Buenos días. Les comento algunas noticias que pueden leer hoy en la diaria.

Siguen las reuniones de transición en los ministerios; las hay cordiales, aburridas y con abundantes chisporroteos. El primer encuentro del equipo económico en funciones con el que asumirá en marzo reiteró cierta tendencia al forcejeo, y ha estado picante la previa del encuentro de hoy entre la ministra de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Eneida de León, y su sucesora designada, Irene Moreira. A Moreira le parece que hay “algunos números maquillados” en el organismo que tendrá a su cargo, y De León, que no se caracteriza por su temperamento apacible, atribuyó esa opinión a dificultades de la futura ministra para “incorporar” la información que ya se le aportó.

En forma paralela, hay temas de indudable importancia que no aparecen con destaque en las agendas de transición, pero que quedan en evidencia por distintas vías. Por ejemplo, el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, abordó la inevitable cuestión de la seguridad social en un encuentro organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas, y señaló que algunas “conquistas de la sociedad” implican un “enorme desafío” en el marco de “las restricciones fiscales que tiene el país”. Desde otras coordenadas ideológicas, CERES (la institución a cuyo frente estuvo durante muchos años Ernesto Talvi), elaboró un documento con propuestas para lograr “empresas públicas modernas”, en el que aboga por su “autonomía del poder político” y por su actuación en un marco de competencia, para ganar “eficiencia y competitividad”.

Esas posiciones de CERES tienen profundo significado ideológico. La primera expresa una concepción que no quiere asumir la parte política de la política económica, prefiere ver a estos organismos estatales sólo como empresas, y tiende a considerar que conducirlas plantea básicamente problemas técnicos, con una sola respuesta correcta. La segunda ignora datos de la realidad que determinan la existencia de los llamados “monopolios naturales”, y menosprecia las cuestiones de soberanía implícitas en determinadas actividades.

Por otra parte, una investigación periodística de The Conversation, publicada ayer por el diario estadounidense The Washington Post, señala que los uruguayos participantes en la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití fueron los mayores responsables de paternidades no asumidas con mujeres –y a veces niñas– de ese país. No se informó –y tampoco se puede descartar– que la participación uruguaya en misiones de paz haya sido discutida, anteayer, en la reunión entre el actual ministro de Defensa Nacional, José Bayardi, y quien lo sucederá, Javier García, pero es indudable que desde hace años se ha naturalizado como una fuente de ingresos adicional, sin que la sociedad profundice mucho en el asunto.

Por último, pero no con menor importancia, declaraciones de José Mujica al semanario Voces pusieron de manifiesto que, con independencia de los avances durante su gobierno en la llamada “agenda de derechos”, algunas opiniones en la materia del ex presidente no se diferencian mucho de las que suelen expresar integrantes de Cabildo Abierto.

Hasta el lunes.