Dicen los manuales que el clásico no se juega, se gana. Habrá matices, pero ganarlo es ganarlo. Eso hizo Peñarol, que en un segundo tiempo abierto encontró la forma de hacer daño: Leo Fernández dio una asistencia perfecta y Matías Arezo cumplió con su cuota goleadora.

Y atrás, Peñarol lo ganó atrás, otra vez con una línea de cinco defensiva a la que Nacional no encontró cómo entrarle. En parte, por la buena faena defensiva del arquero y de los centrales.

Washington Aguerre (6): mucha, pero mucha seguridad en el arco. No falló nunca por arriba ni por abajo, defendiendo o cuando tuvo que salir jugando. Como si fuera poco, atajó un par que pudieron ser empate.

Emanuel Gularte (5): tuvo la más clara en el primer tiempo, pero no se perfiló bien, le faltó cintura para agarrar bien la pelota y mandarla adentro; más allá de eso, bien atrás, en lo suyo.

Nahuel Herrera (6): buen clásico del pibe de la cantera aurinegra, el que esperaron y llevaron entre algodones para que llegara al clásico, un partido que no es para cualquiera y donde los buenos resaltan, como él.

Lucas Ferreira (5): otro de buen clásico, cancelando su sector en defensa y no dejando espacios para que los delanteros de Nacional encontraran una bola.

Nicolás Fernández (5): polifuncional por excelencia, Diego Aguirre buscó soluciones en él tras la cantidad de lesionados que tenía. Y las encontró, porque el Indio jugó bien tanto en el centro como en los costados de la mitad de cancha.

Eric Remedi (5): se fue expulsado por doble amarilla y eso le baja la puntuación; pero el argentino, una vez más, fue un relojito en la mitad de la cancha de Peñarol. Ha demostrado ser jugador clásico.

Jesús Trindade (6): un Pac-man en la mitad de la cancha; fue inteligente en el despliegue, llegó a tiempo a todas las divididas y también se mandó al ataque cuando vio claros.

Leandro Umpiérrrez (5): jugó desnaturalizado de puesto y así es muy difícil que rinda; así y todo, se las ingenió para desplegarse en ataque y sumar alguna que otra pared con sus compañeros.

Gastón Togni (5): al argentino le costó el clásico; por momentos se lo vio más preocupado por defender que por atacar, que es uno de sus fuertes.

Leo Fernández (6): cuando Peñarol encontró cancha para correr, fue astuto para buscar espacios y la proyección de sus compañeros; dio la asistencia del gol de Arezo.

Matías Arezo (7): su importancia en este Peñarol es cada vez más notoria. Cumple con todas las características de un 9 clásico: pelea cuando no la tiene, se muestra para que le llegue la pelota, genera si no tiene nada y, si le queda una, la manda a guardar. Desnivelante.

Los que ingresaron

Franco Escobar (5): es un jugador que, si está bien, es titular; entró a sumar por su banda y lo hizo bien.

Diego Laxalt (5): concepto idéntico que el de Escobar.

Maximiliano Olivera (5): el capitán del equipo volvió tras una larga lesión; se metió atrás, en la cueva, y sacó todo lo que encontró en la vuelta.

Facundo Batista (-): pocos minutos en cancha, sin embargo, tuvo alguna que otra corrida.

Mauricio Lemos (-): entró a jugar de 5 cuando lo expulsaron a Remedi.