“En nuestro país viven hoy tres especies de tucu tucu: Ctenomys rionegrensis (confinado a una pequeña región al sur y este del departamento de Río Negro), Ctenomys pearsoni (que habita en la costa y al sur del río Negro) y Ctenomys torquatus (que se encuentra al norte del río Negro, en Cerro Largo y Treinta y Tres)”, decíamos en una nota de 2020 acerca de un trabajo sobre la vida social de la primera especie mencionada.
También en aquella nota alertábamos que “en breve una de estas tres especies podría desaparecer, no solo de nuestro país, sino de la faz de la tierra”. Aquello no se debía a que una estuviera bajo amenaza de extinción —los tucu tucu de Río Negro sí lo están y más aún si se comprueba que difieren de los Ctenomys rionegrensis de las poblaciones argentinas—, sino a un clásico “lío de taxonomía”, es decir, debido a cómo se catalogan y nombran a las especies.
Ahora, una reciente publicación realizada por investigadores de Brasil, Chile, Francia y República Checa, liderada por Renan Maestri, del Instituto de Biociencias de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, situada en la ciudad brasileña de Porto Alegre, viene a traernos un poco de tranquilidad. Titulado algo así como ADN antiguo revela la identidad y el origen geográfico del sintipo de Ctenomys brasiliensis, la especie tipo del género Ctenomys, el trabajo sostiene que las tres especies que habitan nuestro país siguen siendo válidas, desvaneciéndose la sospecha de que una de ellas podría tratarse de una sinonimia, es decir, de una única especie que por distintas razones diversos grupos de investigación asignaron como distintas.
Veamos entonces cuál era la sospecha que había —y qué especie de tucu tucu presente en Uruguay estaba nominada para abandonar la casa de los hermanos Ctenomys— para luego ver qué reporta el maestro de Renan Maestri y sus colegas.
Y el tucu tucu que abandona la casa es...
Como nos explicaba en 2020 la experta en tucu tucus Ivanna Tomasco, del Departamento de Ecología y Evolución de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, las sospechas de que una de las tres especies de tucu tucu que viven en Uruguay podría declararse no válida venían desde hace bastante tiempo atrás.
“La primera especie del género de los tucu tucu que se describió fue Ctenomys brasiliensis. El ejemplar tipo está depositado en el Museo de Historia Natural de París”, nos decía entonces Ivanna. El váucher que acompaña al espécimen depositado en el museo francés, una ficha donde consta su respectiva información, señala que procede de una región de Brasil llamada “Las Minas” y que fue recolectado en 1826, según quien reportó la especie, Henri Blainville. “Siempre se pensó que hacía referencia a la región de Minas Gerais”, nos decía Ivanna, que también contó que un trabajo de investigadores brasileños, publicado en 2012, mostró que en esa zona del país norteño no había tucu tucus ni en el presente ni cuando se recolectó el ejemplar.
Aquel equipo de investigación, liderado por Fabiano Fernandes, del Departamento de Genética de la ya mencionada Universidad Federal de Rio Grande do Sul, analizó el cráneo del ejemplar tipo de Ctenomys brasiliensis y reportó en su trabajo de 2012 que se parecía mucho al de una de las especies presentes en Uruguay: Ctenomys pearsoni. “Ellos proponen que cuando se recolectó el ejemplar, en 1826, no estaba claro si nuestro territorio pertenecía a Brasil o era un territorio independiente. A Blainville le dijeron que estaba en Brasil, por lo que él puso en la etiqueta del animal ‘Brasil, región de las Minas’. Ellos sostienen que es probable que en realidad el ejemplar fuera de la región de Minas, en Uruguay”, nos contaba Ivanna.
Si las cosas se hubieran dado de esa manera, entonces Ctenomys brasiliensis sería un nombre sinónimo de Ctenomys pearsoni (los tucu tucu de Parson fueron descritos para la ciencia por los uruguayos Enrique Lessa y Alfredo Langguth en 1983). Dado que en taxonomía se sigue la regla que sostiene que, en caso de sinonimia, siempre se debe usar el nombre más antiguo reportado, aquello implicaría que ese tucu tucu de nuestro país más temprano que tarde pasaría a ser Ctenomys brasiliensis. Como decía Ivanna entonces, lo que restaba era “conseguir alguna muestra de piel o hueso del holotipo del museo de París, hacer el análisis molecular y así corroborar si a nivel genético es realmente Ctenomys pearsoni o no”.
