo mayor: nadie está a salvo de ella. Utilizada como herramienta de construcción de discurso e instalación de ideas por distintos sectores y gobiernos, en redes proliferan piezas cuyo único objeto de creación es el de confundir a la ciudadanía y sacar rédito económico.

El fact checking es una respuesta que, en este contexto, intenta contrarrestar ese fenómeno y poner en manos de la ciudadanía la información necesaria para que tenga información verificada para la toma de decisiones. Las unidades y medios de fact checking buscan echar luz sobre las desinformaciones bajo una premisa fundacional del periodismo: la verificación de información. Pero, ¿cuáles son las posibilidades y el alcance de estas herramientas?

Un artículo difundido este miércoles en el marco del Día Internacional del Fact Checking por la red de verificadores LatamChequea, de la cual la diaria Verifica es parte, retoma una serie de estudios que midieron el aporte que hacemos para reducir la circulación de desinformación entre los lectores.

Un experimento realizado en simultáneo en Argentina, Reino Unido, Sudáfrica y Nigeria analizó una serie de desinformaciones esparcidas en cada país y cuantificó cómo la verificación logró reducir su impacto. En nueve de cada 15 casos particulares de cada país y en los dos casos transnacionales hubo “efectos de corrección” en la muestra de población analizada.

Asimismo, un estudio del Massachusetts Institute of Technology (MIT) divulgado a mediados de 2024 demostró que el sistema de advertencias creadas por verificadores independientes de las plataformas Facebook, Instagram y X logró reducir en un 27,6% la creencia en la desinformación y un 24,7% la intención de compartirla. Si bien este fenómeno es mayor en la población que mantiene cierto grado de confianza en los verificadores, el estudio mostró resultados positivos en aquellos que guardan desconfianza hacia estas advertencias. Además, un 47% de los usuarios de Facebook en Europa no comparten contenido falso luego de ser notificados por la plataforma.

A pesar del éxito del programa, a comienzos de año el fundador de Meta, Mark Zuckerberg, anunció el abandono en Estados Unidos de la política “Third Party Fact Checking”, medida que coincidió con el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca. Aunque el sistema de notas redactadas por la comunidad que reemplazó el sistema anterior tuvo resultados favorables, este está siendo ineficiente en contrarrestar de forma temprana la divulgación de los posteos con contenido falso.

El artículo elaborado entre las decenas de organizaciones que conforman la red también recoge un estudio del portal Chequeado durante las elecciones presidenciales en Argentina de 2019 que logró comprobar que el fact checking tiende a limitar la desinformación, sin necesidad de influir en la decisión política de los ciudadanos. Esto redundó en que se compartiera menos contenido catalogado como falso por ese medio.

Por otro lado, un estudio divulgado por la plataforma de verificación española Maldita detalla que los medios de fact checking son la tercera fuente más citada en las notas de la comunidad de la red social X, por detrás de los propios posteos de esa red y Wikipedia. Asimismo, los artículos citados suelen ser considerados más efectivos por los usuarios y aparecen en las réplicas 90 minutos antes en promedio respecto a otras notas.

Desde la diaria Verifica entendemos la relevancia de este fenómeno global y la necesidad de poner todos los esfuerzos y herramientas posibles al servicio de nuestra comunidad, los lectores y la audiencia en general.