Las calles de Caracas y de otras ciudades de Venezuela albergaron ayer las distintas protestas que fueron convocadas por la oposición para desconocer la legitimidad del segundo mandato de Nicolás Maduro, que comenzó hace dos semanas. Estaba previsto que la marcha en la capital venezolana terminara con un discurso de Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional (el parlamento, de mayoría opositora), con el que iba a alentar a los manifestantes a seguir con las movilizaciones en “defensa de la democracia”, según había adelantado el día anterior.

El dirigente opositor fue por más y, además de animar a las miles de personas que lo escuchaban, anunció que asumía las competencias del Poder Ejecutivo como “presidente encargado” de Venezuela. Guaidó dijo que daba este “paso” para “lograr el cese de la usurpación” del poder, instalar “un gobierno de transición” y “tener elecciones libres”. Aseguró que asumía la responsabilidad bajo el amparo de los artículos 333 y 350 de la Constitución, que contemplan el “restablecimiento” de la vigencia constitucional y el “desconocimiento de cualquier régimen” que “contraríe los valores, principios y garantías democráticas” o “menoscabe los derechos humanos”.

Agregó que esperaba contar con el respaldo tanto de las Fuerzas Armadas como de la comunidad internacional. “Sabemos que esto no es algo de una persona, sabemos que va a tener consecuencias, sabemos lo que es necesario para poder mantenernos en las calles de Venezuela hasta lograr la democracia, no vamos a permitir que se desinfle este gran movimiento de esperanza y fuerza nacional”, agregó.

En otro punto de la ciudad, en las puertas de la sede presidencial, Maduro respondió a la declaración de Guaidó, también ante una multitud. “Acá no se rinde nadie”, dijo, y acusó a Estados Unidos de “dirigir una operación para imponer a través de un golpe de Estado un gobierno títere de sus intereses”. Resaltó que se trata de una “gravísima insensatez” de la “política extremista del gobierno de [el presidente estadounidense] Donald Trump”. Luego se dirigió a los presentes: “Yo le vuelvo a preguntar al pueblo: ¿quién elige al presidente de Venezuela? ¿Puede autojuramentarse un cualquiera como presidente?”.

Maduro afirmó que Guaidó se proclamó por vías “extraconstitucionales” y, por eso, pidió a la Justicia que actúe. “Les toca a los órganos de Justicia actuar apegados a la ley y a los códigos de Venezuela. Ya ese es un tema de la Justicia para preservar el Estado, el orden democrático y la ley venezolana”, aseveró.

El gobernante también se tomó un tiempo para responder a quienes lo llaman “dictador”, con unas palabras que claramente referían a Washington. “Ellos dicen que yo soy un dictador. Y yo digo que no me formé en la Escuela de las Américas, donde ustedes formaron a todos los dictadores latinoamericanos. Yo me formé en las calles de Venezuela. Yo me formé en la Asamblea Nacional”, dijo. Por último, hizo un llamado a los “poderes del Estado” para “cerrar filas en defensa de la paz y la democracia”, y le pidió “máxima lealtad” a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

La de ayer fue la tercera jornada consecutiva de manifestaciones antigubernamentales en Venezuela. Los días anteriores hubo cacerolazos y concentraciones, especialmente en barrios de Caracas. Estas protestas fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad, según dijeron testigos a la agencia de noticias Reuters, y los enfrentamientos terminaron con 43 personas detenidas. El Observatorio de Conflictividad Social, una organización civil, dijo que el martes se registraron “al menos 60 manifestaciones” sólo en Caracas. Agregó que un adolescente de 16 años murió en ese marco en el barrio de Catia. El mismo día tres personas murieron durante saqueos a comercios en Ciudad Bolívar, informó el gobernador del estado de Bolívar, Justo Noguera.

Una fuente de la Fiscalía venezolana informó ayer a la agencia de noticias Efe de la investigación de seis muertes ocurridas en el marco de las protestas, incluida la del adolescente. No especificó si también incluía a quienes murieron en Bolívar. Más tarde, la gobernadora del estado de Táchira, Laidy Gómez, dijo en Twitter que otras dos personas fallecieron en esa región.

Relaciones rotas

Momentos después de que Guaidó se proclamara presidente, Trump anunció en un comunicado que reconocía al dirigente opositor como “presidente legítimo interino” de Venezuela. “En su papel como la única rama legítima de gobierno debidamente elegida por el pueblo venezolano, la Asamblea Nacional invocó la Constitución del país para declarar ilegítimo a Nicolás Maduro y, por tanto, la oficina del presidente vacante”, dijo Trump, antes de advertir que seguirá empleando “el peso completo del poder económico y diplomático de Estados Unidos para presionar por la restauración de la democracia venezolana”.

Acto de opositores al presidente Nicolás Maduro, ayer, en Caracas.
Acto de opositores al presidente Nicolás Maduro, ayer, en Caracas.

El jefe de la Casa Blanca animó a los demás gobiernos de “las Américas” a reconocer a Guaidó como “presidente interino” de Venezuela y dijo que su país “trabajará de manera constructiva con ellos para apoyar sus esfuerzos de restaurar la legitimidad constitucional”.