Según nos cuenta ahora Ivanna, le solicitó al Museo de Historia Natural de París material para obtener el ADN, pero no obtuvo respuesta. Tal vez esa falta de resultados se deba a que otro grupo estaba tras el mismo objetivo. Los resultados que ahora reporta la investigación de Maestri y compañía son muestra de ello. Así que vayamos a eso.
Analizando ADN antiguo... ¡Y mirando mejor las etiquetas!
El trabajo publicado en febrero sostiene que, a pesar de que el género Ctenomys “rankea entre los 10 géneros de mamíferos actuales más ricos en especies”, la “historia taxonómica de Ctenomys brasiliensis —la especie tipo del género— durante mucho tiempo ha estado oscurecida por la limitada información sobre los datos de recolección del material tipo, y aún más complicada por su incierto origen geográfico”. Así que para resolver el entuerto tucutuquero, recurrieron a “técnicas de ADN antiguo para secuenciar el mitogenoma completo del espécimen” (eso es más fácil cuando el museo te contesta los pedidos y accede a realizar los análisis) al tiempo que realizaron “una extensa investigación histórica para reconciliar los nombres de las localidades originales con las designaciones geográficas actuales” en la zona del sur de Brasil y aledaños.
En el trabajo señalan que en el reporte de la especie de Blainville de 1926, publicado en los Annales des Sciences Naturelles del Museo de Historia Natural de París, se menciona que los dos especímenes usados para describir a la especie fueron proporcionados por “Florent Prevost, quien los recolectó en el interior de Brasil, específicamente en la localidad de 'Las Minas'”, sin especificar mejor el lugar ni proporcionar fechas. Sin embargo, algo llamativo pasó.
“Tras un examen reciente del material tipo, descubrimos una etiqueta escrita en la base de madera” del espécimen que “contrariamente a la información proporcionada en la descripción original”, indicaba “la localidad de recolección como 'Saint Paul, Brasil', que se traduce como São Paulo, Brasil”. ¿Eh? ¿Nadie se había fijado antes en ello? “Sorprendentemente, este detalle crucial parece haber sido pasado por alto o ignorado en los estudios de seguimiento anteriores”, dicen ellos.
Holotipo de tucu tucu de Brasil en Museo de Historia Natural de París. Foto: Fernandes et al, 2012.
Bueno, tal vez eso se deba a que el ejemplar, en lugar de estar en Sudamérica para la cómoda consulta de investigadores de Brasil y Uruguay, está en París como fiel representante del colonialismo científico tan común en el siglo XIX y gran parte del XX. Volviendo al punto, los autores dicen que “desde un punto de vista geográfico histórico, esta revelación podría alterar significativamente nuestra comprensión de la verdadera localidad tipo de Ctenomys brasiliensis y justifica una mayor investigación”. Y eso hicieron. Al consultar mapas antiguos, vieron que entre 1765 y 1822 la Capitanía de San Pablo abarcaba una porción mayor que el actual estado de San Pablo. E incluso en ella había zonas de minas de carbón. Los análisis del mitogenoma aclararon aún más el panorama.
“Este hallazgo resuelve una controversia centenaria”, dicen los autores del trabajo, “refutando hipótesis previas que proponían el sureste de Brasil o Uruguay como su sitio de recolección. En cambio, la evidencia apunta a una tercera ubicación, previamente ignorada, en el extremo sur de Brasil”, que “estudios anteriores no lograron identificar debido a la confusión derivada de una nomenclatura geográfica obsoleta y errores en el etiquetado”. En concreto, proponen que la localidad de procedencia de los dos ejemplares colectados para describir la especie sería la actual municipalidad de Osório, en Rio Grande do Sul.
Con métodos de tratamiento y análisis de genoma antiguo —recordemos que el ejemplar tiene cerca de 200 años o más de colectado— lograron resolver, además del lugar de procedencia, la identidad del esquivo tucu tucu.
