El presidente estadounidense, Donald Trump, analiza nuevos planes para contener el flujo de inmigrantes indocumentados proveniente de México. Esta vez, no insistió en la construcción del polémico muro ni firmó una orden de deportación que podría terminar en la separación de padres y niños en la frontera. En cambio, anunció que está estudiando la posibilidad de enviar a los indocumentados detenidos por las autoridades a las llamadas “ciudades santuario”, generalmente gobernadas por demócratas que se niegan a destinar recursos para perseguir a los inmigrantes.

“Debido al hecho de que los demócratas no quieren cambiar nuestras tan peligrosas leyes de inmigración, estamos en efecto considerando en serio [la idea de] colocar a inmigrantes indocumentados sólo en las ciudades santuario”, escribió el viernes Trump en Twitter. “La izquierda radical siempre parece tener una política de fronteras abiertas y brazos abiertos, así que seguro que esto los hace muy felices”, agregó, en referencia a la oposición demócrata.

El anuncio generó confusión porque, unas horas antes, el gobierno estadounidense había descartado la idea. “Esta fue solamente una propuesta que se hizo y se rechazó, lo que zanjó cualquier debate posterior”, afirmó la Casa Blanca en jueves de noche en un comunicado. El plan efectivamente se analizó antes: primero en noviembre, ante la llegada de la caravana de centroamericanos a la frontera sur, y después en febrero. El objetivo era aliviar el espacio en los centros de detención. Pero en las dos ocasiones el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, encargado de la detención y deportación de indocumentados, lo rechazó por problemas presupuestarios y de imagen pública, según informó el diario The Washington Post.

El domingo, finalmente, la Casa Blanca confirmó que está estudiando cómo implementar la idea anunciada por Trump. “Los demócratas han dicho una y otra vez que apoyan las fronteras abiertas, las ‘ciudades santuario’. Así que distribuyamos un poco la carga y pongámosla en esas otras zonas si eso es lo que quieren”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, en una entrevista con la cadena ABC.

Solicitante de asilo espera cerca de El Chaparral, en Tijuana, estado de Baja California, para presentarse a las autoridades fronterizas de los Estados Unidos.
Solicitante de asilo espera cerca de El Chaparral, en Tijuana, estado de Baja California, para presentarse a las autoridades fronterizas de los Estados Unidos.

Representantes demócratas rechazaron de inmediato la medida, que calificaron de “ilegal” y que consideraron una estrategia electoral más de Trump, que está en plena campaña para ser reelecto en las presidenciales de 2020. “Esto es claramente una maniobra política. [Trump] está usando a los inmigrantes como peones en un juego de ajedrez político”, dijo el domingo el senador demócrata Ben Cardin al canal Fox. También el gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom, condenó la propuesta como “teatro político” e “ilegal”. Lo mismo hicieron varios alcaldes de “ciudades santuario”, entre ellos los de Nueva York, Chicago, Filadelfia y San Francisco, aunque resaltaron que sus ciudades estarían abiertas si el presidente sigue adelante con ese plan.

Además de que esta iniciativa sería costosa, según informes de la prensa estadounidense, los abogados del Departamento de Seguridad Nacional han cuestionado la legalidad de un plan que se basa en trasladar selectivamente a los indocumentados a las ciudades santuario. En respuesta, Trump defendió que tiene el “derecho legal absoluto” de hacerlo.