El próximo miércoles no será un día más. Si todo sale bien, a la mañana, en la Torre Ejecutiva, se firmará un memorando de entendimiento que hará precipitar una serie de acontecimientos. Una vez más, si todo sale bien, gracias a esta firma en un plazo no muy largo habrá nacido el Centro Brasil-Uruguay de Investigación e Innovación en Ciencias de la Vida. Si con ciencia grande no hay país pequeño, con ciencia grande en cooperación con un país más grande, no queda otra que esperar más y mejor ciencia para ambas partes.

¿Quiénes firman este memorando y qué instituciones están involucradas?

El memorando será firmado por dos ministerios y dos centros de investigación de prestigiosa trayectoria en ambos países. Por parte de Uruguay, la iniciativa es llevada adelante por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE), que está bajo su órbita. Por parte de Brasil participan el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI) y el Centro Nacional de Investigación en Energía y Materiales (CNPEM), una organización social dedicada a la investigación que es supervisada por el mencionado ministerio y que tiene relación con otros componentes del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación norteño.

Las cuatro instituciones firmarán entonces el memorando de entendimiento que, dado el deseo de “fortalecer los lazos bilaterales en materia de ciencias de la vida mediante proyectos conjuntos, formación de recursos humanos y promoción de la innovación”, formaliza “la intención” de “establecer el Centro Brasil–Uruguay de Investigación e Innovación en Ciencias de la Vida”, entendiéndose a este centro “como un mecanismo virtual bilateral de cooperación mediante la realización de actividades y proyectos de interés común, basados en los principios de igualdad y beneficio mutuo”.

¿Quiénes implementarán el memorando?

La idea es que las “entidades operadoras” del acuerdo firmado sean el CNPEM, representando al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil, y el IIBCE “por el MEC”. Así que consultamos a Silvia Olivera, presidenta del Instituto uruguayo, el primero creado específicamente para la investigación en nuestro país (¡en 2027 cumplirá 100 años!), si ya han trabajado juntos anteriormente.

“Tenemos una historia en común. Hay gente del IIBCE que conoce y ha estado en el CNPEM, incluso dos o tres investigadores activos del IIBCE. Más allá de eso, todos aquí conocemos lo que es el CNPEM, así como la importancia y la escala que tiene. A nosotros nos llamaba la atención cómo compatibilizar esa escala, pero hemos tenido reuniones de trabajo y hay una complementariedad importante. De hecho, hay mucha cooperación en investigación con Brasil”, sostiene Silvia.

“Si bien escala, la escala de Brasil es más grande que la de Uruguay; hay áreas y hay instancias en las cuales hay una cooperación que es muy fructífera para ambos lados. Si miramos la región, Brasil debe ser el país con más cantidad de grupos de intercambio y de colaboración sostenida que tiene la ciencia uruguaya”, afirma.

¿Cómo nace esto de avanzar hacia un centro de investigación binacional?

“Todo esto consecuencia de una iniciativa política, de un acuerdo de cooperación entre los dos gobiernos”, comenta la presidenta del Clemente. “Surge del diálogo bilateral entre el presidente de la República, Yamandú Orsi, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, y reafirma la importancia de la ciencia, la tecnología y la innovación como motores del desarrollo sostenible y del bienestar social”, coincide el comunicado oficial.

“La ventaja, sobre todo desde el lado brasilero, es que la Ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil es una científica”, dice Silvia Olivera en relación a Luciana Santos, quien se formó en Ingeniería Eléctrica. “Cuando ella asume como Ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, uno de sus grandes propósitos fue fomentar la ciencia y, para ello, entre otras cosas, era necesario volver a tener la misma inversión en ciencias que tenía el gobierno anterior de Lula. Ella considera que desde Bolsonaro hubo, si se quiere, un apagón científico”, comenta Silvia. “En ese contexto, nace esta propuesta de instituto binacional, que sería el tercer instituto binacional que tiene Brasil, ya que tiene uno con Francia en biodiversidad y otro con Paraguay, más relativo a la energía. Este estará dedicado a las Ciencias de la Vida”, agrega.

“Así que esto comenzó desde las autoridades, desde arriba, pero tiene mucho sustento abajo gracias a años de colaboración preexistente entre la comunidad científica de Uruguay y Brasil. Creemos que no es un acuerdo que va a quedar sólo en lo formal, sino que va a empezar a rendir frutos en lo mediato”, dice Silvia, que aclara que no dice “en lo inmediato” porque sabido es que las cosas llevan su tiempo.

“La idea es trabajar no sólo en la parte de formación y actualización de recursos humanos, sino también en la parte de acceso a plataformas tecnológicas. En ese sentido, el CNPEM es un referente indiscutible a nivel regional y mundial. También vamos a trabajar en la línea de presentarnos a proyectos conjuntos y a oportunidades de financiación conjunta”, dice Silvia con genuino entusiasmo.

