Al modificar su doctrina militar, el presidente ruso tuvo en cuenta los cambios en la realidad geopolítica y de seguridad surgidos a partir de la crisis ucraniana, un conflicto que enfrentó a Moscú con Estados Unidos y la OTAN. El documento, firmado por Putin la noche del 24 de diciembre y publicado el viernes en la página web del Kremlin, establece que las principales amenazas exteriores para Rusia son “el aumento del potencial de fuerza de la OTAN y las funciones globales que se otorgó -implementadas en violación del derecho internacional-, y la aproximación de infraestructura militar de los países miembro de la OTAN a las fronteras de Rusia mediante la estrategia, entre otras, de una mayor expansión del bloque”.

El texto también identifica como un peligro la “desestabilización de la situación en algunos países y regiones, el menoscabo de la seguridad global y regional y el aumento de los contingentes militares extranjeros desplegados en países limítrofes con Rusia”, al igual que las “reclamaciones territoriales a Rusia y sus aliados, así como la injerencia en sus asuntos internos”.

Tareas especiales

El líder de la república norcaucasiana de Chechenia, Ramzan Kadirov, puso ayer a disposición de Moscú unos 20.000 voluntarios con entrenamiento militar para cumplir “misiones de combate de cualquier complejidad”. “Somos plenamente conscientes de que el país tiene ejército regular, aviación, armada y fuerzas nucleares, pero hay misiones que sólo pueden cumplir voluntarios”, explicó Kadirov, de acuerdo con la agencia rusa de noticias _Interfax_, en un acto en la capital chechena, Grozni. Frente a los voluntarios, Kadirov dijo que el presidente ruso, Vladimir Putin, lleva 15 años ayudando al pueblo de Chechenia. “Ahora nosotros -y somos decenas de miles los que hemos recibido preparación militar- le pedimos al líder nacional de Rusia que nos considere un destacamento especial de voluntarios [...] dispuestos a defender a Rusia, su estabilidad y fronteras, y a cumplir misiones de combate de cualquier complejidad”, dijo. Además, consideró que Estados Unidos y Europa “le han declarado una guerra económica a Rusia e intentan provocar caos, pánico y de-
sórdenes masivos en el país”.

Por último, el documento estratégico se refiere a la teoría de “ataque global” postulada por Estados Unidos, que incluye la posibilidad de atacar con misiles no nucleares en cualquier punto del planeta en un plazo máximo de una hora desde que se decide hacerlo, el desarrollo y puesta en marcha de armamento de alta precisión y el inicio de una carrera armamentista vinculada con su carrera espacial. Esa nueva doctrina estadounidense expone que Rusia adoptará medidas para contrarrestar los intentos de ciertas potencias de lograr la “superioridad militar” mediante el despliegue de elementos estratégicos de defensa antimisiles, en referencia al escudo estadounidense en Europa.

En el anterior documento de la doctrina militar rusa, publicado en 2010, la OTAN figuraba entre las potenciales amenazas, pero sólo en caso de que se expandiera. La otra gran novedad del texto recién aprobado es que habla de “disuasión no nuclear”. Putin había destacado en los días previos a la publicación del texto que los planes de rearme del Ejército ruso son “impresionantes” y que recibirá en 2015 más de 50 nuevos misiles intercontinentales capaces de superar el escudo 
estadounidense.

La disuasión se logrará, dice el documento, manteniendo en estado de máxima alerta a las Fuerzas Armadas rusas para prevenir posibles conflictos. Además, Rusia destaca que el ataque militar sigue siendo un último recurso que se usará en respuesta a una agresión, cuando se hayan agotado los instrumentos de negociación. En ese marco, el texto destaca la importancia que tienen para la prevención de conflictos la cooperación con los países del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), la Organización de Cooperación de Shanghái, de la que son parte Rusia y China, o la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa, muy activa en los intentos de resolver la crisis ucraniana.

Además, Moscú no cambió el artículo 22 de su doctrina, que estipula: “La Federación Rusa se reserva el derecho a usar armas nucleares en respuesta al empleo en su contra y/o contra sus aliados de diferentes tipos de armas nucleares o de destrucción masiva, y también en el caso de una agresión contra Rusia con armamento convencional, cuando esté bajo amenaza la misma subsistencia del Estado”.

No parece casual que este reajuste de su doctrina militar ocurra tres días después de que el lunes Ucrania decidiera -mediante el voto del Parlamento- apostar a una alianza con la OTAN y a abandonar su estatus de país no alineado. Esto se debe a que las autoridades de Kiev ven a la organización transatlántica como su única garantía de seguridad ante “la agresión de Rusia”. Aunque el ingreso de Ucrania a la OTAN no esté previsto en el corto plazo, esta decisión no fue bien recibida en Moscú.

El viceministro de Defensa ruso, Anatoli Antonov, había reaccionado ante el cambio aprobado por Ucrania en declaraciones a la agencia de noticias RIA Novosti: “De momento, la decisión del Parlamento ucraniano de renunciar al estatus de país no alineado con la OTAN no es una amenaza para la seguridad de Rusia, porque es una decisión política. Pero si en el futuro esta decisión tomara un significado militar y Kiev se integrara a la OTAN, responderemos de una manera adecuada. En ese caso romperemos todas las relaciones con la OTAN y será prácticamente imposible
restablecerlas”.

Otros peligros para la seguridad de Rusia son el terrorismo y el extremismo internacional, y “la amenaza real de la comisión de actos terroristas con el empleo de sustancias radiactivas y químicas”.

En el plano interno, por primera vez Putin se refirió a la defensa de los intereses nacionales en el Ártico, donde hay recursos naturales y tiene planeado instalar bases militares. Además, según el documento, el gobierno se mantiene alerta ante eventuales intentos de desestabilizar al país política y socialmente, y ante las campañas de desinformación que cuestionen las tradiciones históricas y espirituales del país.