Cuatro candidatos a las elecciones españolas del domingo se enfrentaron ayer en un primer debate en el que hubo más discusiones que propuestas. En los estudios de la cadena RTVE, los candidatos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez; el Partido Popular (PP), Pablo Casado; Unidas Podemos, Pablo Iglesias; y Ciudadanos, Albert Rivera, discutieron en torno a cuatro bloques temáticos, aunque en muchas ocasiones volvieron a asuntos que ya parecían cerrados. Dos cuestiones especiales fueron recurrentes durante el debate, que fue moderado por el periodista Xabier Fortes: las alianzas poselectorales –ante el inevitable escenario de que un único partido conquiste la mayoría parlamentaria– y la cuestión catalana. En particular, los candidatos de la derecha insistieron en la posibilidad de que Sánchez indulte a los independentistas que son juzgados por sedición y rebelión durante el procès en 2017.

Un segundo debate tendrá lugar hoy, esta vez en la cadena privada Atresmedia, y puede resultar una nueva oportunidad para que los dirigentes logren convencer a los indecisos, que según los últimos sondeos rondan el 25% del electorado.

Política económica, fiscal y empleo

El encargado de abrir el debate, porque así se definió por sorteo, fue el líder y candidato del PP. Casado se comprometió a crear dos millones de puestos de trabajo y, para hacerlo, prometió que si llega a La Moncloa reducirá el impuesto a la renta y el Sociedades, que pagan las empresas, y suprimirá los que gravan al patrimonio y las sucesiones. Estas medidas forman parte de la “revolución fiscal” que el PP prometió durante toda la campaña electoral, y que según afirma el dirigente de derecha, generará un ahorro de más de 18.000 millones de dólares, que podrá invertir en “servicios sociales”. El candidato dijo que su propuesta es totalmente contraria a la del PSOE, que pactó “impuestos prácticamente comunistas”.

En su turno, Sánchez defendió las medidas adoptadas por su gobierno durante los últimos diez meses y las contrapuso a las que aplicó el PP durante los siete años anteriores, a las que responsabilizó de haber aumentado la pobreza. En materia de empleo, el actual presidente del gobierno español defendió sus planes actuales “contra el desempleo”, y a favor del “empleo juvenil” y la “igualdad laboral”. Afirmó que la “justicia fiscal” es “la única manera de equilibrar la desigualdad social”.

“Hemos perdido una década”, dijo Rivera para empezar su intervención, en una crítica que incluía tanto al PP como al PSOE. El líder de Ciudadanos centró su discurso en la necesidad de hacer “un pacto educativo” y en crear “empleos de calidad”, contra los “contratos basura” que crearon los gobiernos anteriores. Él, en cambio, propone construir “el gobierno de los [trabajadores] autónomos”. Rivera fue el primer candidato en mencionar la educación y prácticamente el único en hacerlo durante todo el debate.

En cuanto a la política fiscal, Rivera dijo que no quiere que “el esfuerzo se penalice” y aseguró que eso es lo que logran Podemos y el PSOE cuando proponen “sacarle a la gente lo mitad de lo que gana”. Terminó con un reproche a Casado por haber propuesto reducir el impuesto a la renta: “¿Dónde estaba usted cuando el PP ha subido el IRPF? Se lo digo yo: estaba en el escaño votándolo”.

Iglesias fue el último en participar. En respuesta a los ataques de los derechistas, el líder de Podemos dijo que España “no tiene un sistema fiscal progresivo”. Todo lo contrario: “La gente trabajadora y los autónomos pagan muchos impuestos”, dijo. Propuso entonces bajarles el IVA a estos trabajadores y también a artículos de primera necesidad, como los de higiene femenina.

Política social y pensiones

El segundo bloque lo inauguró Rivera al anunciar que quiere ser “el presidente del país de las familias”. Hacía referencia a sus planes para fomentar la natalidad, que según dijo está en caída “por la precariedad laboral”. En ese sentido, prometió: “Quiero que tener hijos sea un derecho, no un lujo. Familias monoparentales, familias LGTBI, familias tradicionales: todas tendrán beneficios y pensiones”.

Por su parte, Iglesias planteó ponerle fin al factor de sostenibilidad “que inventó el PSOE” –un mecanismo por el cual la jubilación se intenta adecuar a la esperanza de vida–, “que es prácticamente decirle a la gente que se muera pronto”. Cuestionó además que ningún gobierno en la historia haya propuesto bajar los precios de los alquileres de las viviendas. “No lo hacen porque es meterse con los fondos buitre”, criticó.

Pedro Sánchez, primer ministro español, durante el lanzamiento oficial de la campaña electoral del Partido Socialista Español, en Dos Hermanas, Sevilla.
Pedro Sánchez, primer ministro español, durante el lanzamiento oficial de la campaña electoral del Partido Socialista Español, en Dos Hermanas, Sevilla.

