Un clásico instantáneo

Calvin y Hobbes es una de las tiras cómicas más geniales que registra la historia. Si uno se encuentra con ella por primera vez, puede llegar a creer que es mucho más vieja de lo que en realidad es, y hay razones que justifican este efecto. Podría mencionar el hecho de que Will Watterson, el dibujante y guionista, acostumbra dibujar viejos teléfonos de disco o televisores de diseño antiguo, pero, más allá de estos detalles de ambientación, es la propia calidad de la obra la que la hace despegarse de lo inmediato para ingresar en ese universo atemporal al que están destinadas las obras clásicas.

Calvin y Hobbes, como sabemos, se publicó entre 1985 y 1995. Vale decir que comenzó en un período en el que las tiras cómicas ya no eran un negocio tan lucrativo como lo habían sido en el pasado y, en ese sentido, vino a sacudir el ambiente y alcanzó una inmensa popularidad. Se publicó en 2.400 periódicos y los 18 tomos recopilatorios alcanzaron la cifra de 30 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo.

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Debido al éxito, a Watterson le llovieron propuestas para autorizar el merchandising de sus personajes, pero, dando muestras del ejemplar compromiso que tenía con sus principios éticos, se negó de forma rotunda. Era un artista y no lo movía el dinero. Por esa razón, tras una década de amoroso trabajo, cuando juzgó que sus personajes ya habían dicho todo lo que tenían para decir, suspendió la tira –que estaba en pleno auge– para poder dedicarse a su vida personal y a la pintura.

No fui yo, fue el tigre

Después de graduarse en Ciencias Políticas, Watterson (Washington, 1958) se dedicó por un tiempo a hacer caricaturas políticas, pero el éxito no le llegó hasta que cambió de rumbo y creó Calvin y Hobbes.

Calvin es un niño de seis años, y Hobbes, su inseparable tigre de peluche. Lo interesante del planteo es que cuando está en presencia de adultos Hobbes aparece como un muñeco de tela, pero cuando está solo con Calvin se torna parlante y se anima como podría hacerlo un ser vivo o un dibujo animado. Esta dicotomía entre la realidad y la imaginación, entre el mundo interior y el exterior, es una constante en toda la tira. Si uno navega en internet, no es difícil encontrar que muchos trabajos académicos de psicología son ilustrados con tiras de Calvin y Hobbes, algo similar a lo que ocurre con Mafalda cuando de temas políticos o sociales se trata. Es comprensible que esto ocurra, porque la profundidad y la agudeza de la obra de Watterson son extraordinarias. Pero no se limita a lo psicológico: también incursiona en filosofía, política, sociología, arte, y siempre se las ingenia para brillar y sorprender. Es tierno pero incisivo, nos hace reír con temas muy serios y, aunque a veces su desbordada imaginación se dispara hacia extraños universos, nunca se aparta de lo humano. Calvin y Hobbes es una obra de arte para toda la familia, de la que cada miembro, según su edad, puede hacer distintas lecturas, pero en todos los casos la diversión está asegurada.

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Ahora, la editorial Océano está reeditando la obra de Watterson, y es posible conseguirla en Uruguay a precios razonables y en ediciones muy cuidadas, que respetan el formato y los colores que su autor estableció. Hasta el momento se han editado los siguientes títulos: Calvin y Hobbes, Algo babea bajo la cama, La canción del Yukón, Monstruos de otro planeta, La venganza de los chicos, El progreso científico hace “boink”, El ataque de los monstruos mutantes de nieve, Calvin y Hobbes. Diez años, Calvin y Hobbes. Tiras dominicales 1985-1995 y Tantas cosas por hacer.

Ante semejante oferta, uno podría preguntarse por cuál debería empezar. La verdad es que poco importa, porque todos son muy buenos, y un coleccionista que se precie de tal debería tenerlos todos. Sin embargo, si uno quisiera tener una visión panorámica, le podría aconsejar Calvin y Hobbes. Diez años o Tiras dominicales 1985-1995, ya que no sólo muestran la evolución del artista, que suele explayarse sobre su propio trabajo, sino que además dan cuenta de todos los temas propuestos y ofrecen importante información histórica y técnica.

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Ponga un tigre en su vida

Mientras escribo estas líneas, tengo en mi mesa de luz los últimos dos tomos editados por Océano, y créanme si les digo que la estoy pasando más que bien. Me encuentro con cosas maravillosas. El dibujo de Watterson es aéreo y elegante, y sin embargo da siempre la impresión de que dibujar es una cosa muy sencilla. Él le daba una gran relevancia al aspecto visual de la tira; quizá no haya mejor ejemplo que el que se aprecia en la contratapa del libro Tantas cosas por hacer. Allí, Calvin baila con su tigre. No hace otra cosa que bailar y saludar al final, no dice una sola palabra y, sin embargo, la plasticidad y la belleza de los movimientos nos transmiten una felicidad difícil de explicar.

En una de las tiras dominicales, publicada, recuerda el propio Watterson, mientras “el presidente [de Estados Unidos Ronald] Reagan estaba enfrascado en una contienda armamentística contra la Unión Soviética”, Hobbes le pregunta a Calvin: “¿Por qué jugamos a la guerra y no a la paz?”, y este le responde: “No tenemos ejemplos de eso”. En Tantas cosas por hacer, el niño le confiesa a su mascota que no le gusta “la experiencia real” y que prefiere “la vida filtrada por la televisión”. “¡Así –dice Calvin– sabes que los sucesos han sido empaquetados para tu conveniencia!”.

Watterson siempre es chispeante y parece tener muy claro su propio rol, como se advierte cuando Calvin se pregunta por qué la naturaleza nos dotó de sentido del humor. “¿Por qué apreciamos lo absurdo?”, se cuestiona el niño, y el tigre le contesta: “Supongo que si no pudiéramos reírnos de las cosas que no tienen sentido, no podríamos reaccionar ante muchas cosas de la vida”.

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Calvin y Hobbes. Tiras Dominicales 1985-1995. Bill Watterson. Editorial Océano, España, 2017. 96 páginas (blanco y negro, y color). Edición bilingüe. Tantas cosas por hacer. Calvin y Hobbes, tomo 8. Bill Watterson. Editorial Océano, España, 2018. 176 páginas (blanco y negro, y color).