América Latina continúa siendo una de las regiones con mayor desigualdad del mundo, y la pobreza juega un papel principal en esta situación. Mientras que en algunos países la mayoría o una minoría muy amplia de la población vive en algún nivel de pobreza, en otros esta se encuentra prácticamente erradicada o en unas cifras muy limitadas.

No obstante, conviene relativizar primero lo que entendemos como pobreza. Cuando se menciona este fenómeno, implícitamente se limita a la pobreza extrema, que es la parte más grave de esta situación. Sin embargo, el Banco Mundial considera que también existen otros niveles de pobreza menos graves que vivir con menos de 1,90 dólares al día: una pobreza grave, que supone vivir con menos de 3,20 dólares cada día y otra pobreza más leve, que abarca menos de los 5,50 dólares.

A nivel geográfico, los datos también ayudan a establecer ciertos patrones en determinadas zonas que se relacionan con unas causas específicas. Por ejemplo, la dualidad en Centroamérica: las repúblicas del norte —Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador— se caracterizan por unos niveles muy elevados de pobreza; por el contrario, Costa Rica y Panamá mantienen unas cifras contenidas. Los primeros mantienen modelos económicos poco industrializados, además de índices de corrupción y violencia elevados, lo que dificulta el desarrollo de políticas para reducir esta situación. Sin embargo, el estado costarricense y panameño han encontrado vías de desarrollo estables y con economías terciarizadas, lo que les ha dotado de mayores recursos para hacer frente a las bolsas depauperadas.

También entre las grandes potencias latinoamericanas existen disparidades. Países como México mantienen elevados niveles de población empobrecida, al igual que Venezuela, aunque en este caso se debe al rápido aumento durante los últimos años por la grave crisis que vive el país; Colombia y Brasil se encuentran en niveles medios de la región, y quienes más han conseguido reducir la pobreza son los países del Cono Sur —Argentina, Chile y Uruguay—, que son a su vez los que mayor dinamismo económico a nivel histórico han mostrado en la región latinoamericana.

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Esta nota fue publicada originalmente en El Orden Mundial