Casado aseguró que su principal compromiso es aumentar las pensiones y se detuvo especialmente en la suba de 15% para las pensiones de las mujeres trabajadoras que se jubilaron y tuvieron hijos cuando trabajaban. “También iremos contra la brecha de género salarial”, agregó, en un primer intento por atender a las críticas de los movimientos feministas que alertan sobre una regresión de los derechos conquistados si el PP pacta con Vox. En la misma línea, Casado dijo sentirse “muy orgulloso de ser del partido que impulsó el pacto nacional contra la violencia de género”.

También el candidato socialista habló sobre la igualdad de género, que describió como una de las principales herramientas para combatir el “peor problema del país”, que en su opinión son la desigualdad y la exclusión social. “El feminismo no tiene como enemigos a los hombres, sino al machismo”, dijo Sánchez, y apuntó directamente a Casado: “Dígales a sus candidatos y candidatas que cuando una mujer no dice que sí, es no. Que hay ocasiones en las que no pueden decir que no”. Después, en referencia a las declaraciones de Vox en contra del aborto, agregó: “También dígales a sus amigos ausentes de la ultraderecha que el vientre de una mujer no es un taxi”.

Política territorial

Este fue uno de los bloques que más enfrentamientos generó. El primero en intervenir fue Sánchez, que insistió desde el principio que mientras el PSOE esté en el poder “no habrá referéndum de independencia y no habrá independencia de Cataluña”. El gobernante reiteró que la solución está en el diálogo “dentro la constitucionalidad”. Agregó que “el problema en Cataluña no es la independencia, es la convivencia”, y abogó por “unir España en toda su diversidad”.

A su vez, Rivera dijo que Sánchez está “con los separatistas” y, por ende, con “quienes quisieron romper España”. El líder de Ciudadanos, que es catalán, dijo que lloró cuando Cataluña “declaró la independencia ilegal” en 2017 y que le dolió ver “cómo se rompía”. Pero dijo que “a Sánchez no le importa” y que eso queda en evidencia cuando admite el diálogo con Joaquim Torra, el presidente catalán, “ese señor que nos insulta”. En ese momento, sacó un portarretratos con una foto de Sánchez y Torra durante una reunión y la dejó posada delante de su micrófono. “Me comprometo a recuperar la libertad en Cataluña y en España. Yo no creo en la nación de naciones”, agregó.

Parafraseando a Rivera, Iglesias dijo que a él le “duele” España cuando ve que hay desempleo, o que hay personas que no tienen cobertura de salud. Acerca de la cuestión catalana, dijo que España es plurinacional y que “hay que reconocerlo”, por lo que su apuesta es a la “convivencia”, algo que sólo se puede recuperar sin agresividad, con empatía y “con unos cuantos insultos menos”.

Casado dijo que “España está en riesgo por culpa de Pedro Sánchez” y volvió a la posibilidad de un indulto a los independentistas acusados. Dijo que si el líder del PSOE propone indultar a los dirigentes presos a cambio del respaldo electoral, no se imagina “qué no haría” para seguir en el poder. Después reprochó al presidente que no haya dado una respuesta sobre qué decisión tomará. A su vez, Sánchez respondió: “Hay que respetar los plazos de la Justicia. No puede haber un indulto preventivo ni la negación preventiva del indulto”.

Pactos poselectorales

A esta altura del debate, había quedado bastante claro que en las elecciones del domingo se juegan dos opciones de gobierno: una coalición de izquierda encabezada por el PSOE y Unidas Podemos, y una de derecha integrada por PP, Ciudadanos y quizá Vox. El primero en hablar durante este bloque fue Iglesias, quien dijo que su partido está dispuesto a formar gobierno con el PSOE –“a pesar de las diferencias”– y aprovechó para preguntarle a Sánchez si existía la posibilidad de que los socialistas pactaran con Ciudadanos.

El líder de Podemos ya le había hecho esa pregunta a Sánchez unos minutos antes, pero la respuesta había sido “aplazada” para este bloque dedicado a las alianzas. Cuando le tocó el turno a Sánchez, el moderador se la recordó y el socialista la evadió otra vez. Tampoco mencionó la posibilidad de una alianza con Podemos. Habló, en cambio, de lo “decepcionante” que resulta que Ciudadanos “abrace” a la ultraderecha del país, que niega, entre otras cosas, el holocausto nazi. “Qué decepción usted”, le respondió Rivera, “que pacta con Torra, quien nos llama ‘bestias taradas’”.

Al líder del PP, Rivera le dijo: “Yo pactaría con usted pero en el marco de un gobierno constitucionalista, sin nacionalistas”, en referencia al Partido Nacionalista Vasco. “No vamos a pactar con la izquierda ni con los independentistas”, le respondió Casado.

Ya casi al final del debate, Iglesias se rindió: “Hay que ser claros y decir con quién vamos a pactar y por qué. Nosotros estamos dispuestos a pactar con el PSOE [...] Le he preguntado hasta dos veces qué hará usted, Sánchez. El silencio ha sido muy elocuente y el electorado lo apunta”. Ante la presión ineludible, el socialista contestó que puede existir la posibilidad de una “tercera mayoría más amplia”.