Más tarde, en la sede de la presidencia, Maduro anunció su decisión de romper las relaciones diplomáticas con Washington y dio un plazo de 72 horas a los funcionarios estadounidenses que viven en Venezuela para que abandonaran el país. “Fuera, se van de Venezuela. Basta de intervencionismo, aquí hay dignidad, carajo, aquí hay pueblo dispuesto a defender esta tierra”, dijo el gobernante. Guaidó, en cambio, afirmó después en Twitter que Venezuela quiere mantener la presencia diplomática estadounidense en el país.

La tensión entre el gobierno de Trump y Maduro venía en aumento desde que Estados Unidos anunció que no reconocía la legitimidad del mandato que el gobernante inició el jueves 10 en Venezuela. De hecho, Maduro ya había ordenado “revisar” las relaciones diplomáticas con Washington el martes, después de que el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, publicó un video en el que lo calificó de “dictador” y alentó al pueblo venezolano a salir a las calles para “levantar sus voces en nombre de la libertad”. En el mismo video, Pence insistió en que la Asamblea Nacional es el “último vestigio” de la democracia en el país y reiteró su apoyo a Guaidó.

No sólo Washington

La de Trump fue la primera de muchas reacciones que desencadenó la declaración de Guaidó. En América, un total de 14 gobiernos –incluido el de Estados Unidos– se habían pronunciado anoche a favor del dirigente opositor y reiteraron la condena al gobierno de Maduro, que consideran “ilegítimo” por haber surgido después de la celebración de unas elecciones “fraudulentas” en las que no pudieron participar los principales candidatos de la oposición. Así se manifestaron Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Puerto Rico.

La mayoría de estos países pertenecen al Grupo de Lima, que no reconoció la legitimidad de Maduro para comenzar un nuevo mandato y ayer respaldó, en un comunicado, “el inicio del proceso de transición democrática en Venezuela en el marco de su Constitución a fin de realizar nuevas elecciones en el más breve plazo con la participación de todos los actores políticos”.

La proclamación de Guaidó como presidente también fue celebrada por el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Luis Almagro, quien ofreció su respaldo al líder opositor “para que realice los trabajos de democratización y reinstitucionalización del país que son fundamentales”.

Lejos de la región, la Unión Europea (UE) manifestó su “total apoyo” a la Asamblea Nacional como institución elegida de manera democrática y pidió la celebración en el país de unas “elecciones creíbles”, según dijo la alta representante del bloque para la Política Exterior, Federica Mogherini. Antes, los titulares del Consejo Europeo, Donald Tusk, y del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, afirmaron en un sentido similar que respaldaban el “mandato democrático” de Guaidó.

El anuncio de la UE tuvo lugar poco después de que el ex presidente español Felipe González pidiera al bloque y a los países americanos que reconocieran al opositor como el “presidente encargado”. En los últimos dos años, González ofició de mediador en los múltiples intentos de diálogo que fueron impulsados sin éxito entre el gobierno de Maduro y la oposición. Hasta ayer, había defendido la negociación como única solución a la crisis.

En cambio, la declaración de Guaidó fue rechazada por Bolivia, Cuba, El Salvador, México y Nicaragua, cuyos gobiernos reiteraron su respaldo a Maduro. El presidente boliviano, Evo Morales, manifestó en Twitter su “solidaridad” con “el pueblo venezolano” y “el hermano Maduro” en “horas decisivas en que las garras del imperialismo buscan nuevamente herir de muerte la democracia y autodeterminación de los pueblos en Sudamérica”. Agregó: “Nunca más vamos a ser el patio trasero de Estados Unidos”.

Por su parte, el portavoz del gobierno de México, Jesús Ramírez, consideró en declaraciones al canal Milenio que Maduro “es el presidente legítimamente electo”, a la vez que llamó a un “diálogo” entre las dos partes en conflicto. Ese llamado fue reiterado más tarde en un comunicado conjunto de las cancillerías de México y Uruguay, en el que los dos países pidieron “reducir las tensiones y evitar una escalada de violencia que pudiera agravar la situación”.

Fuera del continente, Maduro también recibió el apoyo de los gobiernos de China, Rusia y Turquía.

En pocos días

La crisis política venezolana abrió el camino para que un diputado muy poco conocido como Juan Guaidó llegara al cargo de titular del parlamento, la Asamblea Nacional, desde la cual se declaró “presidente encargado” del país. La Asamblea Nacional tiene una presidencia rotativa que cada año le corresponde a un partido distinto, y en 2019 debía asumirla un dirigente de Voluntad Popular. El cargo recayó en Guaidó, de 35 años, porque los principales líderes del partido no podían ocuparlo: su titular, Leopoldo López, se encuentra en prisión domiciliaria, Freddy Guevara está asilado en Chile y Carlos Vecchio se fue de Venezuela.

Guaidó quedó así al frente de la Asamblea Nacional el sábado 5 de enero, y el viernes 11 anunció su intención de asumir la presidencia del país para sustituir a Nicolás Maduro. El presidente venezolano comenzó un nuevo período de gobierno el jueves 10, pero la oposición desconoce las elecciones de mayo en las que fue reelecto.

El domingo 13 se publicó la noticia de que agentes de inteligencia estatales con la cara cubierta obligaron a Guaidó a subir a un auto y lo retuvieron por un tiempo corto. El gobierno se desmarcó de lo ocurrido e informó que los responsables fueron destituidos. Para entonces, al menos fuera de Venezuela, el nombre de Guaidó se había vuelto conocido.