Juventud de Las Piedras y Guaraní de Asunción empataron sin goles en el encuentro de ida de la segunda fase de la Libertadores. Fue un partido parejo con predominio de juego cambiado. En el primer tiempo fue más la visita, fundamentalmente porque a los uruguayos no les salía nada, pero en la segunda parte fue la oncena uruguaya la que dominó casi por completo.
El empate, según nuestros prejuicios establecidos en la observación del fútbol, puede verse como un resultado malo para Juventud, que ahora tiene que ir a buscar el resultado a Paraguay. Sin embargo, si lo comparamos con la fase anterior, en la que los pedrenses cayeron en el Centenario y tuvieron que ir a buscar el triunfo a la altura de Quito, se puede proyectar que los de Las Piedras mantienen sus posibilidades intactas de avanzar a la tercera fase y, de este modo, asegurarse un semestre de competiciones internacionales: si no consiguen llegar a la Libertadores, competirán en la Sudamericana. Es difícil, pero es posible.
Arranque aurinegro
El partido comenzó con un sorprendente dominio, casi absoluto, de los paraguayos. En los primeros diez minutos cargaron de manera muy reiterada sobre el arco que defendía Sebastián Sosa, quien pudo controlar, a veces hasta de manera poca ortodoxa. Esto alimentó la sensación de que Guaraní había salido a buscar el partido de visitante, con la convicción de que era determinante ganar en Montevideo.
Al equipo pedrense le costó bastante acomodarse en el partido. No obstante, cerca del cuarto de hora inicial, intentó poner la pelota contra el piso y empezar a controlar el juego mediante acciones ofensivas, sobre todo por la derecha con la Joyita Pablo Lago, el zurdo juvenil que fue por segunda vez consecutiva titular en la Libertadores.
Guaraní luego tuvo una segunda oleada de ataques, en este caso menos elaborados y más directos, que parecían encontrar a una defensa uruguaya desajustada; hubo dos o tres minutos en los que el gol de los paraguayos parecía inminente, dada su capacidad de generación cerca del área.
Recién en la primera del segundo tiempo Juventud hizo su primera jugada de real peligro, y aunque no la llegó a tocar el arquero Servio, el rochense Renzo Sánchez hizo un slalom de izquierda a derecha para llegar a la medialuna y meter un buen remate cruzado que justo fue desviado cuando se iba a la red.
En el cuarto de hora el arquero argentino salvó a los paraguayos después de una preciosa carrera y remate potente y seco de Lago. Servio su arco en esa ocasión y en el rebote inmediato de Mimbacas, el grandote de 1,95 metros que entró y rápidamente se acercó al gol.
Lago empezó a ser determinante. El chiquilín de Las Piedras tiene un juego muy similar al que le conocimos a Tabaré Viudez hace casi 20 años, cuando debutó. También tiene algo del Chicharra Ramos, cuando llegó en 1977 de Artigas. No dejen de verlo al gurí.
En el juego, en la sensación y en el impulso de Lago y sus compañeros, Juventud empezó a imponer condiciones. Entró Alejo Cruz y lo hizo bien, la Joyita siguió corriendo y engañando, metiendo centros-puñaladas para Mimbacas y compañía.
Hubo varias de ida y vuelta al final del partido, pero al final la pelota no llegó a la red y dejó todo muy abierto para que se decida la semana que viene en Asunción.