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Pablo Fleiss

Se obtiene lo que se paga

De forma recurrente y en especial durante las discusiones presupuestales, surgen voces contrarias a las elevadas remuneraciones de los altos cargos públicos. Pagarles más a los políticos, ¿permite atraer a la función política a personas más capaces, o por el contrario genera selección adversa hacia gente con pocas alternativas de éxito en el sector privado y/o de baja integridad moral?