Participar en las compras es una manera de educar en la autonomía y meter manos en la masa juntos, colabora en la diversificación de los gustos de los más chicos, ya que la alimentación “es una de las primeras inquietudes que tenemos cuando nos convertimos en padres”, afirma en la presentación de su segundo libro, Recetas para todos los días: niños, Cata de Palleja, la simpática cocinera que se ganó espacios propios en La Tele.

La gastrónoma que, por circunstancias de la vida, pasó su infancia y su adolescencia en Florida, aunque nació en Montevideo, aclara que para el nuevo volumen editado por Planeta no es que haya tenido que adaptar las preparaciones, sino la forma en que están explicadas: “Si bien el libro anterior también es muy sencillo, y yo intento siempre ir a lo simple y a lo práctico, en este los procedimientos están detallados de una forma bien concreta, como para no marear. Pero además, está pensado con ingredientes bien fáciles de manipular, por los niños y por los padres, ya que es un libro que no sólo pretende despertar la curiosidad de los niños en la cocina sino de acercar a los padres junto a sus hijos, y en su defecto darles ideas a aquellos que tengan, de repente, niños pequeños que están en esa edad de explorar y de probar cosas nuevas”.

Buenos hábitos

Alternar es una ganancia para el que está creciendo y para el futuro adulto, está convencida de eso. Cuando se la invita, entonces, a recomendar un plato que bata todos los récords, la cocinera duda: “Hay tantos tipos de receta que es bastante difícil elegir una infalible. Aparte, las características nutricionales, incluso, son bien distintas, y hay para todos los gustos: con vegetales, con carnes, sin carnes...”. Puesta en el aprieto, Cata opta por una que, subraya, no tiene mucho riesgo: las patitas de pollo crocantes para comer con la mano, con hueso y todo. “Pero hay muchas ideas, incluso para ir variando con cosas que puedan ser útiles en cada familia, porque a veces los gustos van cambiando”, recalca. También rescata la pasta con salsa de remolacha, ya que la verdura no se advierte pero le da un color rosado y comprador al resultado.

“Es algo reciente permitirles a los niños explorar y avanzar en la cocina. Es algo que se ha demostrado, pero los padres no hace mucho que les estamos dando esa oportunidad”, dice esta cocinera mediática ‒aunque de muy bajo perfil‒ y madre de dos. “Mis hijos ahora ya son grandes y la verdad es que no se sienten muy atraídos hacia la cocina, pero sí sé que cuando, por ejemplo, se juntan con amigos, son un poco de tomar la posta, y me encanta que eso suceda. Pero no lo hacen como una actividad, digamos, lúdica, acá en mi casa, para nada”, cuenta sobre Gerónimo y Guzmán.

Sus comienzos en la pantalla chica estuvieron vinculados, justamente, al cuidado y la educación inicial, en el programa Tu bebé, en 2005, en el que aprovecharon en particular sus conocimientos como nutricionista, que no dejaron de pesar en todo lo que desarrolló después: “Es una etapa que recuerdo con muchísimo cariño, pero hoy en día igual no puedo separar las dos profesiones. En ese momento era muy específica la tarea, estaba abocada a la alimentación de los más chiquitos. En realidad ahora estoy aplicando permanentemente esos conceptos”.

A propósito del tiempo transcurrido y del sitial que fue ganando la gastronomía, Cata de Palleja apunta que también los platos destinados a la infancia sufrieron variaciones. “Han cambiado conceptos teóricos, profesionales y técnicos que hacen a la alimentación de los niños. Por ejemplo, qué tipo de cosas y en qué momento incluirlas en la alimentación complementaria. Ahora el bebé a los seis meses ya incorpora todos los alimentos y al poquito tiempo ya está almorzando y cenando. Antes en esa etapa era papa, zapallo y zanahoria, después, a los ocho meses, se podía sumar un poquito de pollo, a los nueve un poco de carne, y así sucesivamente. Hoy se va por otro lado”.

En cuanto a las ideas que va desarrollando en el libro, donde es posible recurrir a galletas con formas de frutas, animales o fichas de dominó, transformar la polenta en pequeñas estrellas, armar “caracoles de pollo”, una “torta mariposa” o zucchinis en palitos, la experta recuerda que los niños siempre buscan jugar y cuando comen, también. “Por supuesto que no siempre hay tiempo para eso, y no todos los momentos son indicados, pero muchas veces logramos conquistar la aprobación que necesitamos para que prueben un alimento nuevo a través de una forma o un color distinto. Es verdad que nos son técnicas que resultan con todos los niños y no en todos causan el mismo efecto. Yo no soy partícipe del engaño, pero sí hay estrategias que pueden ayudar. Ya sabemos: los vegetales no son santos de su devoción. Sin embargo, cocidos o cortados de determinadas maneras, sí, y está bien respetar los gustos de esos niños, pero cuando ya han probado x cantidad de veces e insisten en que no les gustan. Porque también esa es una tarea difícil: diferenciar entre un capricho, o un ‘no porque no’, con el ‘de verdad es un sabor que no me gusta’. Justamente por eso en el libro incluí una sección de ocasiones especiales, porque si bien son ingredientes sencillos, requieren o un poco más de manualidad o de tiempo en su preparación. Hay que dedicarles un poco más, pero de repente pueden resultar divertidos”.

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