“¿Dónde está la plata de los uruguayos?”; “¿señores directivos: qué hicieron con la plata?”; “planta ocupada”. Los portones y alambrados de la planta de Calcar, ubicada sobre la ruta 50, a pocos kilómetros de Tarariras, amanecieron con carteles de fondo negro y letras blancas, que evidencian la difícil situación que viven los trabajadores de esa cooperativa láctea, 24 horas después de haber sido comunicados sobre el cierre de la empresa.

Sobre las 9.00, cinco personas salen de uno de los galpones y colocan sobre el portón principal de acceso, la bandera de la Asociación Laboral de Trabajadores de Calcar (Altrac), gremio que aglutina a los trabajadores de esa empresa.

Un ratito más tarde, Jorge, un trabajador de Calcar, pasa por la portería y abre su mochila para que Ana, la guardia de la mañana, revise sus pertenencias: “Es sólo la ropa del trabajo”, dice, y muestra lo que contiene. Ana hace un gesto de afirmación con su cabeza, y ambos se confunden en un abrazo. “Bueno, Jorge, mucha suerte”, le dice al trabajador, que sigue su camino de retirada, quizás haciéndolo por última vez.

El miércoles, luego del fuerte impacto que representó la decisión de cerrar la planta que ocupaba a 107 trabajadores, la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) comunicó que en la mañana de este jueves se llevaría a cabo un plenario nacional en la planta industrial de Tarariras. Además, habría un paro nacional de dos horas por turno en todas las industrias lácteas del país.

Mientras iban pasando los minutos, trabajadores de Granja Pocha de Juan Lacaze, del Frigorífico Tarariras, y extrabajadores de Calcar en Carmelo, fueron llegando al lugar para apoyar a los locatarios. También se hicieron presentes el senador Nicolás Viera (Frente Amplio) y los diputados Mario Colman (Partido Nacional) y Nibia Reisch (Partido Colorado).

Debajo de un gran alero de chapa, decenas de trabajadores ubicados en sillas y cajones de leche aguardaban por el comienzo de la asamblea. Pasadas las 10.30 llegó la comitiva de la FTIL, encabezada por Enrique Méndez.

Méndez recorrió el lugar saludando uno por uno a los más de 80 trabajadores que había en la fábrica en ese momento. Luego de una breve reunión interna entre los dirigentes de Altrac, la FTIL y los legisladores colonienses, se llevó a cabo la asamblea informativa, liderada por Washington Marzat, dirigente de la Asociación Laboral de Trabajadores de Calcar (Altrac), y por el propio Méndez.

Durante toda la mañana, una consigna que se mantuvo entre los trabajadores fue “que no se apague la llama”. Méndez indicó que “estamos en defensa de los puestos de trabajo” y para llevarlo adelante “hay que defender la fuente laboral y el proyecto industrial”.

Un apretado aplauso que se extendió por unos cuantos segundos dio por finalizada la asamblea. Sobre las 13.00, la multitud de trabajadores comenzó a retirarse de la planta como si fuera un final de turno en épocas normales de trabajo.

Rumbeando hacia el este, de camino al centro de Tarariras, los empleados de la cooperativa salieron en sus motos, bicicletas y autos, algunos de ellos con bolsas que contenían leche, yogures y postres para los más chicos de la familia, que serán descontados del último sueldo.

La planta industrial vuelve a silenciarse, resguardada por los carteles de fondo negro y letras blancas que cuestionan el proceder de la directiva de la empresa láctea coloniense.