El candidato de la ultraderecha a la presidencia de Brasil, el capitán retirado del Ejército y diputado nostálgico de la dictadura Jair Bolsonaro, obtuvo en las elecciones de ayer en Brasil 46,1% de los votos, un porcentaje superior al que preveían las encuestas pero insuficiente para lograr una victoria en primera vuelta. Ahora deberá enfrentar en el balotaje, el 28 de octubre, al candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, que obtuvo 29,1% de apoyo, cuando se habían escrutado 99,57% de los votos. También la suya fue una votación mejor que la prevista en los sondeos.

La votación que lograron los dos candidatos que se perfilaban como favoritos habla de una polarización que se produjo en los últimos días antes de las elecciones. Esta polarización implicó una fuerte caída de los demás candidatos, si se compara el resultado de ayer con la intención de voto que tenían las semanas anteriores. La excepción fue Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista, que logró un respaldo de 12,5%. Todos los demás candidatos tuvieron un apoyo inferior a 5%. Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia (PSDB), llegó a 4,8%, la peor votación de su partido desde el regreso de la democracia.

Otra votación muy inferior a la prevista fue la de Marina Silva, de Rede Sustentabilidade, que obtuvo 1%, su peor desempeño desde que empezó a participar en las elecciones, en 2010. Se trata de una votación peor que la del oficialista Henrique Meirelles, quien se financió su propia campaña y logró 1,2% de respaldo.

El papel que hasta ahora venía ocupando Silva, como tercera en las elecciones con votaciones abultadas, será ahora ocupado por Gomes, quien no quiso adelantar ayer a quién respaldará en la segunda vuelta, aunque sí dijo que seguirá “luchando en defensa de la democracia y contra el fascismo” y que “sin duda” no votará a Bolsonaro. Agregó que definirá su apoyo “en los próximos días”.

Alckmin habló cuando ya era evidente que no participaría en la segunda vuelta. Dijo que el martes se reunirá con la dirección del PSDB para definir cuál será su posición para el balotaje. Varios dirigentes y personalidades del PSDB que participaron en estas elecciones legislativas, regionales y presidenciales ya adelantaron durante la campaña que el 28 de octubre votarán a Bolsonaro, entre ellos João Doria, el alcalde de San Pablo que disputó las elecciones para convertirse en el gobernador de ese estado –y ayer consiguió pasar a la segunda vuelta–. Si bien Alckmin no dio pistas durante la campaña de cuál será su posición, gran parte de su discurso en las últimas semanas estuvo dedicado a atacar de forma reiterada tanto a Bolsonaro como al PT.

Partidarios de Jair Bolsonaro, ayer, frente al condominio residencial donde vive, en Barra da Tijuca, Río de Janeiro.
Partidarios de Jair Bolsonaro, ayer, frente al condominio residencial donde vive, en Barra da Tijuca, Río de Janeiro.

Todos los demás candidatos obtuvieron un respaldo inferior a 1%, incluido Guilherme Boulos, el líder del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo, que fue candidato por el Partido Socialismo y Libertad.

Por la democracia

En el discurso que dio después de conocer el resultado, Haddad llamó a “unir a los demócratas de Brasil” y también a quienes “tengan su atención centrada en los más pobres en este país tan desigual”. En un tono conciliador, dijo que quiere “un proyecto amplio para Brasil” y “profundamente democrático” que “busque de forma incansable la justicia social”.

Haddad dijo que se comunicó con Boulos, Silva y Gomes para “establecer los puentes para un diálogo” con miras a la segunda vuelta. En su discurso, subrayó sobre estas elecciones: “Son diferentes a todas las que disputamos desde 1989 por los riesgos que corre la democracia” con un candidato como Bolsonaro. De acuerdo con las encuestas difundidas hasta la semana pasada, en el balotaje la victoria sería del ultraderechista.

