Los rumores acerca de un recorte masivo en la redacción de The Washington Post corrían desde el año pasado, pero el 25 de enero el avispero comenzó a agitarse con una carta de los miembros de la sección Internacional dirigida al multimillonario Jeff Bezos, dueño de Amazon y propietario del medio desde 2013. “Rogamos que considere cómo esos despidos propuestos nos llevarán indudablemente a la irrelevancia, y no a ese éxito compartido que permanece a nuestro alcance”, decía.
“Sabemos lo que ocurre cuando los periódicos cortan a su sección Internacional: pierden alcance y pierden relevancia”, decía la carta firmada por más de 60 personas, que se mostraban abiertas a “encontrar la forma de reducir aún más los costos” sin perder fuentes de trabajo. Por entonces se anunciaba que el Post no enviaría personal a Italia para cubrir los Juegos Olímpicos de Invierno, siempre populares en el norte. “Crece el temor de que Bezos nos arrastre a un precipicio del que no hay una salida fácil, si es que la hay”, contó por entonces un empleado a The Guardian.
Los primeros días de febrero transcurrieron en el mismo clima de incertidumbre, con otras dos cartas enviadas a Bezos: la primera solicitantdo que se mantuviera la cobertura local del distrito de Columbia y la segunda con reclamos similares desde quienes cubren la Casa Blanca. El hashtag #SaveThePost (“salven al Post”) fue utilizado por numerosos empleados, que utilizaron sus redes sociales para realizar llamados al respaldo público.
Mientras tanto, aumentaban las críticas hacia el silencio de Bezos, en medio de la campaña publicitaria del documental sobre Melania Trump, por el que Amazon pagó 40 millones de dólares y gastó otros 35 en acciones de marketing. Hubo quienes recordaron que en octubre de 2024, en plena campaña por las elecciones de Estados Unidos, el periódico por primera vez desde 1976 no se pronunció a favor de ninguno de los candidatos, luego de que los miembros del consejo editorial ya hubieran escrito un texto de apoyo hacia Kamala Harris, siguiendo la tradición progresista del periódico. “La decisión de no publicarlo fue del dueño del Post, el fundador de Amazon, Jeff Bezos”, dijeron dos periodistas en un artículo publicado en ese mismo medio.
La crónica de esta muerte anunciada llegó el miércoles 4 de febrero y, según The New York Times, la medida afecta al 30% de los empleados, entre ellos, 300 de sus 800 periodistas. El director ejecutivo Matt Murray dijo a la redacción que la empresa llevaba mucho tiempo perdiendo dinero y sin satisfacer las necesidades de los lectores, por lo que se realizaría una reconversión de la publicación, enfocada más en las noticias nacionales, la política, los negocios y la salud, y mucho menos en las demás áreas. “Hoy el Washington Post está tomando una serie de medidas para asegurar nuestro futuro”, expresó Murray.
En un correo electrónico posterior, Murray explicó que el medio estaba “muy anclado en una época diferente, en la que éramos un producto impreso local dominante”, y que el tráfico de internet, en donde influye la IA generativa y hasta el algoritmo de Google, había caído a la mitad en los últimos tres años. “La producción diaria de artículos ha disminuido sustancialmente en los últimos cinco años”, escribió.
“Sé que estas últimas semanas han sido excepcionalmente tensas y perturbadoras para todos, y sé que este será un día difícil”, agregó Murray. Los empleados despedidos seguirán en la planilla hasta el 10 de abril, sin necesidad de presentarse a trabajar, y tendrán seis meses más de seguro médico.
Al cerrar la sección de deportes, algunos cronistas pasarán al área de reportajes. Tampoco habrá más sección de libros ni el podcast diario Post Reports, mientras que la sección metropolitana se achicará. En cuanto a la cobertura internacional, se conservarán periodistas en una decena de lugares, pero fueron despedidos los de Medio Oriente, India y Australia.
“Este quedará como uno de los días más oscuros en la historia de una de nuestras organizaciones periodísticas más grandes del mundo”, dijo en una carta pública el anterior director ejecutivo, Marty Baron. “Las ambiciones del Washington Post serán drásticamente mermadas, su equipo talentoso y valiente se reducirá aún más, y al público se le negará la información basada en hechos de nuestras comunidades y del mundo, que se necesita más que nunca”.
Entrevistado por The Guardian, Baron trató de encontrarle una explicación a la medida. “Creo que lo más importante que ha cambiado es que Donald Trump volvió a la Casa Blanca y claramente está buscando venganza contra sus enemigos políticos. Entiendo que Bezos pueda temer las consecuencias de eso. Entiendo que pueda temer que Trump le niegue contratos a Amazon y le niegue contratos a Blue Origin”, dijo con relación a la compañía de tecnología espacial que también le pertenece al multimillonario. “Pero creo que el Post también es importante, y para la democracia estadounidense es todavía más importante que esas otras empresas. Creo firmemente que Bezos está priorizando sus otros negocios por sobre el Washington Post”, afirmó.
El sindicato de trabajadores del medio dijo el miércoles que “si Jeff Bezos ya no está dispuesto a invertir en la misión que definió al periódico durante generaciones y a servir a las millones de personas que dependen del periodismo del Post, entonces se merece un administrador que sí lo esté”. La misión está resumida en el eslogan que lo acompaña desde 2017 y que está tomado de una frase del periodista Bob Woodward, quien junto con Carl Bernstein investigaron para el diario el escándalo de Watergate, que le costó la presidencia a Richard Nixon. La frase parece premonitoria: “La democracia muere en la oscuridad”.