La Copa Sudamericana vuelve a poner a Boston River frente a una de esas citas que justifican enfocarse en la competencia. Este martes 7 de abril, desde las 21.30 en el estadio Centenario, el equipo de Ignacio Ithurralde intentará desafiar la lógica continental ante San Pablo. Este debut por el grupo C encuentra al sastre en un momento de clara madurez futbolística, impulsado por una remontada que ya no es casualidad y que le ha permitido al elenco rojiverde empezar a retomar un paso que se había solidificado en las dos temporadas con Jadson Viera en la dirección técnica y que había partido justamente de los desarrollos de Ithurralde. El retorno de Nacho al banco ha sido el catalizador de una racha envidiable en el plano local, en la que el equipo logró cosechar 9 de los últimos 12 puntos en disputa, incluida una goleada contundente frente a Wanderers que ratificó la eficacia ofensiva de un plantel que cree en su idea.
Este escenario internacional no le resulta ajeno a Boston River, que trae consigo la alentadora experiencia de la temporada pasada. En 2025 el equipo demostró que tiene fuste para competir en las grandes ligas al arrancar su periplo en la fase 2 de la Copa Libertadores y, tras una llave de altísima intensidad con Bahía en la fase 3, terminar recalando en la Sudamericana con partidos interesantes. Es cierto que este es otro plantel, porque las buenas actuaciones valieron la salida de jugadores en todas sus líneas, pero el equipo tiene potencial. Ese rodaje previo contra rivales brasileños es el activo más valioso que pondrá sobre el césped, aunque deba lidiar con la sensible baja de Fredy Martínez: la luxación de clavícula del duraznense obliga a retocar una estructura defensiva que venía encontrando su equilibrio, justo en el momento en que se requiere la máxima atención para frenar la jerarquía de un gigante del continente que llega bajo el mando de Roger Machado.
El director técnico brasileño, que asumió el pasado 10 de marzo tras la salida de Hernán Crespo, intenta estabilizar a un equipo que viene de caer en semifinales del Paulistão ante Palmeiras, pero que se mantiene expectante en los primeros puestos del Brasileirão. San Pablo llega de un empate sin goles ante Fluminense y de una victoria previa frente a Cruzeiro, se mantiene en la zona de vanguardia de la tabla y ya conoce a su rival para la quinta fase de la Copa de Brasil, Juventude.
Del lado de San Pablo, la curiosa orfandad de identidad charrúa en su plantel –algo poco habitual en un club marcado por las huellas de Pedro Rocha, Darío Pereyra y Diego Lugano– se suma a una enfermería que condiciona el esquema de Machado. La ausencia de Jonathan Calleri, afectado por un traumatismo craneal, con ocho puntos de sutura en el arco superciliar izquierdo, y la baja prolongada de Lucas Moura por problemas en una rodilla restan peso ofensivo a un visitante que, de todos modos, cuenta con figuras como Ferreirinha y Luciano para inquietar. El encuentro, que contará con el arbitraje del argentino Leandro Rey Hilfer, será televisado para nuestro país a través de las señales de DSports y DGO.
Armando los rompecabezas
Para este complejo desafío Ithurralde pondría en la cancha una alineación que retomaría la base que lo trajo hasta aquí. Con Bruno Antúnez cada vez más firme y consolidado bajo los tres caños, la defensa se rearmaría con Mateo Rivero, el capitán Martín González e Ignacio Fernández, mientras que por afuera podrían estar Juan Joyita Acosta y Jairo O’Neill. En la zona de volantes, donde el equipo dio descanso a varias piezas, asoman como titulares Agustín Amado y Federico Dafonte para la contención, mientras que la generación de fútbol quedaría en manos de Gastón Ramírez. La ofensiva, refrescada tras la dosificación de minutos en Florida, contaría con Leandro Suhr por las bandas y Alexander González como principal referencia de área, buscando repetir esa competitividad que permitió al sastre plantarse de igual a igual ante rivales brasileños.
Del lado paulista el panorama es distinto. El equipo llega con el impulso de una victoria contundente 4-1 sobre Cruzeiro en el Brasileirão, lo que le permite presentarse con el rodaje de sus titulares habituales. A pesar de las bajas confirmadas de Calleri y Moura, el tricolor presentaría un 11 de altísima jerarquía, con Rafael en el arco y una defensa liderada por Alan Franco, que retorna, pero sin la presencia del ecuatoriano Robert Arboleda, que no se presentó al partido ante Cruzeiro y fue ubicado en su tierra, Ecuador, de fiesta. Es raro lo que pasó con el central: no ha respondido a las intimaciones del club paulista, que este lunes mandó un documento para que lo hiciera.
En el mediocampo la presencia de Pablo Maia y Alisson garantiza equilibrio, mientras que el ataque descansaría en la movilidad de Luciano y la capacidad goleadora de André Silva y Ferreirinha, autor de tres de los cuatro goles ante Cruzeiro. Jugarían Rafael, Lucas Ramon, Rafael Tolói, Alan Franco, Enzo Díaz, Bobadilla, Marcos Antônio, Artur, Luciano, Ferreira y André Silva.
Hacete amigo
Para los que decidan acompañar al equipo en las tribunas, como lo han hecho en Florida, la dirigencia de Boston River dispuso una política de precios accesible para fomentar el acompañamiento del público. Las entradas se pueden adquirir a través de la plataforma Ticket Fácil, con valores que van desde $ 200 para los socios del club y $ 500 para no socios a los $ 1.500 que deberán pagar los hinchas paulistas y, como sucede desde este año, hay un precio de palco que en esta oportunidad cuesta $ 3.800. Con todo este condimento, el objetivo para el sastre es claro: capitalizar el buen momento anímico, aprovechar las ausencias de peso del rival y rescatar puntos ante el cabeza de serie para empezar a cimentar el sueño de la clasificación en un grupo que no dará tregua.