El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, afirmó este lunes que su gobierno planea declarar el estado de emergencia para detener la expansión del coronavirus en el país y propuso la implementación de un plan de un billón de dólares para combatir los efectos de la pandemia sobre la economía.

A partir de este martes entrará en vigencia la declaración de emergencia en Tokio y otras seis prefecturas de la nación, disposición que se extenderá durante un mes, de acuerdo a lo anunciado por el gobierno.

La medida permitirá a las autoridades locales instar a las personas a quedarse en sus domicilios excepto para comprar alimentos, ir a consultas médicas, al trabajo, en caso de ser estrictamente necesario, y para realizar ejercicio al aire libre.

“Estamos viendo un rápido aumento de nuevas infecciones, particularmente en áreas urbanas como Tokio y Osaka. Teniendo en cuenta que las instituciones médicas en algunos casos están frente a una situación crítica, recibí opiniones acerca de que el gobierno debe prepararse para declarar un estado de emergencia”, dijo el primer ministro japonés, según informó el diario inglés The Guardian.

La aparente reticencia de Abe a implementar medidas más duras al principio de la crisis había suscitado críticas de la Asociación Médica de Japón y de Yuriko Koike, la gobernadora de Tokio, donde los casos confirmados de covid-19 aumentaron la semana pasada, particularmente entre los jóvenes.

La capital japonesa reportó un récord de 148 casos nuevos el domingo, y otros 83 el lunes, elevando el total de casos a 1.040, según informó la emisora ​​pública local NHK. De todas maneras, pese al aumento, es pertinente contextualizar estos datos. En la ciudad de Tokio viven aproximadamente 20 millones de habitantes, por lo que el aumento de casos, si bien es cierto, es irrisorio, teniendo en cuenta la densidad poblacional de la principal urbe nipona.

En total, desde que se descubrió la nueva cepa viral, en todo el territorio japonés ‒a pesar de su cercanía con China, lugar de origen del brote pandémico, y de tener a la población más envejecida del mundo‒ fueron diagnosticadas con la enfermedad algo más de 3.600 personas y apenas 85 muertes se han adjudicado a la covid-19. Pero pese a que los números de infectados son bajos, el gobierno decidió adoptar medidas restrictivas, temiendo que el aumento de casos confirmados pueda ejercer una presión grande en los hospitales del país. “Desde el punto de vista médico, Tokio se enfrenta a una condición crítica”, dijo Haruo Ozaki, el jefe de la Asociación Médica de Tokio, de acuerdo a lo que reportaron medios japoneses.

Más allá de las nuevas disposiciones, el primer ministro Abe puntualizó que “en Japón, incluso si declaramos un estado de emergencia, no cerraremos ciudades como se ve en países extranjeros. Los expertos nos dijeron que no hay necesidad de dar un paso de tal magnitud”.

En cuanto al plan de rescate económico anunciado por el jerarca, debería representar 20% del Producto Interno Bruto del país, “una escala sin precedentes”, según manifestó Abe.