Es seguro que comer saludablemente ayuda a que todo lo demás sea más llevadero, pero no te sientas culpable si el encierro o los cambios no te inspiran hábitos alimenticios súper nobles. Por suerte esta cuarentena nos agarró en la época de mandarinas y naranjas para jugo, como para compensar.

Minestrone de cuarentena

Ingredientes | 2 cebollas en cubitos pequeños. 2 papas cortadas en cubos de 1x1. 2 dientes de ajo en cubitos pequeños. 2 puerros en cubitos pequeños. 2 apios en cubitos pequeños. 2 zanahorias en cubitos pequeños. 150 gramos de panceta cortada en tiras finas (opcional para vegetarianos). 200 g de la pasta que más te guste (o ninguna). Hierbas frescas, si conseguís (tomillo, albahaca, perejil, romero). Laurel. Sal y pimienta. Aceite. 1 litro de caldo de verduras o pollo (o agua).

Procedimiento | Saltear panceta, cebollas, puerros, ajos y hierbas en aceite. Remover. Sofreír la papa, zanahoria y apio unos minutos. Cubrir la preparación con el caldo (o agua). Llevar a ebullición por 20/25 minutos. Probar el punto de la papa y agregar la pasta. Cocinar hasta que la pasta esté a punto.

Pique: ponele la verdura que encuentres, la pasta sacásela, no le pongas panceta. No te compliques: la idea es hacerlo fácil. Igual decí que te hiciste un minestrone que queda rico.

Sopa de papa y coliflor

Es vegana, todos felices.

1 coliflor. 1/2 kg de papa. 4 dientes de ajo. Comino. 1/2 litro de caldo de vegetales. Pimienta de cayena para las más picantes; si no, nada. Sal y pimienta. Aceite de sésamo (opcional, no se consigue en todos lados, pero si tenés la chance, mejor).

Procedimiento | Asar el coliflor con los ajos, el comino, la cayena y un chorro generoso de aceite de oliva hasta que estén crocantes pero cocidos, a 180 grados, 25/30 minutos. Hervir las papas en el caldo hasta que estén bien cocidas. Licuar todo (las papas con el caldo, el coliflor con todo lo que entró al horno) hasta obtener la textura deseada. Esta es una de las sopas más ricas que he probado.

Pique: procesá sin el caldo y te queda un puré alternativo al clásico puré de papas. También podés dejar el coliflor así como está y comerlo como snack mientras mirás otro capítulo de la serie que estás viendo.

Ossobuco “rápido”

Ingredientes | 1 kg de ossobuco. 2 dientes de ajo. 1 cebolla. 1 zanahoria. 1 taza de vino blanco seco. 1 litro de caldo de verduras. Sal y pimienta. Aceite.

Procedimiento | “Empanar” la carne en harina. Dorar en sartén de hierro o la que tengas, bien caliente. Dejar calentar un buen rato y recién ahí echar los bifes. Retirar. En una olla, dorar la zanahoria, la cebolla y el ajo (¿sabés qué? ¡procesalos!) hasta que la cebolla esté transparente. Agregar los bifes de ossobuco. Cubrir con el vino y el caldo. Salpimentar. Cocinar por tres horas más o menos. ¡Se corta con cuchara!

Pique: podés agregarle laurel, hierbas, tomate, o usar vino tinto en lugar de blanco. Acompañalo de puré de papas, polenta, arroz o las verduras que usaste para el caldo de vegetales.

Polenta

Se hace con tres tazas de agua por cada taza de harina de maíz, pero en este caso, remplacé una taza de agua por una taza del caldo del osobuco. Podés usar leche más caldo en lugar de agua y te va a quedar la mejor polenta del mundo.

Focaccia

Aflojémosle a las harinas, pero después de hacer esta focaccia, por favor.

Ingredientes | 1 kg de harina 00. 2 cucharadas de levadura instantánea. 1 cucharada de sal. 1/4 taza de aceite de oliva y extra para llevar al horno. 1/4 litro de agua aproximadamente.

Procedimiento | Formar una corona con la harina, colocar la levadura en el medio y la sal en los costados. Ir agregando el agua de a poco y prestando atención: la masa debe quedar elástica y fluida. Agregar el aceite y amasar muy bien. Si tienen batidora, háganlo con el gancho amasador, va a ser mucho más fácil y rápido. Dejar la masa en un bol.

Ahora viene lo interesante: vamos a darle unas vueltas a la masa para que se llene de aire y burbujas. Mientras atendés a tus hijos, los llevás a que tengan su clase por Zoom o prestás atención a tus reuniones, dejás que la masa crezca sola en el lugar más cálido de tu casa. Cada media hora, más o menos, te acercás y le das unas vueltas. Con una manopla agarrás desde el fondo, la levantás y la doblás sobre sí misma. Podés hacerlo desde todos los “lados” que quieras. Podés llevarla a la heladera y dejarla fermentar una noche y seguir con el proceso de doblado todas las veces que quieras, o podés hornearla dos horas después. Tené en cuenta que cuanto más la demores, más elástica va a resultar. Colocar la masa en una placa de horno enharinada. Agregarle sal marina gruesa, tomates, cebollas en pluma, hierbas o lo que más les guste. Agregar aceite de oliva y mandar al horno a 200 grados hasta que esté dorada.