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Cultura Arte
Agustina Tierno, el 12 de octubre · Foto: Alessandro Maradei

Agustina Tierno, el 12 de octubre

Foto: Alessandro Maradei

“Tenía enojo y hasta ahora no lo había podido sacar”: 11 mujeres y una performance sobre el duelo por suicidio en la Fabini

La artista y arquitecta Agustina Tierno lidera la iniciativa, a través del proyecto De esto no se habla x 25.

La idea tiene un comienzo bien definido: “Agosto de 2023, Montevideo, Uruguay. Una persona que conoce por primera vez el amor de pareja. Un amor fuerte, compañero, divertido, seguro. Seis meses maravillosos y creativos. Y un quiebre inesperado. Una muerte. La de un padre. Que se suicida. Un encuentro esperado aplastado por el abandono más trágico”, relata Agustina Tierno en un texto curatorial basado en su propia experiencia.

_De esto no se habla x 25 se presenta como una propuesta que reúne a personas que han atravesado la pérdida de un ser querido por suicidio, a través de un proceso de creación que articula cuerpo, palabra, movimiento y materia, y transforma experiencias individuales en una acción artística colectiva que propicia la reconexión social.

De la iniciativa, la artista multidisciplinaria y arquitecta uruguaya, cuya “práctica se desarrolla en la intersección entre investigación, espacialidad y procesos colaborativos”, deja entrever algunas imágenes en su página web personal, donde también comparte toda su fundamentación.

“Es una propuesta de una persona en reconstrucción y una historia de amor”, señala su directora artística, en la fase inicial y solitaria de la creación.

En un videoclip adjunto a ese texto se ve a una mujer que maniobra su cuerpo en el espacio reducido de una caja plateada.

A medida que avanza el proyecto, otras personas con historias atravesadas por el suicidio se acercan al proyecto; este adquiere nuevas dimensiones, y la experiencia colectiva modifica su naturaleza en cada instancia creativa.

Foto del artículo '“Tenía enojo y hasta ahora no lo había podido sacar”: 11 mujeres y una performance sobre el duelo por suicidio en la Fabini'

Foto: S/d de autor, difusión

Este sábado, a las 20.00, en el espacio la explanada del Centro de Exposiciones del Subte de la plaza Fabini, 11 mujeres del colectivo llevarán adelante una performance impulsada por las siguientes interrogantes: “¿Qué tenemos para decir quienes hemos atravesado un duelo por suicidio?”; “¿qué surge al convertir una experiencia individual en una construcción colectiva?”; ¿cómo abrir al diálogo social un tema históricamente silenciado?”.

Sobre la actividad y el proyecto que lo sostiene, Agustina Tierno conversó con la diaria.

Entiendo que el solo hecho de la conformación de un colectivo dedicado a esta temática es una parte fundamental del proyecto.

Tal cual. La participación ha sido muy importante, porque era uno de los objetivos principales desde el comienzo. El hecho de compartir cosas entre personas que vivimos un suicidio cercano es muy significativo. Generalmente, es un duelo que se vive con mucha soledad. Con culpa, en algunos casos, con vergüenza y mucho miedo. Y esa situación empieza a generar desequilibrios en las familias que quedan un poco rotas. Y de repente te encontrás con que no tenés con quién hablar sobre lo que te está pasando.

Este proyecto ya lleva unos años, con una etapa de investigación sobre las causas que provocaron que por mucho tiempo no se hablara del suicidio. Hay causas históricas, morales, religiosas, que hasta el día de hoy están vigentes.

Hasta no hace mucho, al suicidio se lo consideraba un pecado, y si vas atrás en el tiempo, en la Edad Media no estaba permitido enterrar a los muertos por esa causa en los cementerios y se los enterraba en cruces de caminos para que sus almas se perdieran. A las familias les confiscaban los bienes.

Y más acá, también pasó que muchos decían que la difusión de noticias vinculadas al suicidio podía causar un efecto de contagio. Si bien hoy existen protocolos para que los medios de comunicación no traten el tema de forma sensacionalista, las maneras de encararlo siguen generando controversia.

En este momento el proyecto involucra a muchas personas, pero comenzó con una idea tuya.

Sí. Fue a partir de que yo empecé a formarme en desarrollo psicocorporal con el sistema Río Abierto que aquí lidera Graciela Figueroa. Eso me permitió empezar a abrir de una manera más sostenida cosas que me habían quedado muy trancadas, y a partir de ese proceso, surgió la idea de presentar un proyecto para el Fefsca (Fondo de Estímulo a la Formación y Creación Artística) con el objetivo de trabajar el duelo por suicidio.

Conseguí el Fondo. Transité un taller de arte y ahí se me ocurrió mostrarles a mis compañeros la performance en la que estaba trabajando. Y se dio naturalmente que fuera creciendo, involucrando a otras personas y generando otras obras a partir del mismo material, hasta que llegamos a la idea de una performance colectiva.

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Foto: S/d de autor, difusión

¿De qué manera te fuiste encontrando con esas otras personas que vivieron situaciones similares a la tuya y que además estaban dispuestas a participar del proyecto?