¿Qué tantas capacidades tiene el CNPEM? Como muestra, alcanza un botón: Sirius es su sincrotrón, un acelerador de partículas de los más avanzados en su tipo del planeta. ¿Otro botón? Orion, su laboratorio para investigar patógenos que está en construcción, será el de máxima contención biológica posible (nivel NB4), el único de América Latina.

¿En qué se puede beneficiar nuestra ciencia con este acuerdo?

“El acceso a las capacidades que permite el CNPEM es importantísimo. El acceso a la formación en esos protocolos, en esas capacidades, también ayuda, no sólo al Uruguay, sino también al mismo CNPEM, porque cuanto más demanda tenga de conocimientos y de plataformas, más posibilidades va a tener también de ir escalando. De hecho, no se quedan quietos. Tienen un sincrotrón, pero están pensando en uno de nueva generación”, comenta Silvia.

“El acceso a tecnologías que están disponibles en el CNPEM, o a través del CNPEM a otros laboratorios, porque el CNPEM funciona como una red de laboratorios nacionales referentes, puede permitir que la ciencia uruguaya no sólo se plantee otros abordajes, otras preguntas y trabaje a otras escalas, sino que también las va a poder llevar a cabo en un tiempo razonable y a costos que son muchísimo más accesibles que si se hicieran en el primer mundo”, sostiene Silvia.

¿Qué puede ofrecer el IIBCE y la ciencia uruguaya?

“Uruguay tiene una comunidad académica pequeña pero reconocida. Esa consideración y ese respeto creo que los brasileños lo tienen muy presente a la hora de pensar en la complementariedad. Por ejemplo, más allá de las escalas, nosotros siempre tenemos pasantes brasileños que vienen a aprender, o a intercambiar con nosotros a veces preguntas o a veces protocolos básicos. Sin ir más lejos, ahora en mi laboratorio estamos por recibir a dos pasantes de Brasil que se van a quedar seis y nueve meses”, cuenta la presidenta del IIBCE.

“Creo que Brasil pone la escala y pone el compromiso, y Uruguay, a su escala, pone el mismo compromiso y es fuerte en algunas áreas del conocimiento que a Brasil le interesa desarrollar”, prosigue.

“El CNPM es muy fuerte en el área de posgrados en Ingeniería, entonces ahí tal vez nos recostamos más. Pero, por ejemplo, hablando de las neurociencias, toda la parte morfológica, celular, molecular y funcional forma parte de una tradición neurobiológica fuerte de Uruguay. Ahí Uruguay puede aportar bastante”, dice pensando en los futuros intercambios. “Creo que tenemos que ir buscando los nichos, pero la complementariedad está, la necesidad de cooperación está y creemos que va a ser muy fructífera”, reflexiona Silvia Olivera.

Más allá de las puertas del IIBCE

Si bien este memorando, y luego el Centro Brasil-Uruguay de Investigación e Innovación en Ciencias de la Vida, tendrá un fuerte apoyo en el IIBCE, los alcances de todo esto alcanzan a toda la comunidad científica del país. Como dice el texto del memorando, “podrán invitarse a participar de las actividades del Centro a otras instituciones de ciencia, tecnología e innovación, empresas, universidades e instituciones de financiación, mediante consentimiento mutuo” de las partes.

“El IIBCE funcionará como pivot, si se quiere, o como primera aproximación, pero la idea de un instituto binacional de estas características es que toda la ciencia nacional se beneficie”, enfatiza Silvia.

La gobernanza del Centro ya está estipulada en el memorando: “El Centro será dirigido por un director binacional y dos directores nacionales, designados por un período de dos años, alternándose entre los países la designación del director binacional”. A su vez, habrá un “Comité Binacional” que orientará y tomará las decisiones del Centro, que estará integrado por el/la director binacional, los/las directores nacionales de cada uno de los dos países, un/a representante de cada ministerio (MEC y MCTI), así como un/a representante de cada institución de investigación (IIBCE y CNPEM).

“La gobernanza está definida. Hay una gobernanza política, al tiempo que los actores científicos estamos ahí en ese comité binacional”, comenta Silvia.

“Hemos tenido varias reuniones con los colegas del CNPEM y estamos estableciendo una agenda de trabajo progresiva, con actividades que ya incluyan no sólo esta visita formal, el próximo miércoles para la formalización del acuerdo, sino también visitas técnicas a ambos institutos en los cuales participe la academia”, adelanta Silvia. “Por ejemplo, tras la firma del memorando en Presidencia el miércoles de mañana, en la tarde en el IIBCE va a haber un conversatorio al que hemos invitado no sólo a las autoridades políticas, sino también a las autoridades del resto de la academia uruguaya e instituciones que tienen que ver con la ciencia”.

Qué: firma de memorando de entendimiento para la creación del Centro Brasil–Uruguay de Investigación e Innovación en Ciencias de la Vida.

Cuándo y dónde: miércoles 28 a las 10.45 en salón de actos de Torre Ejecutiva.

Qué: conversatorio Cooperación científica Uruguay–Brasil como base para el desarrollo de nuestros pueblos.

Cuándo y dónde: miércoles 28 a las 17.00 en el salón de actos del IIBCE (Av. Italia 3318).