La revista de “historietas para sobrevivientes” que expandió el horizonte de la literatura argentina y rioplantense en la década del 80 anunció su tercer retorno, esta vez en formato digital. Será su cuarta época, y promete clásicos y estrenos, humor, notas y series, además de la compilación en papel de cada serie una vez finalizada. También aspiran a volver al formato revista, aunque para eso todavía no hay fecha.

El primer número de Fierro (que entonces se llamaba Fierro a Fierro) salió en setiembre de 1984. O tal vez habría que decir “en septiembre”. La ilustración de tapa era de Oscar Chichoni y mostraba un cuerpo de mujer entreverado en una estructura metálica. Entre las firmas anunciadas en la portada estaban Fontanarrosa, Piglia, Oesterheld, Altuna y otros nombres no menos célebres. Se ofrecían “historietas para sobrevivientes”, y sobrevivientes era lo que abundaba en aquellos días en que el Cono Sur salía de más de una década de plomo. La Fierro no demoró en imponerse como una poderosa experiencia estética y de lectura en la que convivían las historias gráficas, el análisis político y cultural, la ficción salvajemente imaginativa y la alusión constante a la realidad del momento. Se transformó en un objeto de culto que trascendió inmediatamente las fronteras de su país.

La primera etapa, en la órbita de Ediciones de la Urraca, duró hasta diciembre de 1992. Cien números que ayudaron a consolidar el bien ganado prestigio de historietistas de lujo que tienen los argentinos. El primer regreso se produjo en octubre de 2006, cuando volvió a salir, ahora como suplemento de Página 12. La historia cuenta que el primer número de esta segunda serie, con tapa de José Muñoz, se agotó en pocos días y hubo que sacar una segunda tirada. A los antiguos nombres se habían sumado los de nuevas figuras autorales, tanto en los textos como en los dibujos. Serían más de diez años de publicaciones mensuales, hasta que en 2017 Página 12 resolvió abandonar el formato y llevarlo a entregas trimestrales de 96 páginas. Hubo ocho entregas de esta tercera encarnación, hasta que, a comienzos de 2019, la revista dejó de salir definitivamente. O eso creíamos hasta hoy.

La nueva Fierro podrá leerse online, tal como estamos acostumbrados, ya, a ver cine y escuchar música, leer diarios y sintonizar programas de radio sobre absolutamente cualquier cosa. Aunque según anunció su director, Lautaro Ortiz, en la prensa, aspiran a volver en algún momento al formato físico de revista. Mientras tanto prometen ediciones en papel de las series completas una vez que terminen de salir en digital. Esas piezas podrán adquirirse a través del sitio de la publicación, y los que hayan aceptado la invitación a suscribirse obtendrán descuentos especiales. Porque un aspecto relevante de todo esto es que los contenidos serán de acceso gratuito, pero una parte importante de la financiación de la revista dependerá del éxito que tenga el sistema de suscripción voluntaria. Los que decidan apoyar el proyecto suscribiéndose, entonces, serán premiados con diversos beneficios, como la participación ocasional en la elección de contenidos, el intercambio virtual con los autores y los descuentos en libros, ediciones especiales y compilaciones, todas estas en formato físico en papel. En cuanto a los contenidos digitales, se renovarán semanalmente y mantendrán la variopinta oferta que siempre caracterizó a la Fierro: una combinación de literatura, dibujo, crítica, humor, periodismo y política encarada sin miedo a salirse de todos los márgenes de género y registro.

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En esta nueva etapa, además de figuras consagradas como Oscar Chichoni, Enrique Breccia, El Tomi, Mandrafina, Pablo de Santis, Max Cachimba y Guillermo Saccomanno, meterán la cuchara creadores más nuevos, como Sukermercado, Gato Fernández, China Ocho, Muriel Bellini, la dupla Majox-Clara Rodríguez, y Pedro Mancini, y tendrán su espacio otros autores también reconocidos, como Gustavo Sala, Esteban Podeti, Emilio Utrera, Agrimbau, Matías San Juan, Caro Chinasky, entre otros.

Además de Ortiz en la dirección, la aventura tiene en la comandancia a Mariano Buscaglia (jefe de redacción), Diego Parés (asesor gráfico) y Diego Sasturain (director audiovisual).

Y claro, habrá un lugar para los clásicos, que fueron digitalizados y serán puestos a disposición en el sitio: Misterix, de Eugenio Zoppi y Alberto Ongaro; Vito Nervio, de Alberto Breccia y Leonardo Wadel; Bull Rockett, de Héctor Oesterheld y Campani, además de trabajos de Francisco Solano López y Roberto Fontanarrosa y de las series que nacieron en la Fierro y terminaron independizándose en novelas gráficas, como la inolvidable Tortas fritas de polenta, de Adolfo Bayúgar; Córdoba Blues, de Peiró; Putrefacción, de Fraticelli y Couselo; Al rey de Constantinopla, de Calvi; o Barrio gris, de Maicas y Spósito.

Historietas de autor para lectores en cuarentena, como antes fueron para sobrevivientes o, incluso, “contra el apriete”.