Aristophanes está participando del Carnaval este año con su espectáculo Invisible, que parodia la película Invisibles -protagonizada por Richard Gere-, y se enfoca en la realidad que viven las personas en situación de calle en Uruguay, bajo el lema “que no te dé lo mismo”.

Todo el espectáculo sigue esa narrativa, y el hilo conductor del protagonista, Marcelo, es el anhelo de reencontrarse con su hija (como en la película); la segunda parodia, sobre Mulán, aparece dentro de la primera como parte de un sueño.

Federico Pereyra, director de Aristophanes, compartió en su cuenta de Instagram una anécdota que lo conmovió: en un tablado municipal de Buceo con entrada gratuita se le acercó luego de la actuación un hombre en situación de calle, también llamado Marcelo, y ambos compartieron un momento emotivo y especial. La publicación se viralizó con celeridad en pocos días.

Aristophanes, que pertenece al grupo Texas, es el conjunto diferente de la categoría Parodistas: llegó al Carnaval con pocos recursos y muchas ganas, movido más por el mensaje que por los rubros, y se ganó así la aceptación y el cariño de muchas personas. Este año la apuesta fue tratar un tema serio, el de la gente en situación de calle, dentro de las características de la categoría, y transmitir en clave carnavalera un mensaje importante. Pereyra dijo a la diaria que el concepto principal es “la empatía”. “La gente en situación de calle nos va a ver muy poco, a la gente que puede pagar una entrada ¿qué le queremos decir? Ser empático, si podés dales una mano, escuchalos un ratito”, explicó.

El espectáculo se comenzó a gestar tras un viaje del conjunto a Buenos Aires. “Actuamos en una villa para gurises en situación de mucha vulnerabilidad, al lado de la escuela había un hogar donde estaban los papás de esos chiquilines, recién salidos de la cárcel. Esa situación, más la charla con el director de la escuela, nos dejó conmovidos y reconectamos con eso muy nuestro del teatro como algo que nos tiene que movilizar sí o sí. Dijimos: ‘tiene que pasar algo social’”, contó Pereyra. “Yo había escrito hace unos años algo que se llamaba Frazadas, se ve que algo en mí estaba movilizado con esto de no ver gente, de ver frazadas”, agregó.

Aristophanes, Villa 11114, Bajo Flores (Gira Buenos Aires 2022). Foto: Milay E. Correa

Aristophanes, Villa 11114, Bajo Flores (Gira Buenos Aires 2022). Foto: Milay E. Correa

Después conectaron con la situación de un hombre llamado Marcelo, al que en la puerta de la parroquia de la Aguada dos hombres le pegaron con ladrillos. “Y él, ensangrentado, veía cómo se iban. Llegó la Policía y a él no le daba ni para denunciarlos”, contó Pereyra. Esa situación fue otro empuje para que comenzaran a buscar una película que pudieran parodiar para hablar sobre el tema.

El espectáculo de Aristophanes tiene como protagonista a un hombre llamado Marcelo y va mostrando las diferentes situaciones que tiene que atravesar: la relación con su hija, dónde pasar las noches, la entrada a los refugios, la necesidad de sacarse una cédula, la “invasión” de una calle reclamada por otras personas, el alcohol, la amistad y la soledad. Escenas crudas que muestran lo que no queremos ver, lo que cuesta aceptar, y surge la pregunta: ¿cómo mechar en esa historia el humor, el baile, la música alegre, propias del parodismo?

“Cuando veo una película y me hace reír y llorar me parece genial, digo: ‘esto está bien, me movió totalmente’. No hemos perdido nada de eso, ese es el oficio de escribir para los parodistas. Después, no temerle, hay que estar preparado a que estás en Carnaval y a veces terminás con un aplauso sincero y no terminás de fiesta. Lo último que decimos en la canción final es: ‘vamos a ser empáticos, vamos a ser abrigo, a mirar sin miedo y prestar oído’. Terminamos diciendo qué les parece si hacemos esto. Este camino tiene esos bemoles, no te vas tan de fiesta, pero es nuestra apuesta”, detalló Pereyra.

El director contó cómo hicieron para construir la parodia y reeditar la historia de la película en el contexto de Uruguay: “Contactamos a compañeros que trabajan directamente con gente en situación de calle para preguntarles, y tenemos a Winston [Gorgal], que fue fundamental a la hora de la construcción porque él trabajó [en eso] también. Por ejemplo, nos contaba que vienen con su cartón y cuando entran al hogar te dicen ‘por favor, ponele nombre al cartón’, o el hecho de que hay 30 camas, llegaron 45 y el educador tiene que elegir”.

Sobre el enfoque del espectáculo, Pereyra relató: “Lo que queríamos lograr era que cuando salgas a la calle y veas una frazada no tengas miedo y sepas que ahí hay una persona a la que le fue mal. Nadie termina durmiendo en el piso con una frazada porque quiere”.

La parodia de Mulán que aparece como un sueño dentro de la parodia principal refiere a la igualdad; “otro tema que trabajamos hace tiempo”, indicó Pereyra. “Cada vez se da más, pero ha costado mucho en la categoría, o se hace pero no con el valor real de darle peso a la mujer como protagonista. Este año Los Muchachos lo hacen muy bien, pero sigue estando el parodismo de varones”, amplió. Para unir la historia con la parodia Invisible se fijaron cuándo se estrenó Mulán, cuántos años tendrían Marcelo y su hija en ese momento, y generar coherencia.

En los tablados alternan la parodia que presentan y eso incide en la respuesta del público. Cuando no hacen Mulán “la respuesta es la misma que vemos en el Teatro de Verano, gente muy conmovida”, relató Pereyra. “Aparece mucho, como hace años no nos pasaba, gente que te agradece el espectáculo, eso si lo sabés leer es movilizador. Somos el conjunto con menos tablado, siempre nos queda la espinita de poder actuar más, pero a los lugares que vamos es una respuesta muy buena”, agregó.

El grupo está volcado a lo social desde hace tiempo. Más de la mitad de las personas que integran Aristophanes son educadoras y otras trabajan en el área de la educación no formal. Pereyra contó que a la segunda rueda en el Teatro de Verano fueron del Hogar Baldoco, que funciona por un acuerdo entre Salesianos e INAU, y uno de los integrantes del conjunto es su educador. “Eso no da lo mismo, no es sólo buscar un efecto en el público, es súper sincero. Vi que el compañero bailó con los ojos llorosos, compañeros sensibilizados. Eso se da por algo y tiene que ver con el laburo, más allá del carnaval”, subrayó.