A las 22.00 de este viernes comenzará a regir en la capital chilena, y gran parte de la Región Metropolitana, una cuarentena estricta, decisión adoptada el miércoles por el gobierno que encabeza Sebastián Piñera, luego de que los casos de covid-19 en esa región del país registraran un drástico aumento.

Los diagnósticos positivos del nuevo virus se habían estabilizado en torno a los 500 casos diarios a finales de abril, lo que llevó a las autoridades a hablar de una superación del contagio y de la necesidad de volver a lo que el mandatario denominó “nueva normalidad”. En este marco el gobierno diagramó un plan que incluía, entre otras cosas, el retorno al trabajo presencial de funcionarios públicos, la reapertura de centros comerciales y el regreso a las clases escolares. Las medidas fueron entonces cuestionadas y calificadas de “arriesgadas”.

Desde los primeros días de mayo se comenzó a constatar un importante aumento de casos, superando los 1.000 por día, y este miércoles los testeos con resultado positivo fueron 2.660, una cifra récord, que motivó la adopción de nuevas medidas. En total, desde que la pandemia llegó al país trasandino fueron diagnosticadas 37.040 personas con covid-19 y se atribuyó la muerte por esta causa a un total de 368. La zona del país más afectada es, con mucha diferencia, Santiago y su región metropolitana, donde los casos ascienden a 27.216.

“En realidad la batalla de Santiago es la batalla crucial en la guerra contra el coronavirus”, dijo, empleando una retórica belicista, el ministro de Salud chileno, Jaime Mañalich, al anunciar la implementación de la cuarentena obligatoria total para la provincia de Santiago, la capital del país, y otras comunas aledañas. El jerarca expresó que, a su criterio, el contexto sociopolítico del país, tras el estallido social que comenzó en octubre del año pasado, dificultó la llegada del mensaje del autocuidado a la ciudadanía, lo que complicó el control de la pandemia. Admitió, además, que la rapidez del brote ha obligado a acelerar los planes que se habían dispuesto para el próximo mes, de acuerdo a lo que informó Radio Cooperativa.

Es la primera vez desde que comenzó la pandemia en Chile que las 32 comunas de la provincia de Santiago entrarán a la vez en confinamiento. La medida anunciada afectará a cerca de ocho millones de personas y se decretó luego de que durante días fuera solicitada por distintos alcaldes y organizaciones médicas.

En una entrevista con el diario La Tercera, Mañalich dijo que “las medidas extremas, que son durísimas, tienen que lograr un objetivo, y ese es que el número de contagios diarios baje, a como dé lugar, a menos de 2.000. Me angustia y me preocupa que saltamos rápidamente de 300 a una media de 700, y de ahí a un promedio de 1.400”.

Durante la entrevista el ministro atribuyó el aumento de contagios a un accionar irresponsable por parte de ciertos sectores de la población, cuya conducta en el marco de la pandemia “no fue la deseable” después de que las restricciones de movimiento se levantaran en algunas comunas. “Se produjo una liberación en términos de hacer fiestas en departamentos, clandestinas, que significaron un potencial de riesgo enorme, y eso me llevó a mí, antes de que empezaran los casos, a hacer una declaración de guerra, en el sentido de que todo se jugaba en la batalla por Santiago, hasta que los números lo avalaron y llegamos a las acciones en que estamos hoy día”, aseveró Mañalich, médico cirujano de 65 años de edad que tiene una estrecha y prolongada relación de amistad con el presidente Piñera.

El jerarca esbozó una suerte de autocrítica al señalar que “no hemos logrado encontrar un mecanismo de diálogo con la ciudadanía, transparente y de buena fe. Ese trasfondo de falta de confianza recíproca nos jugó una mala pasada en la lucha contra esta pandemia”. Pero las mayores críticas fueron lanzadas por la oposición. Desde que se implementó la “nueva normalidad”, tanto autoridades locales como políticos opositores, a quienes se sumaron entidades médicas y organizaciones sociales, criticaron la medida, y esgrimieron como argumento su peligrosidad. Este sentimiento se sintetiza en las palabras de la diputada comunista Camila Vallejo, quien en su cuenta de Twitter escribió: “Tenían que haber 2.660 contagiados para que se tomara la decisión que hace semanas venían pidiendo alcaldes y el Colegio Médico de Chile. ¿Cuándo va a entender el gobierno que aquí hay que prevenir y no reaccionar? Encima reaccionar a sus malas decisiones pasadas, como instalar una nueva normalidad”.