En la primera etapa del proyecto, cuando lo estaba haciendo de manera personal, hablé con gente que conocía o, por ahí, alguien me comentaba: “Che, a mi pareja le podría interesar”. Entonces, me contactaba con esas personas. Después hicimos una convocatoria abierta. Empezamos por las más cercana y de a poco fuimos ampliando el espectro. Los que se acercaron, en su mayoría, vieron la publicación en redes. Por otra parte, también mandamos la información a los grupos de familiares y allegados de duelo por suicidio, que ya hace unos años se están juntando en Uruguay.

¿Desde el vamos planificaron la actividad pensando en un espacio público?

Sí, la idea es generar una plataforma que nos permita seguir hablando. Es decir, primero fue entre nosotros y ahora queremos llamar un poco la atención hacia afuera para decir: “Está bueno charlar sobre lo que nos pasa, porque nos hace bien”.

En todo el proceso que transitamos en el proyecto, ha sido impresionante todas las cosas que se generaron. Tuvimos tres talleres de desarrollo psicocorporal, liderados por terapeutas del sistema de Río Abierto y también por una psicóloga especializada en duelo por suicidio. Y en esa instancia, si bien pasás por momentos muy difíciles, a todas al final nos pareció que había sido súper liberador.

El simple hecho de poder decir algo que capaz que no lo habíamos compartido con nadie… es muy transformador. Sacar ese dolor para afuera y entender que otras personas vivieron lo mismo que vos. Recuerdo una ronda en la que estuvimos una hora contando historias personales, pero sin ninguna consigna, y estuvimos toda esa hora llorando sin parar. Después de eso, hicimos unos ejercicios y, cuando terminamos, todas sentimos que podíamos respirar mejor.

Había que recuperar cierta fuerza para ponerla al servicio de la creación. En la performance colectiva trabajamos con una caja a la que le damos un golpe muy fuerte. Muchas decían: “Yo nunca le había pegado a nada, nunca me había descargado. Tenía mucho enojo y hasta ahora no lo había podido sacar”. El propio proceso de planificación y los ensayos también vienen siendo transformadores en ese sentido.

¿Qué le aporta la expresión artística a la temática del suicidio?

Creo que no fue casual haber elegido el arte como plataforma desde la cual abordar este tema. Siento que permite mucha libertad y al mismo tiempo la posibilidad de integrar muchas disciplinas o formas de expresión.

También resaltaría la capacidad de compartir algo y de desplegar la creatividad de las personas como algo saludable.

Pensando en la actividad del sábado y en la gente que pueda ir a la plaza Fabini: si bien has compartido algunas imágenes de ensayos, supongo que en el momento siempre puede pasar algo nuevo o imprevisto.

Sí, todas las veces que lo hemos hecho sucede algo distinto. Y nos toca a todos cada vez. O sea, a nosotras, y también al equipo técnico que participa.

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Foto: S/d de autor, difusión

Tu obra casi siempre cruza muchas prácticas y disciplinas, que van desde la arquitectura hasta la expresión corporal. ¿Siempre fue así?

La expresión corporal es algo más reciente. El cuerpo tiene tanto ahí guardado que la idea de poner a hablar primero al cuerpo antes que cualquier otra cosa fue muy reveladora.

Desde las clases en la Facultad de Arquitectura y después con una socia diseñadora (Cecilia Basaldúa) con la que compartimos muchos proyectos, me acostumbré a trabajar con la mente y con las manos, que es como normalmente funciona un creador. Y con el sistema Río Abierto, que habla del cuerpo espiritual, el emocional, el físico, el vincular, y de cómo todos esos cuerpos se van integrando en una dimensión que no se reduce a la mente, me cambió mucho la perspectiva de las cosas.

Una constante en tu obra es el interés por la ciudad y su futuro. ¿De dónde surge?

Siento que tiene que ver con esto de lo colectivo. Me parece que la ciudad debe ser concebida como un espacio de encuentro. Como las plazas, la rambla, los bolichitos donde te encontrás con otros. Con Ceci, mi socia (comparten el proyecto CiudadN), siempre estamos explorando distintas maneras de imaginar la ciudad.

Históricamente, las ciudades fueron diseñadas por hombres de clase media, trabajadores, que le dieron prioridad al auto y a los trayectos desde y hacia el trabajo. Y se perdió mucho de la mirada y la opinión de otros.

Por ejemplo, se perdió el recorrido de los niños que van a la escuela. Yo, que soy de Minas, noto que aquí en Montevideo las formas de los barrios se están perdiendo. Antes, nosotros podíamos estar solos en la vereda y caminar cuadras y cuadras. Habitábamos la ciudad, estábamos presentes, y los que salían a sentarse con una silla en la vereda también habitaban esos espacios.

¿Cómo imaginás entonces la ciudad del futuro?

A la hora de diseñar una ciudad, lo primordial es que sea integradora y abierta, que sea divertida y tenga mucho verde.

Volviendo a De esto no se habla x 25, ¿qué es lo más valioso que te ha aportado el proyecto?

Lo primero es el vínculo con un montón de personas hermosas. Al principio todo parecía difícil, porque es un tema muy complejo. Estamos hablando de los dolores más profundos.

Todas compartimos que este proyecto marcó un antes y un después en nuestras vidas. Además, armamos una red, nos hemos juntado a comer algo y ya estamos planificando salir a bailar.

_De esto no se habla x 25. Sábado a las 20.00 en plaza Fabini (18 de Julio, entre Río Negro y Julio Herrera y Obes). Entrada libre.