Tras el hallazgo de restos óseos “presuntamente humanos” en una sección no habilitada para sepultamientos en el cementerio de Carmelo, en el departamento de Colonia, la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH) y el Grupo de Investigación en Antropología Forense (GIAF) estarán el lunes 19 en la ciudad para analizar el sitio de manera presencial y, si es necesario, intervenirlo, según fuentes consultadas por la diaria.

El lunes 12, el municipio de esa localidad, encabezado por el alcalde Luis Parodi, hizo la denuncia ante la Fiscalía, después de que funcionarios del cementerio, en una recorrida, notaron algo extraño en las raíces de un árbol extraído hace un año y medio por la Dirección de Espacios Públicos de la Intendencia de Colonia.

Parodi indicó que la Policía Científica “trabajó rápidamente en el tema” y agregó que “hasta no tener resultados de la muestra, no se puede adelantar nada más”, de los cuales “se estima que estarán dentro de un mes aproximadamente”.

“Posteriormente al trabajo realizado por funcionarios policiales, cercamos la zona para que Fiscalía siga adelante con la investigación del tema, sin que haya acceso de trabajadores del cementerio ni de ninguna otra persona”, comentó el alcalde.

La INDDHH sigue de cerca las acciones llevadas adelante por la Fiscalía de Carmelo, encabezada por la fiscal Eugenia Rodríguez. Según confirmó a la diaria la presidenta de la INDDHH, Mariana Mota, el próximo lunes viajará a la ciudad.

Mota agregó que “el fiscal especializado en crímenes de lesa humanidad, Ricardo Perciballe, está al tanto de la situación y sigue de cerca el accionar de la Fiscalía”.

Las raíces de un árbol y la relación con Aldo Chiquito Perrini

Luego de las lluvias del fin de semana, la degradación hizo que salieran a la luz restos óseos en las raíces de un árbol extraído hace un año y medio, debido a que hubo algunos incidentes que habían ocurrido por las grandes ramas del ejemplar.

Según explicó Parodi a la diaria, este árbol había sido plantado a mediados de la década de 1970 por la familia de Aldo Chiquito Perrini, “en recuerdo y homenaje” al heladero carmelitano secuestrado en su casa el 26 de febrero de 1974 por un grupo de militares que lo trasladaron al Batallón 4 de Colonia del Sacramento.

En esa dependencia militar, Perrini sufrió plantones sin que se le suministrara agua ni alimento, golpizas, submarinos y picana eléctrica. Según relataron personas que también estaban presas en ese momento, en varias ocasiones Perrini intentó interceder para que mujeres detenidas no fueran abusadas por militares; eso hizo que los represores lo golpearan de modo salvaje hasta su muerte, el 5 de marzo.

La causa judicial por el comerciante carmelitano comenzó en 2010 a raíz de una denuncia de Piero Perrini, uno de los tres hijos de Chiquito, presentada por el abogado Óscar López Goldaracena. Según los documentos de la justicia militar, en el batallón de Colonia del Sacramento se encontraban el general Pedro Barneix y los oficiales José Baudean y José Puigvert.

Baudean falleció en 2012 y en setiembre de 2015, cuando fue procesado e iba a ser detenido, Barneix se suicidó. En febrero de 2019, el juez Tabaré Erramuspe aceptó la solicitud del fiscal especializado en Derechos Humanos, Ricardo Perciballe, y condenó a Puigvert a 22 años de prisión como coautor del homicidio muy especialmente agravado de Perrini.

La causa de Perrini marcó a la localidad que, desde entonces, recuerda al comerciante en cada aniversario y lleva a cabo movilizaciones por memoria, verdad y justicia, por iniciativa de las organizaciones sociales.