El tiempo caluroso y la sequía redujeron los niveles de agua del río Danubio, que recorre una decena de países de Europa, y su caudal se encuentra en estos días en el punto más bajo de los últimos 30 años.
En Novi Sad, Serbia, las embarcaciones de un puerto deportivo permanecen varadas en el lecho del río. En Bulgaria quedaron al descubierto los cimientos del puente Constantino, de la época romana, construido a comienzos del siglo IV, y en ese mismo país, donde antes había agua aparecieron también los restos de un mamut. Expertos del Museo Regional de Historia de la ciudad de Ruse identificaron un colmillo y un fragmento de mandíbula, entre otras piezas óseas con las que se encontró un habitante de una localidad cercana. La sequía expuso también restos de buques alemanes hundidos durante la Segunda Guerra Mundial.
Los países afectados por la sequía buscan ahora la manera de que las aguas del Danubio vuelvan a ser navegables y a alimentar desde ecosistemas acuáticos y de las riberas hasta centrales nucleares.
