Este fin de semana la organización del Festival Internacional de Cine de Berlín emitió un comunicado luego de haber quedado en el ojo de la tormenta por las declaraciones de más de un integrante de su jurado. La polémica gira en torno a respuestas evasivas o poco concretas cuando la prensa quiso conocer posiciones políticas de los involucrados.
“La gente ha reclamado libertad de expresión en la Berlinale. La libertad de expresión existe en la Berlinale”, dice el texto firmado por la directora del festival, Tricia Tuttle. “Pero se espera cada vez más que los cineastas contesten cualquier pregunta que se les haga. Se los critica si no responden. Se los critica si responden y no nos gusta lo que dicen. Se los critica si no pueden resumir pensamientos complejos en una declaración breve cuando se les pone un micrófono adelante y pensaban que estaban hablando de otra cosa”, agrega.
El comunicado agrega que, durante los próximos días, “los cineastas hablarán constantemente. Hablarán a través de su trabajo. Hablarán sobre su trabajo. Hablarán, en ocasiones, sobre geopolítica que podría estar o no relacionada con sus películas. Es un festival grande y complejo. Un festival al que la gente valora de maneras diferentes y por numerosas razones”.
Este año se programaron 278 películas. “Hay películas sobre el genocidio, sobre la violencia sexual en la guerra, sobre corrupción, violencia del patriarcado, colonialismo o el abuso de poder por parte del Estado. Hay cineastas que experimentaron la violencia y el genocidio en sus vidas, muchos que estuvieron presos, exiliados, e incluso que murieron por su trabajo o por las posiciones que tomaron. Vienen a Berlín y comparten su trabajo con coraje. Esto está sucediendo. ¿Estamos amplificando lo suficiente sus voces?”, dice Tuttle.
“También hay cineastas que vienen a la Berlinale con objetivos políticos diferentes: para preguntarse cómo podemos hablar del arte como arte, y cómo podemos mantener vivo al cine para que las películas independientes sigan teniendo un lugar en donde ser vistas y discutidas. En un entorno mediático dominado por las crisis, hay menos oxígeno disponible para tener conversaciones serias sobre películas o la cultura en su conjunto, a menos que puedan integrarse en la agenda informativa”, agrega.
Para el festival, están quienes expresan la política “con p minúscula” y quienes lo hacen “con P mayúscula”. Unos examinan las relaciones de poder en la vida cotidiana y otros hablan de las instituciones de poder. “No creemos que haya un solo cineasta en este festival que permanezca indiferente a lo que está sucediendo en el mundo, que no tome en serio los derechos, las vidas y el inmenso sufrimiento de las personas en Gaza y Cisjordania, en la República Democrática del Congo, en Sudán, en Irán, en Ucrania, en Minneapolis y en un número aterrador de lugares”, dice el comunicado, y aclara: “Pero no debemos esperar que hablen sobre cada cuestión política que se les plantee, a menos que quieran hacerlo”.
Las respuestas
Todo comenzó en la conferencia de prensa inaugural de esta edición. El propio festival había mostrado su apoyo al gobierno ucraniano en la edición 2023, que incluyó un discurso grabado del presidente Volodímir Zelenski, y este año, una charla de cineastas iraníes fue aplazada en solidaridad con ese pueblo. Esta vez se le preguntó al jurado por el conflicto de Gaza y el apoyo a Israel por parte del gobierno alemán, que financia gran parte del festival.
“Tratamos de hacer pensar a la gente, pero no somos responsables de su decisión de apoyar a Israel o a Palestina”, dijo la polaca Ewa Puszczyńska, productora de Zona de interés. “Hay muchas otras guerras en las que se cometen genocidios y no hablamos de ellas. Así que es una pregunta muy complicada y creo que es un poco injusto preguntarnos qué pensamos, a quién apoyamos o no apoyamos, si hablamos o no con nuestros gobiernos”, agregó.
Fue el presidente del jurado, el alemán Wim Wenders, quien terminó de encender la polémica. El director de Paris, Texas y Alas del deseo, entre otros clásicos, dijo que los cineastas deben mantenerse “al margen de la política”. “Si hacemos películas que son exclusivamente políticas, entramos en el terreno de la política. Nosotros somos el contrapeso de la política, somos lo opuesto a la política. Debemos hacer el trabajo de la gente y no el de los políticos”, explicó.
