La Mesa Apícola Departamental de Colonia se reunió en la tarde de este miércoles en la denominada Casa de los Capataces, que administra el Centro Comercial e Industrial de Juan Lacaze, con la presencia de una nutrida presencia de productores.

El encuentro contó con cuatro presentaciones de productores y empresarios apícolas, quienes analizaron temas como la exportación del producto, cursos apícolas relacionados con la cría y venta de reinas y núcleos. Además, representantes del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) hablaron sobre los llamados a anteproyectos comerciales, industriales o exportación liderados por la Dirección General de la Granja (Digegra).

Christopher Leritier, de la empresa Urimpex, centró su intervención en analizar el mercado de la miel. En diálogo con la diaria, relató que su familia se dedica a la exportación de este producto desde hace más de 50 años. “En este encuentro vengo a presentar el estado actual del mercado internacional, cómo están las tendencias a futuro y cómo se viene desarrollando la zafra que comenzó en noviembre”, comentó.

Con relación a la situación de Colonia, el empresario dijo que ese departamento “tiene una gran cantidad de apicultores y colmenas, con uno de los tipos de mieles más cotizados, porque son mieles claras en general, de pradera”. No obstante, dijo que “la apicultura coloniense viene caminando con los mismos problemas que mantienen los apicultores nacionales, como la aparición de agroquímicos, problemas como la baja rentabilidad y bajos rendimientos, que dependen mucho del clima”.

Sin embargo, Leritier consideró que el departamento coloniense “es una zona muy pujante en el sector y vende casi toda la exportación”. “El país produce casi 10.000 toneladas y el 90% va a exportación y Colonia no escapa a esa realidad”, señaló.

En tanto, el encargado de apicultura de la Digegra, Pablo Juri, dijo, en diálogo con la diaria, que “desde el MGAP tratamos de acompañar a la mesa apícola departamental”. En este encuentro en particular “venimos a presentar una convocatoria de proyectos en el rubro granjero, que incluye al apícola, donde se busca ampliar e innovar en la parte de comercialización, valor agregado y exportación de productos”, dijo.

Esta convocatoria se lanzó en enero y estará abierta todo el año, comentó Juri. “En ellas se pueden presentar productores junto a una organización patrocinante y un agente industrializador que forman la cadena y la Digegra apoya principalmente con financiación”, añadió.

“Los apicultores de Colonia son generalmente apicultores grandes, muy profesionales, en donde hay varias cooperativas, y eso es una ventaja para el resto de los apicultores del país”, valoró el funcionario.

Mortandad de abejas

Uno de los invitados a este encuentro fue Gustavo Fripp, exintegrante de la mesa de Colonia y desde julio del año pasado delegado del MGAP en la Comisión Honoraria de Desarrollo Apícola.

Antes de comenzar la reunión, Fripp mantuvo un diálogo con la diaria, en donde abordó la situación de la mortandad de abejas, que en noviembre del año pasado afectó más de 15.000 colmenas.

Fripp recordó que “los eventos de mortandad de abejas se produjeron en un momento concentrado, que no se prolongó a lo largo del tiempo, sino que fue la primera y segunda semana de noviembre”. Cuando se detectó el problema, “ya habían transcurrido algunos días, pero igualmente tomamos muestras, tanto para analizarlas a nivel nacional como en el exterior”, dijo.

En ese sentido, las muestras tomadas se enviaron a laboratorios nacionales de la Universidad de la República –la Facultad de Química y el Centro Universitario Regional Litoral Norte (Cenur Litoral Norte)–, el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE) y el MGAP.

Por otro lado, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) también hizo “bioensayos en condiciones controladas para evaluar la exposición de las abejas a determinados” plaguicidas y envió 12 muestras a un laboratorio ubicado en España.

El delegado del MGAP confirmó que los resultados de los análisis llegaron hace pocos días desde España “y no son tan alentadores como esperábamos”. Allí “se pudieron analizar más de 600 principios activos; en Uruguay solo alcanzamos a analizar cerca de 100”, comentó.

Asimismo, Fripp indicó que “si bien aparecen varias moléculas químicas en diferentes muestras, ninguna indica ser la causa de las muertes de las abejas”. “Eso nos dejó un sabor amargo, porque esperábamos identificar cuál había sido el problema para poder actuar sobre él y corregirlo a futuro”, señaló Fripp. “Históricamente, así como suceden las mortandades en noviembre al terminar la floración de la colza y el comienzo de los barbechos de los cultivos de verano, también se dan en esta época, durante la primera y segunda semana de febrero, que es cuando florecen las sojas que también lleva un paquete de productos químicos que son nocivos para las abejas”, explicó. Y agregó que si bien en febrero hubo “algunos eventos de mortandad”, actualmente “no se están dando tanto como en años anteriores”. “Pensamos que se debe a la seca que hay en el país, que perjudica muchísimo a la soja, pero en cierto caso nos beneficiamos nosotros, los apicultores, porque no hay tanta muerte de abejas”, razonó.

“No descartamos ninguna hipótesis de lo que pudo haber generado ese evento, y se sigue trabajando con el grupo consultor de trabajo con muchos actores”. “Es importante, porque se conformó pensando en el futuro, para tratar de encontrar las causas y encontrar soluciones”, estableció.