Bajo la consigna "Hagamos la república catalana", cientos de miles de personas participaron ayer en una movilización por el Día Nacional de Cataluña, según números de la Guardia Urbana y de los organizadores. La conmemoración se convirtió en los últimos años en una manifestación soberanista. En la multitud se repetían las banderas de Cataluña y las esteladas, las cintas amarillas que se identifican con el proceso independentista de 2017, y los carteles y pancartas que reclamaban la libertad de los dirigentes presos por delitos vinculados con ese proceso.

Elizenda Paluzie, la titular de la Asamblea Nacional Catalana, la organización social que lideró el impulso independentista en los últimos años, se dirigió al gobierno regional en su discurso y le pidió que no “malbarate” lo que ha hecho el movimiento “diciendo ahora” que la consulta del 1º de octubre de 2017 “no fue un referéndum”. Esa votación fue promovida por el gobierno catalán y considerada ilegal por la Justicia española.

El presidente catalán, Joaquim Torra, participó ayer en la movilización, junto a integrantes de su gabinete, y el lunes encabezó el acto oficial por la Diada. Con la cinta amarilla en la solapa, Torra manifestó en ese acto que su gobierno está comprometido con “hacer efectiva la república” para “todos los catalanes”. Agregó: “Nos encontramos en una nueva encrucijada histórica: hay que decidir si ante las injusticias, las amenazas, el miedo, la violencia, las prisiones y el exilio nos conformamos o resistimos y avanzamos”.

Tanto Torra como el presidente del Parlamento regional, Roger Torrent, reclamaron allí la libertad de los políticos y líderes sociales que están en prisión preventiva por su participación en el proceso independentista y el regreso de aquellos que también enfrentaban cargos y dejaron el país. Unos y otros dirigentes publicaron una carta conjunta en la que alentaron a los catalanes a sumarse al acto de ayer. Entre quienes firmaron el texto se encuentran el ex presidente del gobierno catalán Carles Puigdemont, el ex vicepresidente Oriol Junqueras, la anterior titular del Parlamento de Cataluña, Carme Forcadell, y los dirigentes sociales Jordi Sànchez y Jordi Turull.

En la carta reivindicaron “la República catalana”, que fue “defendida dignamente, pacíficamente y cívicamente el 1º de octubre”, y afirmaron que “el escenario de represión prolongada y el recuerdo del 1º de octubre hacen absolutamente excepcional” esta Diada. “A pesar de la represión, el exilio y la cárcel, somos conscientes de que es la hora de reforzar los grandes consensos de país [...] sin caer en ninguna provocación estéril de los que nos quieren confrontados y fracturados”, agregaron los dirigentes independentistas. Sobre su propia situación procesal, manifestaron que “no hay delito” y que lucharán por su “libertad y el regreso a casa de todas las personas exiliadas y presas”.

A su vez, Junqueras, líder de Esquerra Republicana de Catalunya, difundió también una carta propia, que ayer leyó la portavoz de ese partido, Marta Vilalta. Allí el ex vicepresidente regional afirma que él y los demás dirigentes acusados por el proceso soberanista enfrentarán una sentencia “durísima” y que muchos creyeron que la prisión preventiva sería un “escarmiento” y que “el republicanismo perdería fuerza”, pero no fue así. Agregó: “Estamos preparados para lo que venga”.

A su vez, el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, consideró que el peor “problema de Cataluña es el de la convivencia” entre catalanes, y volvió a llamar a Torra a abrir “un proceso de diálogo”. Sánchez, cuyo Partido Socialista Obrero Español apoyó en octubre al entonces gobernante Partido Popular en su decisión de intervenir las instituciones catalanas, insistió ayer: “Convivencia y no independencia”.