Cerro Largo de atrás derrotó en el segundo tiempo a Deportivo Maldonado 3-1 y se anotó en el comienzo de la séptima fecha su primera victoria en Melo sumando puntaje perfecto en sus dos últimas presentaciones.
Fue muy importante desde todo punto de vista la victoria de los locales porque además tuvo enfrente a uno de los punteros del campeonato que según pasen los partidos de la fecha seguramente quedará desplazado.
El cuarto de hora inicial en el Ubilla planteó, al menos en la superficie, una paridad establecida. Fue, sin embargo, una igualdad ligeramente discutida por el atrevimiento —en el mejor de los sentidos— del líder, Deportivo Maldonado. El equipo de Gabriel Di Noia no mostró complejos por su condición de visitante; se plantó con autoridad y manejó la pelota con seguridad, especialmente en tres cuartos de cancha, buscando las rendijas para lastimar el arco arachán.
Pese a ese dominio territorial del equipo fernandino, la primera sensación de peligro real fue de Cerro Largo. Fue una acción que, de haber terminado en la red, no habría subido al marcador por una posición adelantada previa, pero que sirvió como aviso. El tacuaremboense Sebastián Assis quedó cara a cara con el golero Diego Segovia, pero su remate se fue apenas por encima del travesaño, dejando en el aire ese ¡ay! que recorre las tribunas cuando el gol parece un hecho.
Sobre los 25 minutos, Deportivo Maldonado hilvanó una larguísima y muy buena combinación de ataque, una de esas sucesiones de pases que justifican un liderazgo. La jugada derivó en la sanción de la pena máxima, y fue Maximiliano Noble quien, con la serenidad que el momento pedía, cambió el penal por gol. El grito de Noble puso al Depo merecidamente arriba en el marcador del Ubilla, traduciendo en la red esa superioridad que venía insinuando en el manejo y la intención.
Cerro Largo ensayó una reacción inmediata, una carga profunda que buscó sacudir el tablero tras el impacto del gol. Fue un arrebato de orgullo, pero con el correr del reloj, el equipo de Di Noia volvió a asentarse en su buena condición de tener la pelota y mirar siempre hacia adelante. Con muchos efectivos plantados en tres cuartos de campo cada vez que se lanzaba al ataque, el líder generó más de una situación de peligro, demostrando que su ventaja no era una casualidad, sino la consecuencia de un plan ejecutado con solidez.
El último tercio de la etapa inicial se cerró sin demasiadas modificaciones en el guion que se venía escribiendo. Hubo, es cierto, algún ataque más de los locales, nacido más del empuje y la necesidad que de la claridad conceptual. Sin embargo, prevaleció la postura de Deportivo Maldonado, que siguió jugando a lo mismo: tratar de tener la pelota con criterio y, cuando el espacio aparecía, armar alguna jugada de gol que pusiera en jaque a la última zona arachana.
Cuando todo cambió
Los segundos 45 minutos fueron absolutamente determinantes en el resultado final del partido.
El segundo tiempo se puso en marcha con cambios, y no solo desde las variantes de nombres —donde destacó el ingreso de Adriano Freitas en el arco de Deportivo Maldonado en sustitución de Matías Espíndola—. El giro más drástico estuvo en el guión del partido: Cerro Largo saltó a la cancha con una actitud ofensiva que no había mostrado en la primera parte, logrando un predominio evidente sobre los rojiverdes. Como en el viejo dilema del huevo y la gallina, resultaba difícil descifrar qué fue primero: si el empuje decidido de los arachanes tiró hacia atrás al líder, o si fueron los fernandinos quienes, al replegarse voluntariamente, permitieron que los albiazules llegaran con una claridad que hasta entonces les había sido esquiva.
Se podía prever que, ante semejante empuje, la oportunidad del empate para Cerro Largo terminara apareciendo, pero lo que nadie imaginó fue la forma en que se dio a los 15 minutos del complemento. Tras un tiro de esquina, la pelota derivó sucia más allá de la media luna, encontrando el perfil de Axel Pandiani. El delantero no dudó: activó su zurda de inmediato y sacó un remate que, picando apenas un metro antes de la posición de Adriano Freitas, se coló en las redes para decretar la igualdad.
Tras el impacto del gol de Pandiani, el partido entró en un tercer acto que rompió con todo lo visto en la hora previa. El juego se transformó en un ataque por ataque vertiginoso, donde las especulaciones quedaron de lado. El fútbol de Deportivo Maldonado se hizo más liso, buscando asociaciones rápidas para recuperar el mando, mientras que Cerro Largo mantuvo su rusticidad directa, esa verticalidad que lo hace un equipo siempre incómodo. La cuestión es que, en esa vorágine, ambos lograron pisar las áreas rivales con mucho peligro, dejando la sensación de que el empate pendía de un hilo y que cualquiera podía dar el zarpazo final.
Pero el final tendría una nueva sorpresa porque en el minuto 44, Santiago Franca de afuera del área con una pelota esquinada al caño izquierdo de De Freitas terminó poniendo el gol del triunfo para Cerro Largo que aún no había ganado en el Ubilla y que completó su segunda victoria en línea después de haber ganado el fin de semana en el Palermo.
Pero habría más todavía porque si bien Daguerre no pudo anotar el tercero reventando la pelota contra el caño, en la última, literal del partido, después de un córner que Maldonado intentó con todo el empate, una contra mortal en la que Assis habilitó en larga carrera para Tiziano Correa y el hijo del Petete definió como si fuera el padre cruzandola por encima de la salida de De Freitas y colocando la pelota contra el caño para poner el 3-1 final.
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