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Internacional | Martes 11 • Abril • 2017

Cambio de época

La renuncia del ex presidente chileno Ricardo Lagos a la precandidatura a la presidencia por Nueva Mayoría sacudió a los cuatro partidos que integran la alianza oficialista. Incluso la actual gobernante, Michelle Bachelet, reaccionó ante la noticia. Chile tendrá elecciones primarias en julio y existen dudas sobre si los cuatro partidos de la coalición participarán en esa instancia o si uno de ellos irá por su cuenta a la primera vuelta de las elecciones presidenciales, lo que implicaría el fin de la alianza.

El Partido Socialista (PS) de Chile eligió el domingo a su precandidato para las primarias de Nueva Mayoría, que se celebrarán, al igual que en todos los partidos o alianzas, el 2 de julio. El PS no tenía un candidato propio por primera vez en la historia de la coalición, que surgió con el regreso a la democracia aunque haya cambiado de nombre en 2013 por la incorporación del Partido Comunista. Sobre la mesa tenía dos opciones, dos precandidatos que ya habían obtenido el respaldo de otros partidos de Nueva Mayoría: el ex presidente Lagos, que pertenece al Partido por la Democracia pero tuvo una extensa militancia en el socialismo, y el senador independiente Alejandro Guillier, elegido precandidato por el Partido Radical.

Antes, había abandonado la contienda el ex secretario general de la Organización de Estados Americanos José Miguel Insulza, “un poco frustrado” porque el Comité Central del PS decidió no hacer una consulta con las bases del partido para elegir a su precandidato, algo que había prometido el año pasado y en enero, pero que finalmente descartó el mes pasado.

Fueron los 104 integrantes del Comité Central los que eligieron al precandidato que llevará el PS a las internas de la coalición: para sorpresa de varios, Guillier derrotó a Lagos en una votación que fue polémica porque se optó por el voto secreto. Esta era la modalidad que pedían quienes respaldaban a Guillier, que consideraban que los seguidores de Lagos podían presionar a los integrantes del comité para que apoyaran al ex presidente y no al senador. Quienes respaldaban a Lagos exigieron que la votación no fuera secreta porque era necesario conocer quién respaldaba a quién, sobre todo para que la militancia lo supiera.

La elección del PS tuvo como previa un conjunto de advertencias, tanto de otros partidos de la Nueva Mayoría como del equipo de Lagos. El jefe de campaña del ex presidente y ex ministro, Máximo Pacheco, dijo la semana pasada que en las elecciones se jugaba “el apoyo del PS en favor de uno de los suyos”, en referencia a Lagos, y advirtió que si la votación no favorecía al ex presidente “sería un serio revés para la coalición”. Las crípticas declaraciones de Pacheco fueron interpretadas tanto como una amenaza de que Lagos podría bajar su precandidatura como de que podría presentarse directamente a las primarias, una posibilidad que parece arriesgada, ya que cuenta con una intención de voto inferior a 10%.

Frases similares a las de Pacheco se repitieron el domingo en la reunión del Comité Central socialista. “Un triunfo de Guillier sobre Lagos sería un golpe letal para Nueva Mayoría”, advirtió el presidente de la Cámara de Diputados, el socialista Fidel Espinoza. Las advertencias también llegaron desde otros sectores de la coalición, como el Partido por la Democracia, que sí llevaba a Lagos como precandidato y había anunciado que, dependiendo del resultado, podía haber cambios en el equipo de campaña del ex presidente. Yendo un poco más lejos, la presidenta y precandidata de Democracia Cristiana, Carolina Goic, había dicho que la decisión que tomara el PS sería determinante en el debate interno que mantendrá el partido sobre si presentarse a las internas o directamente a la primera vuelta de las elecciones presidenciales. El vicepresidente de la formación, Sergio Espejo, dijo al diario El Mercurio que “si la decisión del PS supone la caída de la candidatura de Lagos, las posibilidades de una primaria [de Nueva Mayoría] prácticamente desaparecen”.

Pese a todas las advertencias, Guillier fue electo en el Comité Central del PS con 67 votos frente a los 36 de Lagos. Esa decisión cambió radicalmente el escenario en Nueva Mayoría, que ahora amenaza con desintegrarse. Ayer Lagos renunció a su precandidatura. “Los chilenos me conocen: no soy un caudillo, sé escuchar la voz del pueblo y someterme a su veredicto. Estoy en política para servir al país, no para acumular honores; para fortalecer las instituciones democráticas, no para burlarlas; para buscar fórmulas y respuestas constructivas, no para hacer gestos populistas y demagógicos”, dijo, al reconocer su derrota en el socialismo y leerla como falta de respaldo en la coalición. “He puesto todo mi empeño por llevar este mensaje político a los chilenos, pero veo que en mi propio espacio político, la centroizquierda, no se ha provocado una convergencia en torno a este proyecto”, agregó Lagos. Concluyó su discurso diciendo: “Amigos, la vida continúa”. No reveló si apoyará a alguno de los otros precandidatos. Tampoco lo hizo Insulza cuando se retiró de la contienda.

Bachelet, que se mantiene alejada de la disputa electoral, lamentó que el ex presidente abandonara su candidatura, aunque remarcó: “Es su decisión, tenemos que acatarla y respetarla”. Para Bachelet, “ahora lo que corresponde es que los partidos de la NM definan cómo van a seguir”.

El futuro de la coalición de gobierno se va a definir en el transcurso de este mes en tres reuniones claves: el Partido por la Democracia se reunirá para elegir a un nuevo precandidato, que asumirá el lugar de Lagos; la Democracia Cristiana definirá en un encuentro que tendrá lugar el 29 si participa en las internas de la coalición o va directamente a la primera vuelta; el Partido Comunista tomará una decisión similar en una reunión del Comité Central, el 21 y 22 de abril. El Partido Comunista anunció la semana pasada, orgulloso, que reunió las firmas suficientes para volver a ser un partido político nacional, condición que le permitiría tener un candidato propio en las elecciones primarias. Su presidente, Guillermo Teillier, dijo que recién ahora el partido podrá tener una discusión “política” sobre la “conveniencia” de una candidatura propia.

Otros colores

Mientras en el oficialismo las disputas continúan, a ambos costados ideológicos las cosas parecen avanzar sin mayores inconvenientes.

A la derecha, el ex presidente Sebastián Piñera se mantiene firme como favorito en las encuestas. Los últimos sondeos muestran que creció hasta lograr un apoyo de entre 26% y 28%, mientras que Guillier viene cayendo desde enero, cuando superó 20% de intención de voto, y amenaza por caerse por debajo de 15%. Además, Piñera no ha tenido sorpresas de parte de quienes se perfilan para ser sus contendientes: Manuel José Ossandón, José Antonio Kast y el sobrino de este, Felipe Kast. Todos cuentan con muy poco respaldo de los partidos que integran la coalición opositora Chile Vamos, los cuales sí anunciaron que ven con buenos ojos que Piñera repita como candidato, aunque todavía no han oficializado su respaldo.

A la izquierda de Nueva Mayoría, se encuentra la alianza Frente Amplio -que reúne a 12 partidos y organizaciones sociales de izquierda-. A pesar de que se trata de una coalición minoritaria, su candidata, la periodista Beatriz Sánchez, fue la que más creció en las encuestas en las últimas semanas, al pasar de 2% a 6%.


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