Juventud de Las Piedras y una divina locura. El equipo uruguayo ganó 4-3 en la hora a Universidad Católica de Quito, llevó el global a 4-4 y en los penales, con dos remates atajados por Sebastián Sosa, venció 4-3 y se metió en la segunda fase de la Libertadores, donde deberá enfrentar ya la semana que viene a Guaraní de Asunción.

Además, aquel club que nació el 24 de diciembre de 1935 y que Vivian Trías le quiso poner Juventud Socialista, sumó un envión de 600.000 dólares más por pasar a la segunda fase, lo que va llevando a los viejos libros contables de los pedrenses un crédito de un palito verde por las dos primeras fases.

Maravilla. Pero maravilla fue ser testigo de tamaña victoria, de tamaña hazaña. Solos, solitos allá en Quito, desahuciados para los promotores de los recortes de realidad que no tienen ojos para los cuadros de pueblo, estos canarios pudieron consumar una de las más grandes historias mínimas de los últimos años del fútbol profesional uruguayo.

¡Qué manera de arrancar!

Solo 6 minutos le alcanzaron a la Católica para galvanizar su ventaja y anticipar su posible clasificación a la segunda fase, porque en una pelota larga que el panameño Fajardo bajó muy bien en tres cuartos de ataque, la jugó en sociedad y ya en el área se sacó de encima a los centrales pedrenses para definir al ángulo superior derecho de Sosa y poner el 1-0 en el Atahualpa de Quito que reflejaba el 2-0 del enfrentamiento global.

El juego en general parecía parejo y hasta podríamos decir que Juventud de Las Piedras mostraba herramientas como para poder superar a los ecuatorianos, pero, sin embargo, como en Montevideo, el equipo uruguayo iba perdiendo y eso fue limando la expectativa de superar la situación.

Con ganas, con sueños, sin miedos 

Cuando la primera pausa, la que ahora se escucha cual minuto de tiempo en el básquetbol, el técnico argentino de los uruguayos transmitió seguridad, confianza y protección. “Vamos que podemos, no tengan miedo que podemos”, repetía y empujaba a su equipo a soñar.

Pero a los 25', inmediatamente después de la pausa de hidratación, Renzo Sánchez anotó el primer gol de Juventud en la historia de la Libertadores y fue el empate. Fue una carrera y corrida por derecha de Federico Barrandeguy, un lateral de los buenos, de los de centro incluido, hijo del ollazo de los jases de Ombúes de Lavalle, para terminar en la conexión con Sánchez que sobre el segundo palo cabeceó para vencer a Rafael Romo y poner el 1-1 (2-1 global).

Después del golpe, el elenco uruguayo tuvo un importante empujón, aunque la Católica se recompuso y volvió a poner la pelota en campo uruguayo. Estábamos en situación de paridad de juego cuando, al final del primer tiempo, Alanís puso una pelota en cortada para Bruno Larregui, que, volcado a la izquierda, se metió al área y, cuando iba a superar a Romo, el venezolano lo derribó y fue penal. Barrandeguy ejecutó el penal y marcó el 2-1 (2-2 global).

Al comienzo del segundo tiempo, cuando ya no llovía, otra viva y larga carrera del Mueca Larregui pasó de largo a Romo y Cangá lo empujó y lo tiró. Penal, y esta vez el ejecutante fue la Joyita Pablo Lago, que sacudió su zurda y puso el 3-1. El jovencito pedrense, con 19 años y en su primera titularidad internacional y su tercer partido en primera, no le hizo asco a la vida.

Quedaba mucho para aguantar y en estas condiciones no sería fácil, y entonces a los 20’ del segundo tiempo Sosa hizo una atajada inolvidable, si no fuera que en el córner subsiguiente Jhon Chancellor metió como en el Centenario otro cabezazo impresionante y puso el marcador 2-3 igualando el global 3-3.

Estaba difícil, muy difícil aguantar, y a la media hora lo empató 3-3 el elenco quiteño. Un pase a la carrera del argentino Mauro Díaz para el panameño José Fajardo dio al delantero la posibilidad de empatar y pasar a ganar en el global 4-3.

Pero la montaña rusa del fútbol y de los jugadores tenía más emociones para poner sobre el tablero de juego, y los uruguayos buscaron con alma y vida la victoria que la encontró el argentino Patricio Pernicone, el zaguero central que estaba en el área haciéndose el 9 y tic, después de una pifia-asistencia de su compañero Gómez; la puso contra el caño y consumó la hazaña para ganar en Quito 4-3.

¡Qué maravilla el fútbol!