Los tucu tucu uruguayos ya no están nominados
“Nuestros resultados demuestran inequívocamente que el espécimen tipo corresponde a la especie actualmente reconocida como Ctenomys minutus”, reportan entonces los investigadores. ¿Qué quiere decir eso? En primer lugar, que el material genético del holotipo del Ctenomys brasiliensis es distinto al del Ctenomys pearsoni del sur de Uruguay, por lo que la especie reportada aquí se mantiene válida. En segundo lugar, lo que nos dice el trabajo es que la especie de tucu tucu reportada en 1887 como Ctenomys minutus es en realidad un sinónimo de Ctenomys brasiliensis. El nombre válido que quedaría entonces es este último, ya que es anterior (como vimos, lo reportaron en 1826).
Ivanna comenta que sus colegas de la Universidad de Porto Alegre lograron trabajar con ese ADN antiguo, algo que en 2015, cuando ella estudió si había cruzamiento entre los Ctenomys pearsoni y los Ctenomys torquatus en la zona de Minas, parecía algo bastante difícil de alcanzar. “Ellos lograron sacar ADN del holotipo, lo compararon con ADN de otros tucu tucu de la región, y llegan a la conclusión de que Ctenomys brasiliensis es una especie reportada para la costa de Brasil, que hasta ahora se conocía como Ctenomys minutus. Entonces, con ese trabajo, esa hipótesis que teníamos de que Ctenomys brasiliensis correspondía a lo que nosotros conocíamos como Ctenomys pearsoni se cae”, dice Ivanna sin ningún problema. En ciencia es tarea de todos los días tratar de derribar hipótesis.
Ahora, la caída de su hipótesis evitó que cayera una de nuestras especies de tucu tucu. “Sí, el nombre que cae por el código de nomenclatura de las especies es Ctenomys minutus. Todo lo que se conocía antes como Ctenomys minutus pasa a ser ahora Ctenomys brasiliensis”, comenta Ivanna. Y eso tiene mucho de positivo para nosotros.
Por un lado, la especie descrita por Enrique Lessa y Alfredo Langguth en 1983, Ctenomys pearsoni sigue siendo válida. “Es cierto, la descripción de Ctenomys pearsoni como especie válida se mantiene. Pero trabajo con Lessa y los dos estábamos detrás de este tema. Él era la primera persona a la que no le daba ningún escozor darle de baja al nombre si realmente veíamos que eran Ctenomys brasiliensis, algo en lo que yo coincido”, confiesa Ivanna.
Por otro lado, este trabajo no nos lleva a cambiar el mapa de distribución de las especies de tucu tucu que viven en Uruguay. Seguimos con las tres que tenemos. “Sí, por ahora las especies uruguayas se siguen manteniendo tal y como estaban”, señala Ivanna. Y eso no afecta solo a los nombres de las especies. Que la tucutucutería uruguaya quede tal como estaba va mucho más allá.
“Cuando se dan estos cambios de nombre de las especies, después surgen problemas”, cuenta Ivanna. “Por ejemplo, si yo quisiera encontrar trabajos sobre fisiología de Ctenomys brasiliensis, los resultados no me van a incluir a los trabajos sobre Ctenomys minutus. Empieza a haber ruido”, explica. Por otro lado, esto afecta a la conservación de las especies, a la evaluación de los riesgos de amenaza y un montón de cosas que vienen concatenadas con el orden taxonómico. La buena noticia en ese sentido para Uruguay es que no hubo cambios. “No hubo cambios y estamos contentos con que los tucu tucu que tenemos siguen teniendo los nombres con los que estamos acostumbrados”, cierra Ivanna.
Así que este país sigue teniendo una especie de tucu tucu por cada millón de habitantes. Y retomando el párrafo del inicio, podemos decir ahora con más certeza que hace unas semanas que en nuestro país viven hoy tres especies de tucu tucu: Ctenomys rionegrensis (confinado a una pequeña región al sur y este del departamento de Río Negro), Ctenomys pearsoni (que habita en la costa y al sur del río Negro) y Ctenomys torquatus (que se encuentra al norte del río Negro, en Cerro Largo y Treinta y Tres).
Artículo: Ancient DNA reveals the identity and geographic origin of the syntype of Ctenomys brasiliensis, the type species of the genus Ctenomys
Publicación: Journal of Mammalogy (febrero de 2026)
Autores: Renan Maestri, Gislene Gonçalves, Violaine Nicolas, Anna Bryjova, Rodrigo Fornel, Eric Coissac, Pierre Taberlet, Gilson Moreira y Thales Freitas.