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House of The Dragon.

House of The Dragon.

House of the Dragon alcanza su mejor nivel en la tercera temporada

Se aclaran el conflicto y los personajes de la precuela de Game of Thrones

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Estamos ante una serie que en pocas temporadas ha tenido que demostrar su relevancia más de una vez. Primero, debió probar de manera fehaciente que tenía sentido contar la caída de la casa Targaryen en una precuela ambientada 175 años antes de Juego de tronos (aproximadamente), es decir, mostrar el final de las armas de destrucción masiva de esa dinastía: los dragones.

Eso lo consiguió en su primera temporada, pero había que levantar el muerto que significó la segunda. Fue una tanda de episodios redundantes, enfocados en la preparación para la guerra entre los verdes y los negros, los dos bandos Targaryen en este conflicto. Terminó su narrativa de cualquier modo y en cualquier momento, dando la horrible sensación de que no había pasado absolutamente nada y que estábamos ante una funesta temporada de relleno.

Evitar que esa sensación se mantuviera y recuperar el interés anterior era obligatorio para House of The Dragon en su tercera temporada (y penúltima, ya que todo termina en la próxima). Es evidente que esto era visible también para Ryan Condal (su showrunner) y equipo, responsables de una serie de cambios que alejaron al mismísimo George RR Martin de la serie.

El relato retoma allí donde quedó y lo hace no con una sino con dos batallas importantes que marcan el comienzo de esta guerra, ahora sí en carácter franco y frontal.

Se dice que estos episodios eran el final original de la segunda temporada y recortes económicos impidieron que así fuera. Lo cierto es que marcan el tono de lo que será la trama y posicionan a los personajes en su lugar en el tablero. Rhaenyra (Emma D’Arcy) manda ahora en Desembarco del Rey y tiene prisionera a la otra reina, y antigua amiga, Alicent (Olivia Cooke). La historia va a demostrar que es más difícil sostener el poder que conseguirlo, porque este asunto lejos está de terminar: la reina Rhaenyra –la justa heredera, a pesar de lo que digan los rumores– va a tener las manos llenas de problemas. Ocurre que la parte menos famosa de la familia –los Hightower– tienen todavía mucho para decir, y lo hacen manipulando, saboteando y hasta conquistando una ciudad vecina, todo en afán de demostrar lo pésima gobernante que es que Rhaenyra.

Durante estos ocho episodios, la serie orquesta un relato que va a más, con algunos tropezones, pero con saldo positivo. Puede haber momentos en los que el ritmo falla, con estiradas idas y vueltas de los personajes que no siempre tienen sentido, además de intercambios repentinos de corazón y actitud.

Por el otro lado, por fin House of The Dragon supera su dificultad para generar secundarios –no pido interesantes, sino simplemente reconocibles– y logra que haya, ahora sí, un elenco a seguir más allá del Daemon de Matt Smith y las dos reinas. Ellos siguen siendo los protagonistas y tienen construcción, con tres de las mejores –y constantes– actuaciones de la serie, pero después de varios años, tenemos una decena (o más) de personajes que tienen su propio arco, sus intereses y su lugar en la trama. Finalmente entendemos bien dónde anda cada Targaryen y qué interés, papel o asunto juega, algo que hasta ahora no funcionaba así de bien, y también entendemos a los distintos aliados o parientes importantes.

Sigue siendo difícil hinchar por algún bando: los dos son horribles, venales, y sus líderes, a cuál peor, dueños de las más espantosas decisiones que suelen terminar con gente carbonizada. Sin embargo, asoman personajes cuyo destino atrapa, como Gwayne Hightower, interpretado por Freddie Fox, uno de los MVP de esta temporada. La gran adición del año, con todo, es James Norton como Ormund Hightower, notable adversario que alinea y acomoda la trama, en cierto modo simplificando y dejando todo bien claro y orquestado, al ritmo de las batallas multitudinarias que van marcando los giros de la trama global, para llegar en la próxima temporada al final de esta guerra civil que dejó sin dragones a Westeros, y cuyo relato sigue aportando grandes momentos para la televisión de fantasía contemporánea.

La casa del dragón, tercera temporada. Ocho episodios de una hora. En HBO Max.