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Cultura Música
Pólvora. · Foto: Selene Benzano, difusión

Pólvora.

Foto: Selene Benzano, difusión

El sonido de la Pólvora: disco debut y presentación en Buenos Aires

Las punks uruguayas estrenan Desde la tormenta

“Desde que tengo memoria de ver bandas, mi iniciativa siempre fue tener una banda de mujeres”, dice Lux Paz, la guitarrista de Pólvora. Fue ella la que tomó la decisión de empezar un proyecto musical. Iba por los bares preguntándole a cada mujer que veía “che, ¿tocás algún instrumento?”, recuerda. A Bianka Luna, la vocalista, la conoció en la facultad. A Camila Sena, la bajista, en un toque, y esta terminó encontrando a Mariana Curti, la batera. “Fue como un rompecabezas que se fue armando de a poco”, comenta Paz.

“Yo era un bicho raro, y cuando vi tocar a Lux, cuando vi tocar a Cami, dije ‘ta: me encuentro con amigas’”, agrega Bianka. “Cuando empezamos, por lo menos en el tipo de música que hacemos, no había una banda completamente de pibas acá. Mis influencias eran más de Argentina y de otros países”, explica Lux.

El método de composición de la banda remite a otros procesos que marcaron la historia del rock. En 1980, por ejemplo, salió el disco Remain in Light, de Talking Heads, construido a partir de largas jams grupales en el estudio que David Byrne y Brian Eno que luego recortaban y reordenaban. Un caso parecido es el de Vespertine, de Björk, quien se juntó con el dúo Matmos y armó una especie de biblioteca de microsonidos: grabó un mazo de cartas siendo barajado, hielo crujiendo, cajas de música, arpas, chasquidos de dedos. Björk comparó el proceso con hacer un mosaico.

“A nosotras nos costó mucho al principio concretar canciones. También porque nuestra manera de componer es muy experimental: componemos todas juntas, generalmente en ensayo, y hacemos cosas muy raras”, explica Bianka. Camila encuentra la metáfora del collage: “Es como que Lux, o Bianca o yo, decimos: tenemos este riff, o esta melodía, y ahí después hay varias melodías así en el aire que vamos juntando. Vamos trayendo cosas y pegándolas así hasta que sentimos que funciona”.

Cuando en 2019 se desató una polémica al conocerse que el line-up del Cosquín Rock, en Argentina, contaba con apenas un dos por ciento de participación femenina, el director del festival buscó justificar su decisión argumentando que no había suficientes talentos. Clara Cantore respondió: “Talento no falta, sobran imbéciles”. Algo similar ocurrió en Uruguay en marzo de 2026 con el regreso de La Trastienda: la grilla a lo largo del mes estaba compuesta en su totalidad por artistas masculinos.

“Ser una banda de mujeres haciendo música ya es un hecho político de por sí”, coincide la banda, aunque subrayan que su propuesta no se basa en eso. “Estamos muy acostumbrados a una sociedad en la que se espera que la banda de mujeres tenga que hablar de las problemáticas sociales de las mujeres, y la verdad es que nosotras tenemos ganas de hacer música de otras cosas”. Reconocen, con todo, que lo político ya está instalado y que, en la posición en la que se encuentran, es ineludible.

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Foto: Mar Velásquez, difusiòn

“Nuestros temas sí tienen un tinte en contra de la violencia, pero no solo la violencia patriarcal, sino la violencia en general del mundo. No estamos condicionadas a hablar de ciertas temáticas. Ahí está la lucha cumplida: poder salirnos también de ese lugar, porque ese lugar formó parte de un proceso”. “El objetivo es llegar a que sea natural vernos arriba del escenario, y que seamos muchas”, rematan.

El recorrido fue complejo. Camila Sena, con más trayectoria que sus compañeras, comparte su percepción de la escena musical uruguaya: “El under ahora está integrado por muchas bandas de generaciones más jóvenes, que ya vienen con otra cabeza. Yo empecé a ir a toques en 2000, 2002, y era muy diferente: había muy pocas bandas de mujeres, y ver a una mujer ahí era motivo de comentarios, tipo ʻ¿qué estás buscando acá?ʼ, como si fueras ahí a buscar un macho”.

¿Cree que todavía se repiten lógicas machistas? En lo underground, no tanto, pero a nivel país es diferente: “Uruguay siempre tuvo la decadencia de repetir el pasado una y otra vez, y en ese pasado, son pocas las mujeres presentes. Me parece que está muy en el inconsciente colectivo eso de no permitirnos apoyar cosas nuevas”, dice Sena.

Bianka apunta: “Ahí está la clave de todo, no transar con estos giles”. Los giles, aclara, “son personas que habilitan malos tratos: dueños de lugares que permiten que en sus espacios haya gente que se pase. Gente que te mira de arriba. Gente que con el alcohol se pasa. Personas a las que les decís ‘esto me está incomodando’ y no hacen nada. Personas que ponen el palo en la rueda a la hora de generar espacios más amables o que silencian situaciones de las que en realidad está bien hablar”.

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Foto: Mathias M, difusión

Las Pólvora no solo son artistas, sino también estudiantes. Cuando, hace unas semanas, ocurrió el intento de femicidio en la Facultad de Medicina, lo vivieron como integrantes de la Universidad de la República. “Se repite esto de que somos nosotros, somos las músicas, somos los estudiantes, los que empezamos a armar un nuevo rumbo para autoeducarnos, porque hay cosas que no queremos repetir más”, dice Bianka. “Personalmente, intento posicionarme y hacer presencia; el otro día estaban ocupando la Facultad de Arquitectura, donde estudio, y para mí el hecho de hacer presencia, de ir a una marcha, de salir a la calle, tiene un valor”, añade Lux.

“Queremos promover, con lo que hacemos, un espacio de escucha para las nuevas generaciones, un espacio de contención, sobre todo de sensibilidad. Hay mucha sensibilidad en esto, y creo que también somos cuidadoras de lo sensible. Y es interesante, porque dentro de lo que uno espera del rock, nosotras destruimos lo que nos hace mal, luchamos por el amor, por los buenos tratos, por esa cosa vulnerable y sensible, y quiero que Pólvora sea eso para siempre”, dicen.

Su disco debut, Desde la tormenta, estará disponible en plataformas desde el lunes, a poco menos de dos años de su primer recital, en noviembre de 2024 en Bluzz, donde habían sido invitadas de Las Tussi. A fin de mes, lo presentarán en La Tangente, en Buenos Aires.