Otro dato del apoyo que reunió este dirigente fue que su hijo Eduardo Bolsonaro, que ocupó un lugar central en su campaña mientras él estuvo en el hospital, se convirtió ayer en el candidato a diputado más votado de la historia de Brasil. Por su parte, el PT vio cómo la ex presidenta Dilma Rousseff, que se postuló al Senado por el estado de Minas Gerais, quedó en cuarto puesto en votos y no consiguió su banca.

Cara a cara

Tal como hizo durante toda la campaña, Bolsonaro priorizó las redes sociales a la hora de pronunciarse: lo hizo mediante un video transmitido en vivo mientras sus seguidores celebraban los resultados en las afueras de su casa. El militar retirado no bajó el tono confrontativo que utilizó durante toda la campaña: “No va a ser fácil la segunda vuelta, ellos tienen millones para gastar”, dijo, antes de anunciar que recurrirá al Tribunal Supremo Electoral a “exigir soluciones” para evitar desigualdades en la campaña. El candidato siguió con sus críticas al PT: “Sumergieron al país en la mayor crisis ética y económica de su historia. Nuestro país realmente está al borde del caos. No podemos dar un paso a la izquierda, tenemos que ir a la centroderecha”.

En otra parte de su discurso, Bolsonaro reiteró su promesa de reducir el tamaño del Estado, privatizando empresas estatales y reduciendo el número de ministerios, y dijo que quiere dar seguridad a toda la población, en particular “a los hombres y las mujeres del campo, para que crezcan el agronegocio y la agricultura familiar”. El candidato agregó: “Queremos que tengan seguridad jurídica y que sus tierras no sean invadidas. Vamos a ponerle un punto final a todos los activismos de Brasil”.

Militante el Partido de los Trabajadores, anoche, en la plaza de San Salvador, en el barrio de Laranjeiras, al sur de Río de Janeiro.
Militante el Partido de los Trabajadores, anoche, en la plaza de San Salvador, en el barrio de Laranjeiras, al sur de Río de Janeiro.

Noticias falsas

Durante la campaña electoral el equipo de Bolsonaro puso en duda que las urnas electrónicas funcionaran correctamente. Su hijo Eduardo Bolsonaro publicó en su cuenta de Twitter un video en el que supuestamente mostraba una urna electrónica adulterada. Por la misma red social se hizo eco de una versión que decía que los códigos de las urnas electrónicas habían sido enviados a Venezuela, dando a entender que se buscaba fraguar un fraude. Es la primera vez que alguien tan cercano a un candidato sugiere que el sistema de voto electrónico no es confiable. No fue sólo Eduardo; el propio Bolsonaro dijo, mientras estaba en el hospital, que no le preocupaba perder por los votos de los brasileños sino “perder en el fraude” tanto en la primera como en la segunda vuelta.

Este fantasma volvió a ser agitado ayer por el presidente del partido por el que se presentó Bolsonaro, el Partido Social Liberal, Gustavo Bebbiano, quien publicó un video en el que dijo que esa organización política recibió una cantidad “gigantesca” de quejas de personas que denuncian irregularidades en las urnas electrónicas. En Brasil se vota ingresando el número que identifica a cada candidato o partido (el 13 para Haddad y el 17 para Bolsonaro), y Bebbiano se hizo eco de un video en el que un supuesto elector denunciaba que cuando puso el 1 automáticamente le apareció la imagen de Haddad. El video –que también había sido replicado por otro hijo de Bolsonaro, Flávio, también diputado– fue desacreditado por el Tribunal Supremo Electoral.

La presidenta de este órgano, Rosa Weber, criticó ayer la cantidad de noticias falsas que circularon en las redes sociales, en las que se replicaban denuncias o supuestas evidencias de irregularidades en el sistema de urnas electrónicas. Al respecto, Weber manifestó: “Mi preocupación como presidenta del Tribunal Supremo Electoral es que se está buscando diseminar información falsa en detrimento de la credibilidad de la Justicia electoral. Eso es altamente preocupante y una total irresponsabilidad”.