Se dio la casualidad de que cuando en Uruguay comenzó la campaña de vacunación, los casos de coronavirus y las muertes venían aumentando considerablemente. Sin embargo, esto fue utilizado por grupos de escépticos de las vacunas contra la covid-19 y movimientos antivacunas para afirmar que el crecimiento en los decesos se debía, justamente, a las vacunas.

Pero estas afirmaciones son falsas. En primer lugar, porque los estudios tanto en nuestro país como a nivel internacional señalan lo contrario, que cuanto más vacunas, menos chances de morir. Y en segundo lugar porque parten de una premisa falsa, que es el vínculo entre correlación y causalidad.

Empecemos recordando que la semana pasada se publicó este artículo, en el que desterrábamos el mito sobre la peligrosidad de las vacunas contra el coronavirus. Allí se explica que las reacciones adversas se presentan en pocos casos, en la mayoría son leves y, si bien hay posibilidades de alcanzar algún tipo de gravedad, estas son muy remotas.

Pero vayamos a lo que indican los estudios realizados desde que comenzaron las campañas de vacunación en diferentes partes del mundo. En Israel, por ejemplo, un análisis sobre el impacto de la campaña de vacunación publicado en The Lancet arrojó que la vacunación con Pfizer-Biontech redujo 95% las chances de mortalidad para las personas que fueron inoculadas.

En Reino Unido, donde la inoculación contra el SARS-CoV-2 viene muy avanzada, se pasó de un promedio de 1.100 muertos por covid-19 diarios durante enero al mínimo en el último trimestre. Durante mayo, hubo sólo cinco días en que se registraron más de diez muertes.

En Estados Unidos pasa algo similar: desde que comenzó la vacunación masiva, las muertes bajaron de forma clara y sostenida.

América Latina

La más clara demostración de que correlación no implica causalidad es ver los estudios preliminares que se han publicado sobre la vacunación en Uruguay. Según las cifras divulgadas por el Ministerio de Salud Pública, la reducción de muertes por covid-19 en personas vacunadas con Sinovac fue de 95%, y con Pfizer-Biontech, de 94%.

En Chile, en tanto, la efectividad para prevenir fallecimientos por covid-19 luego de vacunar con Sinovac fue de 80%, según los datos publicados en abril por el Ministerio de Salud de ese país.

Este contenido forma parte del proyecto Aliados contra la Desinformación, apoyado por OPS/OMS y Unicef para brindar información de calidad sobre las vacunas contra la covid-19.