En el libro de ensayos de 1992 The logic of images, aparecía una frase de Wenders que circula desde hace años en internet y que ahora parece haber vuelto con más fuerza que nunca. “Todas las películas son políticas. Las más políticas de todas son aquellas que pretenden no serlo: las películas de ‘entretenimiento’. Son las más políticas porque descartan la posibilidad de un cambio. Cada fotograma te dice que todo está bien como está. Son una publicidad continua de las cosas como son”.
La escritora india Arundhati Roy iba a presentar en retrospectiva una película de 1989 de la que fue guionista, pero canceló su viaje a Alemania luego de la conferencia de Wenders. “Oírlos decir que el arte no debería ser político es asombroso”, escribió en un comunicado. “Es una forma de silenciar una conversación sobre un crimen contra la humanidad mientras se desarrolla ante nosotros en tiempo real, cuando artistas, escritores y cineastas deberían estar haciendo todo lo posible por detenerlo”, dijo Roy. Para ella, lo que ocurre en Gaza es “un genocidio del pueblo palestino por parte del Estado de Israel. Cuenta con el apoyo y la financiación de los gobiernos de Estados Unidos y Alemania, así como de varios otros países europeos, lo que los convierte en cómplices del crimen”.
“Si los más grandes cineastas y artistas de nuestro tiempo no pueden alzar la voz y decirlo, deberían saber que la historia los juzgará. Estoy conmocionada y disgustada”, agregó.
Otra declaración que generó una tormenta mediática fue la de la actriz malasia ganadora del Oscar 2023 Michelle Yeoh, quien recibió el Oso de Oro de Honor en esta edición. Consultada sobre la actualidad en Estados Unidos, dijo: “No creo estar en la posición de hablar sobre la situación política en Estados Unidos y tampoco puedo presumir de entenderla. Así que mejor no hablaré de algo que no conozco”. En la misma conferencia habló de las dificultades de representación que siguen teniendo los estadounidenses de origen asiático.
También circularon las declaraciones del actor Neil Patrick Harris, a quien le preguntaron si el cine puede combatir el fascismo, que parece extenderse no tan lentamente por el mundo. “Como artista, siempre estoy interesado en hacer cosas apolíticas. Pero somos todos humanos que queremos conectar de alguna manera”, respondió. La película que protagoniza cuenta la historia de una joven con cáncer que puede acceder a un sistema de salud que deja afuera a muchos estadounidenses, pero el actor comentó: “Nunca interpreté este guion como una declaración política”.
Desde las redes sociales criticaron su falta de crítica hacia un gobierno que ataca a los homosexuales y una Suprema Corte de Justicia que ha coqueteado con la derogación de leyes de matrimonio igualitario, sobre todo porque Harris dio a conocer que había contraído matrimonio con su novio luego de que fueran aprobadas.
Las preguntas
Detrás de la mayoría de las preguntas cargadas de política estuvo el periodista alemán, Tilo Jung, quien considera que durante este “ascenso del fascismo” los artistas con mayor influencia deberían utilizar sus plataformas para hacerse oír. “El fascismo es el enemigo de la libertad artística”, dijo Jung, citado por Variety, y señaló los ataques a Bad Bunny a propósito de su actuación en el Super Bowl. “Así que los artistas, en especial la élite de Hollywood, tienen un rol especial que desempeñar, al menos alzando sus voces. Necesitan dar un paso al frente, y el momento de hacerlo es ahora. Necesitamos aprender de la historia”, dijo el alemán.
“Nadie está esperando una charla TED. Pero al menos deberían estar preparados para una pregunta y tener una respuesta. Si un artista tiene temor de hablar sobre el fascismo, entonces no debería venir. Porque estos son tiempos diferentes. Esto es acerca del bien y el mal, y como alemán sé de lo que estoy hablando. Cuando se trata de esto, no se puede permanecer al margen”, remató Jung.
Un ejemplo de respuesta corta pero clara es la que dio el actor Rupert Gint, a quien le preguntaron sobre el ascenso del fascismo y la ultraderecha. “Obviamente estoy en contra”, declaró. “Elijo los momentos en los cuales manifestarme, pero creo que es obviamente muy relevante en la actualidad”.