En un partido entre rivales directos, de alto voltaje, Albion le ganó 2-1 a Wanderers en el Franzini con goles de José Álvarez y Tobías Figueroa en el primer tiempo. Facundo Labandeira descontó y puso incertidumbre en un espectáculo que tuvo todo: fue bien jugado por los equipos y terminó con ánimos caldeados en cancha, producto de la importancia de lo que había en juego.

El sol a pleno en Parque Rodó, como la percusión de los bohemios, que no eran tantos pero hicieron mucho ruido toda la tarde, en la tribuna visitante, con los bombos y la garganta. En la locataria todo era más ameno, con la sombra como aliada ideal para llevar el otoño.

Albion igualó la línea de Central Español en el Apertura y, por tanto, en la tabla del descenso. Wanderers sigue hundido en la zona roja; no puede hilvanar resultados en fila, algo que necesita imperiosamente para escaparse de abajo.

Todo de Albion

Albion fue muy superior en el primer tiempo y trasladó en el marcador la diferencia que hubo en la cancha. El pionero movió bien el balón y explotó las bandas, llegando con profundidad sobre el arco de Agustín Buffa.

A los 12 minutos llegó el primero. José Álvarez picó al vacío por izquierda y recibió la habilitación perfecta. Dominó y le pegó; Buffa intentó pero se le fue por abajo y los de Federico Nieves rápidamente estaban en ventaja.

El pionero continuó siendo un aluvión e inclinó el arco hacia la rambla. Tobías Figueroa bajó balones y desde el dominio de la segunda pelota el locatario siguió imponiendo condiciones en terreno rival.

El partido dio la sensación de caer durante cinco minutos cuando un pelotazo largo para Joaquín Zeballos hizo que el delantero decretara el empate. Por la importancia de lo que había en juego y lo mal que la estaba pasando el bohemio, la tribuna festejó mucho un tanto que no sumó al marcador ya que, a través del VAR, se constató que el anotador estaba en fuera de juego.

El tirón de orejas le sirvió a Albion, que rápidamente volvió al dominio. Un error grosero en la salida de Gonzalo Freitas al dar un pase hacia atrás terminó siendo una asistencia involuntaria para Tobías Figueroa, que quedó mano a mano e hizo el segundo.

Lucas Rodríguez y el propio Figueroa estuvieron cerca de concretar el tercero, mientras que en el arco de enfrente Sebastián Jaume hizo una doble atajada vital para llevar la ventaja en dos goles al vestuario.

Sobre el cierre se empezó a picar la cosa. El árbitro Federico Modernell dejó excesivas protestas de jugadores bohemios que trasladaron el malhumor del campo a la tribuna.

El tiempo de los goles errados

Es difícil graficar en estas líneas la forma en que Wanderers desperdició goles en el segundo tiempo. Pelotas muertas a centímetros del gol, otras que cruzaron el área sin el desvío necesario para cruzar la meta, algunas que se fueron a milímetros del palo y remates de inminente festejo que encontraron un rebote en el trayecto para no llegar a destino.

El bohemio hizo méritos, pero quedó muy adelante, con una zaga lenta compuesta por Fabricio Formiliano y Nicolás Olivera; eso llevó a que Albion lograra contragolpes y tuviera situaciones claras de gol, llamativamente desperdiciadas. Figueroa llegó solo por el área chica pero le dio al palo y Briam Acosta falló dos mano a mano donde corrió varios metros solo contra Buffa.

El final fue de alto vuelo, y el gran responsable fue Facundo Labandeira, que anotó el descuento con un gran golpe de cabeza que entró al ángulo. Wanderers lo fue a buscar con pelotazos al área, mientras que Albion de contragolpe pudo aumentar, pero Buffa tapó dos mano a mano más.

El tiempo de descuentos pasó entre peleas en mitad de la cancha, empujones, pelotas rechazadas con el alma y el “terminalo, juez” que bajó de la tribuna visitante cuando se pasaron los cinco minutos que había adicionado Modernell.

Albion hilvanó dos triunfos consecutivos y, cuando eso les sucede a los equipos que vienen desde la B, rápidamente escapan de la zona roja; Wanderers sigue último en el descenso.

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