El dirigente de izquierda mexicano Andrés Manuel López Obrador inscribirá hoy su precandidatura a la presidencia mexicana por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). De este modo, lanza formalmente su campaña, aunque desde hace varias semanas encabeza actos partidarios en distintas zonas del país. En un video publicado en redes sociales, López Obrador aseguró que no va a confiarse en que las encuestas lo muestren en primer lugar porque sus contrincantes “son muy mañosos, muy corruptos y no tienen límite”.

Las encuestas de intención de voto más recientes, publicadas por los diarios Reforma y El Universal en las últimas dos semanas, muestran que López Obrador es el favorito, con una intención de voto de 35% o 32%, respectivamente, muy por delante de los demás competidores. En segundo lugar, con 19% y 18%, aparece Ricardo Anaya, que ayer renunció a la presidencia del Partido Acción Nacional (PAN) para presentar su candidatura por la coalición Por México al Frente, integrada por el PAN, el Partido Revolucionario y el Movimiento Ciudadano. El candidato del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), José Antonio Meade, aparece recién en tercer lugar, con 17% o 16%. En el cuarto lugar, con 8% de intención de voto figura Margarita Zavala –esposa del ex presidente Felipe Calderón–. La dirigente optó por presentarse como candidata independiente y se fue del PAN hace unos meses, cuando ya era claro que Anaya sería el candidato.

Las encuestas muestran un escenario distinto al medir la intención de voto para los partidos y no para sus candidatos. Según la publicada por Reforma, la alianza Por México al Frente aparece primera (con 32%), seguida por la coalición de Morena y el Partido del Trabajo (31%), y la del PRI y el Partido Verde (25%). En cambio, el sondeo que publicó El Universal muestra un empate (27%) entre Por México al Frente y la coalición de Morena y el Partido del Trabajo, mientras que en tercer lugar quedaría la alianza integrada por el PRI (19%).

El más reciente debate entre dirigentes en campaña giró en torno a una propuesta que López Obrador expuso en un acto público en la localidad de Chilapa, en el estado de Guerrero. Allí dijo que intentará solucionar el problema de la violencia en México con la conformación de una Comisión de la Verdad para investigar algunos hechos recientes, como la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, y de un diálogo nacional en el que estén incluidos todos los sectores sociales. “Si es necesario, vamos a convocar a un diálogo para que se otorgue una amnistía, siempre y cuando se cuente con el apoyo de las víctimas; no descartamos el perdón. Se debe perdonar si está de por medio la paz y la tranquilidad del pueblo”, dijo.

Consultado después por periodistas, el dirigente de Morena reconoció que es algo que todavía está analizando. “No va a quedar ningún tema sin ser abordado si se trata de garantizar la paz y la tranquilidad”, dijo López Obrador, antes de señalar que va a “explorar todas las posibilidades, desde decretar una amnistía hasta exigir al gobierno de Estados Unidos que lleve a cabo campañas para reducir el consumo” de drogas.

Rápidamente llegaron las respuestas de oficialistas y opositores. Mientras se registraba como candidato, Meade dijo que está “del lado de las víctimas, no de los victimarios”, mientras que Anaya opinó en un comunicado que la propuesta es “una verdadera locura”. Por su parte, Zavala dijo que la iniciativa de López Obrador implica “un país de impunidad” y que ella quiere “un México donde se respete la ley y los delincuentes estén en la cárcel”. También hubo reproches de autoridades de instituciones dedicadas a la seguridad. Sin embargo, López Obrador insistió con su propuesta y dijo que no defenderá una política de “ojo por ojo, diente por diente”.